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La mayoría los odia: nuevos hallazgos sobre el efecto de los abrazos en los perros

Un estudio internacional destaca que los abrazos pueden generar ansiedad y estrés en los perros, desmintiendo creencias populares.
El estudio realizado en Irlanda puso en duda la efectividad de los abrazos Foto: Shutterstock
El estudio realizado en Irlanda puso en duda la efectividad de los abrazos Foto: Shutterstock

Un reciente análisis realizado por Elizabeth Ann Walsh y su equipo del Cork Pet Behaviour Centre en Irlanda pone en duda la efectividad de los abrazos como muestra de afecto hacia los perros. Según esta investigación, que contó con la colaboración de expertos de varios países, este tipo de contacto físico podría no ser del agrado de los canes, causándoles estrés y ansiedad.

Este estudio se suma a investigaciones previas, como una del año 2016 que, basándose en el análisis de fotografías de perros siendo abrazados, ya sugería resultados similares. Aquel estudio observó un claro malestar en los animales, evidenciado en signos como evitar la mirada, lamerse los labios o bajar las orejas. Sin embargo, esta nueva investigación amplía la base de datos a vídeos, permitiendo un estudio más detallado del comportamiento canino bajo estas circunstancias.

Este estudio pone en duda la efectividad de los abrazos. Shutterstock.

Los resultados del estudio actual son concluyentes: un porcentaje significativo de los perros analizados mostraba claros signos de incomodidad cuando eran abrazados. Las cifras indican que más de dos tercios evitaban el contacto visual y un alto porcentaje parpadeaba excesivamente o mostraba signos de querer escapar de la situación. Además, se observó que algunos llegaban incluso a morder o a mostrar comportamientos de mordisqueo hacia las personas que los abrazaban.

Expertos como Caroline Kisko del Kennel Club y Claire Matthews de Battersea Dogs and Cats Home en el Reino Unido apoyan estos hallazgos. Según ellos, es crucial reconocer y entender los signos de estrés en los perros para evitar reacciones negativas. Las interacciones deben ser apropiadas a la naturaleza del animal y respetar su espacio y sus instintos.

El estudio se realizó en Irlanda. Shutterstock.

Con base en estos hallazgos, los investigadores sugieren otras maneras de demostrar afecto que no involucren restricción física, como las caricias suaves, el juego interactivo o el uso de golosinas. Aprender a leer el lenguaje corporal canino es fundamental para desarrollar una relación de respeto y comprensión con estas mascotas, concluyen los especialistas.