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Qué causa y cómo prevenir los calambres al hacer ejercicio

A la hora de entrenar, es posible que nos expongamos sin quererlo a calambres que pueden provocar complejas lesiones. Te mostramos cómo prepararte bien.

Los calambres musculares son contracciones involuntarias y dolorosas que pueden ocurrir durante o después del ejercicio. Son comunes en deportes como el tenis, afectando áreas como muslos, pies, manos, brazos o abdomen. ¿Cómo podemos prevenirlas para preservar nuestro físico?

Estas contracciones resultan de una respuesta exagerada del músculo a la fatiga y pueden causar rigidez temporal y dificultad para mover el músculo afectado. A diferencia de las contracturas, los calambres son episódicos y de corta duración, generalmente duran segundos o minutos.

¿Qué hacer cuando tienes un calambre? (Shutterstock)

Las causas de los calambres pueden ser variadas, incluyendo factores como temperatura y humedad ambiental, desequilibrios electrolíticos, deshidratación, tensión mental, falta de preparación física o nutrición inadecuada.

En los deportistas, el esfuerzo excesivo durante el ejercicio es una causa principal. Por ejemplo, en el tenis, los calambres pueden afectar áreas como gemelos, cuádriceps, isquiotibiales y, ocasionalmente, los dedos de las manos. Controlar la tensión durante el juego puede ayudar a prevenir su aparición.

La alimentación y la hidratación juegan un papel crucial en la prevención de estas molestias musculares. Es esencial mantener una nutrición adecuada, especialmente durante la temporada de juego. Esto incluye una ingesta adecuada de carbohidratos antes de la competición y una hidratación adecuada durante el juego.

Durante los torneos, es recomendable consumir bebidas que contengan sales minerales e hidratos de carbono para minimizar los riesgos de deshidratación y desequilibrios electrolíticos. No hay una cantidad exacta de líquido recomendada, ya que varía según las necesidades individuales. Monitorear el color de la orina puede ser útil para evaluar el nivel de hidratación, con un color amarillo pálido indicando una hidratación adecuada.

La hidratación es clave para evitar calambres (Shutterstock).

En caso de experimentar calambres, es importante detener la actividad, estirar el músculo afectado durante 15 a 30 segundos y realizar un masaje en la zona. Si el calambre persiste, se debe repetir el estiramiento. Posteriormente, es recomendable hidratarse y nutrirse gradualmente, aplicar calor local y abstenerse de continuar con la actividad física.

La prevención, a través de una preparación física adecuada, una nutrición personalizada y una hidratación adecuada, sigue siendo el mejor enfoque para evitar la aparición de calambres musculares durante la práctica deportiva. ¡No dejes de cuidar tu cuerpo a la hora de entrenar!