"Antes el éxito de una empresa era el secreto, hoy es la transparencia"
Con el foro de Valos encima (empieza mañana miércoles, en el salón del hotel Sheraton), el presidente de esa organización social empresaria, Fernando Barbera, recibió a MDZ en uno de sus restaurantes.
Te puede interesar
Natalio Mema: "Estoy muy preparado para ser gobernador de Mendoza"
No fue la idea dialogar sobre las recetas de su madre que hicieron famosa a La Marchigiana, tampoco sobre el rumbo de la empresa familiar, ni del último asalto que sufrió Francesco, el local de calle Chile en Ciudad. La entrevista surgió para conocer qué piensa este empresario inquieto y algo introvertido que es el abanderado de la RSE (Responsabilidad Social Empresaria) en la provincia.
En el camino, el ejecutivo de la segunda generación Barbera, opinó sobre las posibilidades que ofrece Mendoza para hacer negocios, la relación de Valos con el gobierno, la corrupción entre empresas y las posibilidades de generar algo que gusta llamar “ciudades sostenibles”, entre otros temas.
“¿Cómo actuaría yo en un contexto diferente? En Alemania sería puntual, cumpliría. El de acá no es un problema de personas sino de sistema, en la parte política esté quien esté nos va más o menos igual, por eso necesitamos crear un sistema donde convenga hacer las cosas bien y por mientras hacerlo en el lugar donde estoy, con lo que me toca. Ya salvadores hemos tenido varios y ninguno nos ha salvado”, dice, tranquilo.
-La solicitada que sacamos (en los diarios) en ese momento fue una decisión personal mía, que la hablé con mis viejos, quienes opinaban que no pero que si lo hacía iban a apoyarme. También lo hablé con el personal porque podíamos tener represalias, perder a muchos clientes y el personal aprobó la idea. Pero la solicitada era en defensa del derecho de alimentación de los chicos, no quería ser una contra los políticos.
-¿Qué decía?
-Decía: “hasta que no se reestablezca el subsidio a los comedores comunitarios, no dejamos entrar a políticos ni a funcionarios”... Estuvo mal planteada, fue muy confrontativa.
-¿Por qué? Si tuvo éxito…
-Porque metimos a todos en la misma bolsa, y lo único que logramos fue ofender a los políticos honestos, porque el que era deshonesto ¿sabés que?, ni lo rozó. En la confrontación público privado tenemos que generar consenso y diálogo y nosotros pusimos a los otros en la vereda de enfrente. Pero también tuvo su lado positivo porque a partir de eso, otros empresarios me llamaron para ver qué podíamos hacer por los chicos y se formó el Banco de Alimentos, que es una forma de inversión social privada donde participan mucha empresas que juntamos alimentos, otras ponen la parte logística y de ese modo damos apoyo a comedores comunitarios.
-Tu carrera en RSE ha sido prueba y error ¿cómo empezó todo?
-Trabajé durante mucho tiempo cerrado en mi negocio, entendiendo a la sociedad como algo que no tenía nada que ver con la empresa. Después empecé a trabajar con Conin. Pero era como dos personas diferentes, un empresario que generaba negocio y, separado, una persona involucrada con el tema de la desnutrición en forma personal. Cuando encontré el concepto de RSE me di cuenta de que podía ser las 24 horas la misma persona: Meter mis valores a la empresa, dejar de ser únicamente una billetera, entender a la empresa desde las relaciones con el gobierno, la comunidad, el público interno, el ambiente. Encontré que podía hacer negocios respetando mis valores.
-Entonces una empresa que quiere empezar a implementar acciones de responsabilidad social ¿qué tiene que hacer antes que nada?
- Lo primero es analizar cada uno de los ejes de relación. Con el público interno que es clave y principal, la comunidad, el medio ambiente. Lo primero un diagnóstico para analizar dónde estoy parado y de ahí pensar un plan de mejoras en cada eje. Lo importante es querer ser responsable. Una empresa es un grupo de personas detrás de un objetivo y las personas también tenemos nuestras contradicciones, el tema es animarse a desafiarlas, sacarse de la cabeza que rentabilidad y ética son contrarias y entender que se puede tener rentabilidad siendo éticos. Empiezo por donde más cómodo me siento y allí sigo avanzando.
-¿Cómo empezaste vos en una empresa familiar como La Marchigiana que ya tenía su tradición, su cultura empresaria armada?
-Al empresario muchas veces se lo ve desde el Estado como una vaca lechera a la que hay que sacarle cosas y desde la sociedad como un tigre que se quiere comer todo lo que hay adelante. Pero el empresario es una persona y tenemos las mismas inquietudes que cualquiera: queremos vivir bien, ganar plata, que nuestros hijos puedan salir a la calle, que no haya gente que pase hambre. El tema es que todas esas inquietudes las pude llevar a mi trabajo.
-O sea que tus padres estaban haciendo algo bien en el restaurante.
-Sin lugar a dudas. La RSE ayuda a ampliar la mirada, a generar más acciones; pero la línea de trabajo es la misma, son los mismos valores que me inculcaron puestos al servicio de la empresa. Si analizás las empresas que tienen más de 50 años en todas hay valores que la trascienden. El largo plazo permite que tu empresa sea respetada por la sociedad.
-Ustedes en Valos no discriminan a las empresas si tienen un interés detrás de hacer acciones de RSE.
-Nosotros hablamos de querer ser responsables, son las mismas empresas, de acuerdo a la carta de principios de las firmas que integran a Valos las que van estableciendo acciones y siendo coherentes con el querer ser. Como Valos no certifica RSE, cada empresa va haciendo el camino a la velocidad que puede. Aunque sí se le potencia el aprendizaje, puede tener más impacto al emprender acciones junto a otras empresas. Pero Valos no juzga si vos estás en un nivel 2 o el nivel 10, pensamos que es una decisión del propio empresario que lleva a cabo conforme a lo que puede y al tamaño de la firma.
-También debe de haber empresas que dicen tener acciones de RSE, cuando en realidad no es así… sólo venden esa imagen
- Sin lugar a dudas es uno de los riesgos que existe. Yo estoy convencido de que el que lo haga se le va a venir el mundo en contra porque la mentira tiene patas cortas… desde el personal que trabaja en la empresa que se va porque vos no sos coherente, y lo divulga, hasta el propio consumidor que también lo percibe. Cualquiera puede intentar formar una imagen y aprovecharla, pero hoy por hoy, con el nivel de comunicación que hay se entera todo el mundo cuando estás haciendo porquerías. Antes el éxito de una empresa era el secreto pero hoy es la transparencia, mientras mas trasparente sos y más coherente con lo que querés hacer mejor te va.
-¿Tanta transparencia no implica una desventaja ante la competencia?
-Yo creo que cada vez más en la “coopetencia”, que es la colaboración con la competencia. Cada sector para crecer tiene que integrarse con la competencia, lo vieron claramente los bodegueros que trataron de exportar cada uno por su cuenta durante años… hasta que miraron para el lado chileno, donde los industriales insertaban la marca Chile primero y después competían. Fijate hoy el nivel de cooperación entre bodegas de la Argentina, lo mismo pasa en cualquier mercado. En turismo, los hoteles cinco o cuatro estrellas, entre todos salen a vender Mendoza y les va mucho mejor. El competir únicamente no sirve.
-¿Esas formas de integración son acciones de RSE?
-Si están hechas con ética y transparencia sí, porque también cualquier acción la podés hacer sin responsabilidad. La RSE es la gestión ética y transparente de tu negocio y dentro de las directrices está también en la relación con tu competencia.
-Pero no competir contradice la esencia del negocio.
-Lo que pasa es que la rentabilidad no puede ser vista sin un concepto a largo plazo. Se estudia el fracaso de empresas que se han caído a pedazos por poner el foco en la rentabilidad a corto plazo. A tu empresa vos no la querés por tres meses, querés que subsista en el tiempo. Entonces, cuando le agregás esa variable, es que los más responsables somos rentables en el largo plazo porque lográs sustentabilidad para tu empresa.
-Tu discurso convence.
-(sigue) Es sentido común, en algún momento la economía que está para crear bienesar, se separó de la ciencias sociales. Las empresas ahora tenemos que lograr valor económico pero también social y ambiental. Si no creamos los tres valores a la larga nos caemos. Si estamos contaminando se nos paran todos lo vecinos en la puerta y nos dicen “no te queremos acá”. Si no servís a la sociedad no tenés rentabilidad. La rentabilidad es un consecuencia de lo que estás haciendo, no una causa. Es el fin último porque tiene que venir cuando haces bien las cosas.
-Con el conflicto que se generó a partir de las protestas del campo ¿cómo debía actuar una empresa éticamente responsable?
-Esa es una cuestión práctica concreta. En un contexto adverso, cuando se cortó la cadena de pagos, algún empresario habrá aprovechado la crisis para financiarse, en cambio lo ético era sentarse con su acreedor y decirle: “Hasta acá puedo llegar cancelando mi deuda y para esto no llego”. Por otra parte está la entrega de mercadería; en una crisis una empresa puede hacer una diferencia especulando con que a futuro van a subir los precios, pero si yo cuenteo a mi cliente durante la crisis, después se va a acordar y a la larga lo voy a perder, va a buscarse a otro proveedor.
El Foro
Este año el foro de Valos va hacia un concepto más abarcativo que es el desarrollo sostenible, como un proceso que trasciende la ética particular de una empresa.
-¿Por qué ustedes hablan de la insostenibilidad de la sociedad mendocina?
-Lo podés tomar en diferentes cuestiones. Si mirás a Mendoza en cuestiones económicas, cuanto mejor está la sociedad más fácil es instalar tu empresa. ¿Qué pasa hoy? La educación se cae a pedazos, hace 20 años para contratar a una persona ponías un aviso y encontrabas a personas con un secundario, que entendían lo que era tener un jefe, cumplir un horario. Hoy a la persona hay que capacitarla en hábitos de trabajo y tiene que ver con gente que quizás no ha visto trabajar a sus padres o ellos no tenían educación. Entonces la política social es la más importante. Incluso, si lo pasamos por el tamiz de lo económico, cuánta plata gastás en seguridad, cuánto gastamos en capacitación del personal.
-Una sociedad que no es sustentable genera pérdidas para la empresa.
-Y al revés: el hecho de que lo social funcione bien hace que las empresas sean más rentables; el lema "no hay empresas exitosas en comunidades deterioradas". Es mucho mejor tener un negocio en un país que anda bien que en un país que anda mal. Vamos a sustentabilidad ambiental, ley de uso de suelo, el tema de cómo usar el agua en Mendoza que es una zona desértica donde hay que aprender cómo hacer un uso eficiente del agua. Hay sectores que ya se están preocupando, como bodegas en el tratamiento de efluentes.
-Para sintetizar ¿qué es desarrollo sostenible?
-Es entender que el mundo que hoy tenemos, en el cual podemos desarrollar negocios, tiene ciertas características que las estamos tomando prestadas de las generaciones futuras, es como que nuestros hijos nos están prestando este ambiente para que nosotros podamos desarrollar bodegas, minería, la producción de carne, verdura. Si no vemos lo intergeneracional no podemos hablar de sustentabilidad.
-¿Hay actividades económicas que no pueden hacer RSE?
-Lo único que no puede ser responsable es la venta de drogas y la venta de armas, cualquier otra actividad económica a se puede hacer con responsabilidad, con ética con transparencia. Hay actividades que están más cuestionadas que otras… cualquier actividad económica tiene un impacto social y ambiental, el tema es ver de qué manera logramos que ese impacto sea positivo. La minería está cuestionada, como sociedad dijimos no queremos minería, bueno no tengamos celulares, no tengamos bronce, ni hormigón. Si queremos casas de este estilo, tenemos tecnología, tenemos que ver de qué manera lo vamos a hacer para que el impacto no sea negativo sin perjudicar a las próximas generaciones.
-Y esta búsqueda del desarrollo sustentable, ¿se consigue junto al gobierno?
-Yo creo que hay diferentes planos. Hay un primer plano que es de la empresa en su propio trabajo; pero cuando hablamos de desarrollo sostenible que es el paso que está dando Valos, sí significa interactuar con otros sectores. Hay un sector social, organizaciones sociales, hay un sector de gobierno, partidos políticos... y tenemos que ver de que maneras vamos a interactuar poniendo por delante el bien común, por encima de los intereses sectoriales.
-Como presidente de Valos ¿has tenido reuniones con el gobernador?
-Estamos empezando a tener relaciones con otros sectores, antes Valos trabajaba muy concretamente en RSE y sector empresario y hoy cada vez interactuamos más en cuestiones de políticas públicas. Hemos tenido reuniones con intendentes, con algunos ministros…
-¿Qué temas les preocupan?
-La ley de uso de suelos, por ejemplo. Es una norma que tenemos que construir entre todos, el sector empresario, sector social y el gobierno. Si cada uno va a llevar una ley en particular va a estar incompleta, no va a tener todas las miradas.
-¿Cómo hacer cuando hay sectores que presionan con intereses particulares?
-Lo mejor que podemos hacer es aprender a poner los intereses sobre la mesa , no esconderlos y, en función de esto, prioricemos el bien común. Tenemos la cabeza “reseteada” con relaciones ganar-perder, tenemos que aprender que se pueden establecer relaciones de ganar-ganar. Hasta ahora hemos pensado en cada sector en particular y así nos ha ido. El desafío es animarnos a pensar diferente, a generar relaciones de confianza y para eso es muy bueno poner los intereses sobre la mesa. Nos han enseñado que tener intereses está mal, pero no es así: todos tenemos intereses, el tema es que no sobrepasen a los de otros.
-¿Cuál es en este momento el punto sobre el cual están trabajando?
-Trabajamos en algo que se llama ciudades sostenibles, que es una experiencia que apunta a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, en transporte, construcciones, salud. Por una interacción entre sector público y sector privado
-¿En qué consisten los acuerdos de ética empresaria que promueve Valos?
-Los acuerdos de ética empresaria tienen el objetivo de ir erradicando la corrupción en el sector privado. Porque cuando hablamos de corrupción nos referimos al sector publico solamente, cuando no es así.
-¿Cómo se da la corrupción entre empresas?
-Como gerente de compras de esta empresa te puedo pedir una coima para comprar tu producto; puedo pedir como mozo a un bodeguero una coima para recomendar su vino. En el sector gastronómico son estos los actos que puedo tener, entonces empezamos con un acuerdo de ética con nuestros proveedores. Podemos seguir con acuerdos de ética con nuestros colegas, después un acuerdo dentro del sector turístico.
-¿Cómo controlan que se cumplan esos acuerdos?
-Son construcciones que hay que hacer. Por ejemplo entre empresas de construcción de Buenos Aires tenían un acuerdo controlado por una ONG, y en lo que es relación entre privados están las cámaras empresarias que puede hacer ese rol. Habrá que pensarlo entre todos. Estamos aprendiendo para ver cómo lo implementamos para que (el acuerdo) no sea sólo un papelito.
