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Atención Mendoza: poner en marcha una mina de cobre en la actualidad es más lento y toma en promedio 18 años

Las estadísticas relacionadas a la industria del cobre pone en alerte al sector y al mundo entero, con miras a la demanda de cobre que requiere la transición energética.

Los tiempos en el desarrollo de un proyecto minero siempre fueron extensos, naturalmente requieren de largos procesos, pero durante las últimas dos décadas aumentaron. Alrededor del mundo el plazo promedio, desde el inicio de la exploración hasta el inicio de la producción, se extendió en más de 5 años.

Se trata de un dato muy relevante para Mendoza, una zona históricamente subexplorada que está apenas iniciando un proceso para intentar conocer el potencial de una zona específica del sur provincial. Recordemos que una primera tanda de 34 proyectos de Malargüe Distrito Minero Occidental tienen el aval político para la exploración durante noviembre.

En la actualidad, según los datos de la empresa de análisis finaciero S&P Global, a nivel mundial el período promedio desde el descubrimiento de una mina a la producción se extendió significativamente hasta los 17,9 años.

La línea de tiempo para el desarrollo de un proyecto de cobre

La escasez de nuevos proyectos, las inversiones, las regulaciones y una serie de factores hacen que el proceso desde el descubrimiento, exploración y realización de estudios demore unos 13,6 años promedio, contra los 9,7 que tomaba en entre 2005 y 2009. El período de factibilidad demora 2,2 años, el doble de los 1,1 que tomaba hace casi dos décadas. La construcción y puesta en marcha toma 2 años, casi lo mismo que en 2005, pero menos que los 2,9 años que tomaba en el período 2015-2019.

Resumiendo, en el período 2005-2009 un proyecto tomaba un promedio de 12,8 años para ponerse en marcha, entre 2014-2019  tomaba 16,4 años, entre 2015-2019 unos 17,5 años y del 2020 al 2023 se llegó a 17,9 años.

La tarea que queda para Mendoza

Todas estas cifras analizadas por S&P Global, son las cifras que se deben analizar en las altas esferas del poder de Mendoza, ni siquiera pensando ya en el tiempo que se ha perdido en 17 años de freno a la actividad, sino en los pasos que seguirán desde el Estado para que se avance en el proceso más largo de todo el proceso, la exploración, etapa que está empujando la administración provincial actual.

Con un sólo proyecto cubicado en Mendoza, la tarea pendiente es muchísima, porque en un contexto de la minería mundial en que los descubrimientos de yacimientos significativos es más bajo y las empresas major, como el caso de Cóndor Prospecting con el programa BHP Xplor, buscan fomentar la exploración. Se trata de una necesidad de cubrir una demanda que comenzará -con los proyectos actuales en producción- a mostrar un déficit alrededor del 2027.

Otro desafío es que -según S&P Global- el presupuesto de exploración de cobre, en términos de dólares en 2023 fue un 34% inferior al máximo de 2012. Por eso, cada uno de estos números tienen que estar sobre la mesa en las discusiones que se llevan adelante en Mendoza sobre el desarrollo de la minería, porque en un mercado como el del metal rojo no se puede estar alejados de la realidad de la industria a nivel mundial.