Walter Bressia: “Por primera vez nos sentamos en la mesa grande”

El reconocido enólogo deja la presidencia de Bodegas de Argentina luego de cuatro años. Durante su gestión tendió puentes directos con la Casa Rosada y dio voz en el directorio a las bodegas más chicas. Los logros, las satisfacciones y los asuntos pendientes en una entrevista a fondo con MDZ.

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Walter Bressia llegó a la presidencia de bodegas de argentina tras más de 30 años en la cámara empresaria.

ALF PONCE / MDZ

Al hablar sobre los logros estratégicos se enciende. Y al reseñar que es el primer representante de una bodega chica, familiar, en alcanzar la presidencia de la entidad, se emociona. El destacado enólogo Walter Bressia deja este jueves la conducción de Bodegas de Argentina (BdeA) luego de cuatro años.

Primero desde Nieto Senetiner, luego de la mano de Viniterra y hoy con su propia bodega, el referente de los vinos elegantes lleva 37 años vinculado a la cámara empresaria.

En charla con MDZ repasa lo bueno, lo malo y lo pendiente en una charla profunda y sincera antes de pasar el mando en la asamblea anual de la entidad:

- ¿Qué sensación lee dejan estos cuatro años al frente de BdeA?

- El balance general es muy satisfactorio, porque ser presidente de BdeA no es poca cosa. Es una institución de mucho prestigio con un más de 250 socios en los que están representados pequeñas y grandes bodegas cuya voz debemos llevar en el ámbito que se requiera y con el nivel que exige la entidad.

Han sido cuatro años de mucho trabajo de equipo, del comité ejecutivo y el directorio. Todos han colaborado a esto.

* * *

Bressia encarna la primera presidencia de BdeA en manos de una empresa pequeña, familiar, de capitales nacionales, y el orgullo por el logro es palpable cuando lo cuenta con el pecho henchido.

"POR PRIMERA VEZ PUDIMOS PLANTEARLE NUESTROS PROBLEMAS AL PRESIDENTE FRENTE A FRENTE".

- ¿Cómo fue la experiencia de tener a una bodega pequeña al frente de BdeA?

- Es la primera vez que una bodega pequeña ocupa la presidencia de la entidad. Siempre ha estado representada por otras bodegas mucho más grandes. En este caso son capitales nacionales... una empresa familiar que trabaja y se desarrolla en el medio.

Me parece que esto ha sido muy bueno para la institución porque lo oxigena todo. Permite también tener una visión de la actividad vitivinícola desde otra óptica, una tal vez más activa, con otro bolsillo. Acá hablamos de una empresa chica que tiene una problemática que es distinta de la que tienen otras bodegas más grandes. Me parece que ese era el mensaje que queríamos dar y se entendió.

Permitió también cambiar la imagen de que en BdeA están solo las grandes bodegas. De hecho el 70% de nuestros socios son empresas pequeñas y medianas. Por eso fue muy importante que estuvieran presentes en el comité ejecutivo a través de la presidencia.

Eso me lo llevo como una satisfacción personal; me parece que está bueno que esto pasara.

- En lo estratégico, desde afuera destacan varios logros en materia impositiva...

- Pudimos conseguir que no se aplique la ley de Impuestos Internos al vino y, después de muchos años, que se elimine el gravamen interno a los espumantes, que estaban exentos por decreto presidencial cada año. Eso es muy importante para el sector, sobre todo para los emprendimientos más chicos.

Se trabajó mucho además para que nos quitaran la prohibición de la publicidad en vía pública en la ciudad de Buenos Aires. Para ello usamos como escudo la declaración del Congreso del vino argentino como “bebida nacional”.

Además se ha trabajado mucho en contacto permanente no solo con el gobierno provincial, con el ministro de Economía, Martín Kerchner, y en general con la gestión del gobernador Alfredo Cornejo, también con diversas instituciones vinculadas a la actividad (INV, Inta, Facultad de Ciencias Agrarias, etc.).

Es la primera vez que una bodega chica ocupa la presidencia; eso me lo llevo como una satisfacción personal

- ¿A qué atribuye estas “victorias” fiscales?

- Hemos llevado argumentos muy sólidos, documentación y antecedentes para sostener por qué nosotros considerábamos que era injusto la aplicación del impuesto interno y el de los espumantes, que según la ley eran una bebida “suntuosa”. Hoy hay espumantes de todo tipo que se consumen en cualquier momento del día y para nosotros siempre fue una diversificación de la actividad vitivinícola; es un vino diversificado mediante una gasificación natural que genera un momento de consumo diferente, pero no es “suntuoso”.

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El puente que BdeA construyó con la Casa Rosada durante la gestión de Bressia es, quizá, el logro más estratégico de los últimos años. De hecho el propio presidente Mauricio Macri se encontró cara a cara con los empresarios del sector el año pasado con Bressia como anfitrión en su bodega de Luján de Cuyo.

- ¿Cómo ha sido la relación con el gobierno nacional?

- Por primera vez la vitivinicultura pudo sentarse en le mesa grande, la nacional. Con el presidente adelante pudimos explicarle, frente a frente, cuáles son los verdaderos problemas del sector. Es mucho lo que se ha logrado en este sentido.

Con “el diario del lunes” todo es más fácil, pero todas estas cosas que parecen obvias tuvimos que explicarlas. Estos 1.000 kilómetros de distancia que tenemos con la Casa Rosada se multiplican varias veces para poder explicar lo que es la actividad (vitivinícola) y cómo se la ve desde Buenos Aires. Tuvimos que explicarlo y nos han escuchado, lo cual es importante. Se han generado cambios importantes que hemos podido capitalizar en estos cuatro años.

Además por primera vez BdeA ocupa la vicepresidencia de la Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina). Es muy importante poder llevar la voz de BdeA y tener peso en la corporación.

- El acuerdo de libre comercio Mercosur-UE parece estar cerca y hay algunos reclamos en el sector. ¿Cómo impactará a la actividad?

- Estamos en plena negociación. De todos modos nosotros hicimos pública nuestra postura: la exportación es lo que nos va a permitir desarrollarnos y, para exportar más, necesitamos más acuerdos internacionales. No tener barreras como los aranceles que nos cobran por entrar en los mercados es importante y de allí la relevancia del acuerdo. Es una oportunidad histórica que tenemos. Nosotros pedimos un “0 por 0” (tasa cero en ambas direcciones) con un gradualismo para que no se aplique de inmediato sino dentro e un tiempo, mientras se termina de reacomodar el país en general y la vitivinicultura en particular. Pero confiamos en el libre comercio; confiamos en que hay más ventajas que desventajas.

- Algunos bodegueros temen por el ingreso de vino español barato o vender menos a Brasil...

- Todo eso se está evaluando. El vino es una parte de los tantos productos que entran en la negociación. Allí hay desde lácteos hasta aranceles de maquinaria y demás. Pero la parte europea exige que el vino entre en el entendimiento o no hay acuerdo.

Nuestra consulta al Gobierno nacional desde la mesa de trabajo es: “¿Con qué vamos a compensar al vino argentino para que no quede en desventaja frente a otros productos?”. En esa etapas estamos.

BRESSIA, HACEDOR DE GRANDES VINOS Y ESTRATEGA DE LA CÁMARA.

- A nivel provincial, ¿cuál el primer balance del Fondo Anticíclico Vitivinícola?

- Es un acuerdo importante que se hizo con el Gobierno provinicial. Es una herramienta local principalmente pensada parra estimular exportaciones porque se subsidian $3 por litro, que sería una compensación de las retenciones que se aplican a nivel nacional. Todavía no funciona con la fuerza esperada, pero de seguro nos hace más competitivos en el exterior.

- ¿Cree que se trata realmente de una política de Estado a cuatro años para el vino?

- Y... ayuda, aunque no sé si ordenará todo en ese tiempo. Ojalá que en cuatro años podamos equilibrar los stocks y digamos que la herramienta funcionó. Más bien todo dependerá de la estabilidad macroeconómica del país; de que esta tendencia a la baja de la inflación siga y lleguemos a valores más normales con tasas lógicas también para acceder a un crédito razonable para la producción.

- Desde afuera del negocio se percibe una vitivinicultura a dos velocidades: por un lado un crecimiento del enoturismo “premium” y, por el otro, viñateros en crisis. ¿Se podrá equilibrar el negocio en algún punto?

- Lo ideal, según las reglas del mercado, es que la producción primaria vaya mejorando su situación en función de que los mercados empiecen a crecer y desarrollarse, tanto en lo interno como en lo externo. Esa tracción que genere el mercado es lo que va a ir haciendo que la cadena hacia atrás vaya mejorando sus ingresos y rentabilidad, y vaya focalizando la actividad en lo que tiene que producir.

- ¿Qué tiene que producir el viñatero?

- Seguimos produciendo uvas multipropósito para ubicarlas según la ocasión, y a veces eso da resultados, pero no para todos los productores. Si el mensaje al mercado de uva es claro, el productor se puede focalizar en lo que tiene que producir. Quien produce uvas sin salida comercial definida siempre va a tener problemas de ingreso porque su uva nunca va a valer lo que necesita para sustentarse y mantener su propiedad.

¿Un asunto pendiente? Me queda la espina de las retenciones a las exportaciones vitivinícolas.

- Algunos productores se volcaron al Malbec, pero hoy también están complicados. ¿Hizo bien Argentina en apostar a la “malbec-ización”?

- Si hablamos de Malbec, en el mundo a la Argentina le ha dado un resultado muy positivo. Ha hecho que el mundo pose sus ojos en nuestro país ofreciendo un producto diferente, atractivo, que generó demanda. Además demostró al mundo que Argentina está produciendo vinos de altísima calidad... eso fue lo más importante a partir del malbec.

Lo que puede haber pasado después con los productores que no tienen tienen los resultados pretendidos -aunque por muchos años tuvieron un valor diferencial para su producto- es que el mercado, tanto interno como externo, se deprimió. Pasamos de un crecimiento de exportaciones al 20% anual a una banda negativa del 15% al año.

Toda esa masa de vino que quedó está dando vueltas y eso influyó en el precio de la uva.

adiós a la conducción tras cuatro años de arduo trabajo.

- ¿Qué escenario ve a mediano plazo?

- No puedo asegurar nada pero, viendo la tendencia, creo que volvemos a ir hacia un panorama de crecimiento. Afortunadamente el mundo no dejó de comprar vino argentino; compra menos solamente, pero no dejamos de participar en el mercado por incumplimientos o falta de calidad sino por un tema económico -comercial.

El Malbec ha hecho que el mundo ponga sus ojos sobre Argentina.

- Si bien seguro habrá varios, ¿cuál considerará su principal asunto pendiente?

- La aplicación de las retenciones a las exportaciones vitivinícolas. Siendo un sector que está tan castigado por problemas macroeconómicos, que nos piden que exportemos porque tenemos la posibilidad de colocar el producto en el exterior y generar divisas, que nos apliquen retenciones se siente como un castigo a la exportación. Nos ha quedado la espina clavada porque no la pudimos destrabar. Esperemos que cuando venza el plazo establecido no se renueve y sigamos pensando hacia adelante.

Además, como si fuera otro castigo, nos bajaron los reintegros del 5% al 2,5% supuestamente de forma temporal.

*  Por Cristian Avanzini / Fotos: Alf Ponce 

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Bressia se animó al ping-pong con MDZ:

- ¿Roble o fruta?

- Fruta

- ¿Cuerpo o ligero?

- Cuerpo

- ¿Varietal o blend?

- Blend

- ¿Volumen o calidad?

- Calidad

- ¿Maridado o solo?

- Maridado

- ¿Tapón natural o sintético?

- Natural

- ¿Altura o Primera Zona?

- … (piensa) Bueno, la Primera Zona está en altura, ¡así que esa! (risas).

- ¿Enólogo o winemaker?

- Enólogo

- ¿En familia o con amigos?

- En familia.

- ¿Vigil o Pelleriti?

- ¡Walter Bressia! (risas)

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