"Hay dos maneras de entender el florecimiento humano"
¿La felicidad se puede medir? ¿Existen parámetros universales para poder decir qué sociedad es "feliz" y cuál no? ¿Nuestro contexto influye en nuestro "nivel de felicidad"?
Nuevas corrientes comienzan a hablar de índices de felicidad y a presentar condiciones para poder aumentarlos. Desde otras perspectivas, podría decirse que esta visión es simplista, ya que no tiene en cuenta la historicidad, las particularidades de cada sociedad y lo que significa felicidad para cada cultura. Además, tampoco se considera que ser feliz es un estado que está atravesado por las posibilidades de acceder a las condiciones mínimas para vivir con dignidad.
De todas maneras, son aportes que pueden enriquecer miradas, sobre todo, dentro del mundo académico, que muchas veces escinde las emociones del conocimiento.
Enrique Tamés, Filósofo, Doctor en Innovación y Tecnología Educativa y Decano de la Facultad de Humanidades y Educación del Instituto Tecnológico de Monterrey (TEC), visitó Mendoza para participar de la Feria Internacional de Educación Superior (FIESA). En su paso por la Universidad Nacional de Cuyo, brindó una charla sobre educación y presentó su novedosa perspectiva sobre la felicidad, la multidisciplinariedad y la necesidad de focalizarse en las competencias. Aprovechamos la oportunidad para conocer su visión acerca del papel de la sustentabilidad y el Ambiente en el bienestar.
Enrique Tamés, cuenta personal Twitter
En América Latina, cuando nos preguntan qué tan felices somos a corto plazo, somos muy felices
Natalia Imazio: ¿A qué se refiere con índices de felicidad y calidad de vida?
Enrique Tamés: Hay dos maneras de entender el florecimiento humano y la felicidad: uno a corto plazo y otro a largo plazo. En la literatura, se habla de modelos eudaimónicos, o de largo plazo, y modelos hedónicos, o de corto plazo. La felicidad humana es una combinación entre cosas que hacemos todos los días, qué tan contentos nos hace lo que estamos haciendo a diario, y la planificación a largo plazo, qué tan satisfechos estamos en la vida.
Curiosamente, en América Latina, cuando nos preguntan qué tan felices somos a corto plazo, somos muy felices, pero cuando nos preguntan qué tan satisfechos estamos con nuestra vida a largo plazo, ahí no salimos bien. Los países europeos, por ejemplo, salen mucho mejor que nosotros. Eso tiene mucho que ver con sustentabilidad, en América Latina no tenemos una visión muy eficiente de la realidad. Pensamos mucho en el corto plazo y muy poco en el largo plazo. Lo anterior puede afectar mucho nuestra vida y se relaciona con el concepto de bienestar y felicidad con el de ambiente sostenible, que es una combinación virtuosa.
Foto: Phil Coffman
Las relaciones humanas positivas son ingredientes fundamentales para ser personas felices en el día a día
¿Qué recursos necesitamos para lograr esta combinación virtuosa?
El enfocarnos en el aquí y en el ahora es condición sine qua non para que podamos ser personas felices. Si nos focalizamos en el pasado vamos a encontrar muchas cosas que nos inquietan; si nos focalizamos en el futuro vamos a ver cosas muy inciertas y las angustias van a aumentar.
El segundo aspecto fundamental está relacionado con la calidad de las relaciones humanas que tenemos a nuestro alrededor: tenemos relaciones que nos dan mucho, dar significa que te hacen crecer como personas; también tenemos relaciones que nos quitan. Las relaciones humanas positivas son ingredientes fundamentales para ser personas felices en el día a día.
El último ingrediente que agregaría es el propósito de vida. Esto también tiene que ver con cómo vamos a dejar el mundo cuando ya no estemos en él: tenemos que dejar al mundo mejor que como lo encontramos.
El futuro es algo que construimos a través de diferentes miradas, diferentes perspectivas
Foto: Avel Chuklanov
¿Cómo se puede educar para lograr estos objetivos?
Debemos dejar de pensar en cajitas: las grandes soluciones para los retos del siglo XXI son multidisciplinarias. Necesitamos un economista, un filósofo, un médico, un agrónomo: necesitamos una visión multidisciplinaria para entender que las soluciones tienen que ser a largo plazo.
El futuro es algo que construimos a través de diferentes miradas, diferentes perspectivas. Cuando empecemos en la Universidad a integrar el conocimiento para entenderlo como una oportunidad, donde confluyen muchas disciplinas, yo creo que vamos a ser mucho más eficientes y vamos a dar soluciones menos parciales para los desafíos que tenemos frente a nosotros.
Pensar en el ahora con proyección a largo plazo es determinante para que las sociedades sean sostenibles. Asumir la realidad como caótica y compleja hace surgir un interrogante: ¿Se puede alcanzar la felicidad en una sociedad desigual?
Esta entrevista fue posible gracias a la alianza entre Estar Mejor y el Instituto de Ciencias Ambientales de la Secretaría de Desarrollo Institucional y Territorial (ICA) de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).