La infidelidad de la farándula que sacude a los Estados Unidos
Durante la década del noventa, las series acerca de un grupo de amigos tuvieron varias expresiones en la televisión estadounidense. Melrose Place, nombre del complejo en el cual vivían los personajes de la historia homónima, surgió en 1992 y tuvo siete temporadas. Andrew Shue, uno de sus protagonistas, se convirtió en noticia en estos días por rumores de infidelidad de su exesposa Amy Robach.
Shue es uno de los actores más recordados de aquel ciclo por su papel de galán en la interpretación del personaje Billy Campbell en un elenco integrado por Heather Locklear, Marcia Cross y Kristin Davis, actriz que hizo el papel de Charlotte York en Sex and the City.
Muchas veces, los romances de las ficciones traspasan la pantalla y los actores comienzan una relación. En esta ocasión, los rumores vinculan a Robach, una famosa presentadora televisiva del programa Good Morning America, con su compañero de trabajo T.J. Holmes, con el cual conforma la dupla de conductores del ciclo desde 2014.
La relación entre Andrew y Amy comenzó en 2009 y se consolidó rápidamente. En abril se conocieron durante una fiesta y cinco meses después anunciaron su compromiso y el casamiento fue en febrero.
En los trece años que estuvieron juntos conformaron una familia ensamblada con los hijos de las relaciones previas de ambos. En agosto de este año, decidieron ponerle fin a su relación y concretaron el divorcio en buenos términos.
Sin embargo, la reacción de Shue ante los rumores de romance entre Robach y su colega causó impacto y dieron pie a las sospechas de que ese vínculo se inició mientras ambos tenían otras parejas. El actor eliminó de su perfil de Instagram todas las fotos en las que aparecía con su exesposa.
Algunos medios de Estados Unidos indican que el vínculo entre los presentadores de noticias habría comenzado en marzo. Ambos compartían un entrenamiento preparativo para una carrera de 21 kilómetros en Nueva York.
Ante el surgimiento de versiones que los vinculaban sentimentalmente, tanto Robach como Holmes decidieron reducir su exposición pública y borraron sus perfiles en las redes sociales debido a las repercusiones que podrían tener cualquier comentario o publicación.