Una startup mendocina se unió a un gigante tecnológico para avanzar con la IA en la productividad empresarial
Se trata de un programa de entrenamiento corporativo para que 50 empresas de todo el mundo mejoren la aplicación de IA en sus procesos productivos.
Globant se unió a Egg para entrenar a empresas en el uso de la inteligencia artificial para mejorar la productividad.
La inteligencia artificial ha dejado de ser parte de una utopía teórica para convertirse en la realidad del paradigma productivo que estamos viviendo, transformando la forma en la que se producen bienes y servicios en este siglo. Sin embargo, la adopción en las empresas de esta tecnología todavía no es proporcional al conjunto de oportunidades que ofrece.
Atentos a esta problemática, Globant, compañía argentina de alcance global y referente en la tecnología, se unió a la startup mendocina Egg, líder en entrenamiento corporativo colaborativo, para llevar adelante “AI Talent Shift”, un programa de capacitación para acelerar el proceso de adopción de la IA en las empresas.
Como contó Ignacio Portillo, CEO de Egg, en una charla con MDZ Online, entrenamiento gratuito para 50 empleados de 50 empresas seleccionadas, asegurando que tanto las compañías como sus equipos se mantengan competitivos a medida que la tecnología avanza. El objetivo es que las organizaciones vean mejoras de productividad medibles, directamente vinculadas a la integración de la IA, en menos de tres meses.
Si bien muchas empresas están invirtiendo en inteligencia artificial, solo el 22% ha comunicado una estrategia de integración a nivel organizacional, según Gallup (agosto de 2025). Más del 78% ya utiliza IA en al menos una función empresarial, pero la integración total sigue siendo limitada (McKinsey, enero de 2025).
-¿Por qué surge esta unión?
-El origen surge de una necesidad clara. Todos sabemos que la inteligencia artificial está en todos lados y que todavía es una incógnita cómo será el futuro con ella. Sin embargo, lo que está ocurriendo en las empresas es que, si bien hubo una adopción bastante masiva de la IA, esa adopción en general no se está traduciendo en un uso efectivo en el trabajo. De hecho, todavía hay muchas personas que no la han utilizado nunca y otras que, aun habiéndola probado, la usan de manera muy superficial.
En el mundo empresarial casi no se observan casos en los que la incorporación de la IA haya generado un cambio concreto en la productividad. No se está traduciendo todavía en una mejora real del negocio. Por eso, este programa apunta justamente a llevar la IA a términos de productividad.
Esto se refleja incluso en artículos recientes de consultoras como BCG o McKinsey, o en declaraciones del propio CEO de Google, quien les pide a sus empleados que intensifiquen el uso de la IA porque no se está maximizando la productividad tanto como se podría, aun siendo una de las empresas que la desarrollan. Ese es el gran problema, pero también la gran oportunidad: cuando la IA se integra verdaderamente al flujo de trabajo diario, el aumento de productividad es significativo. Cuando se la usa de manera intensiva, agiliza los tiempos, facilita los procesos, reduce los plazos de producción y mejora la calidad del trabajo.
-¿Qué alcance tiene el programa?
-Se trata de una alianza entre empresas globales que aborda un problema masivo y universal. Unimos fuerzas con Globant, donde nosotros desarrollamos una tecnología que permite gestionar el cambio en grandes organizaciones, es decir, cómo las personas se adaptan de manera organizada a un nuevo contexto. Nuestro principal diferencial es la capacidad de formar a cualquier cantidad de personas con un impacto significativo: quienes terminan nuestros cursos no solo los completan, sino que además cambian sus hábitos e integran esos comportamientos en su trabajo cotidiano.
Por otro lado, se suma un referente tecnológico mundial que está atravesando una transformación profunda a partir de la inteligencia artificial y que vuelca todo ese conocimiento en cursos que se dictan sobre nuestra plataforma. Si bien ambas empresas pueden comercializar el programa, ellos lo están llevando directamente a sus clientes a nivel global.
-¿Qué resultados han visto en su experiencia en formación de IA?
-Hoy las propias herramientas de inteligencia artificial -ya sea GPT, Gemini o Copilot, que son más utilizables dentro de una compañía- permiten medir con bastante precisión cómo se usan. A través de estas plataformas, y también desde los entornos cloud, es posible ver en qué herramientas trabaja cada persona, con qué frecuencia y con qué nivel de profundidad. Esa es la métrica central. Lo que suele aparecer cuando uno llega a una empresa que ya cuenta con licencias es que el nivel de uso es sorprendentemente menor al que se imagina. Frente a ese diagnóstico, el primer paso es generar conciencia sobre la importancia de utilizar la IA y promover un uso inicial, más general de las herramientas. Luego avanzamos hacia una especialización enfocada en tareas concretas, según cada rol y el tipo de empresa.
La medición es muy clara: analizamos la frecuencia y la profundidad de uso antes de la capacitación y comparamos esos indicadores con los resultados posteriores. El efecto es directo y medible en términos de productividad, porque hoy está comprobado que el uso de la IA en las tareas reduce el tiempo necesario para realizarlas y mejora la calidad del trabajo.
-¿Cómo se paran las empresas mendocinas en ese escenario?
-La buena noticia es que hoy todas las empresas del mundo están bastante atrasadas en este tema. La mala noticia, quizás para Argentina y en particular para Mendoza, es que el sentido de urgencia es menor. En Estados Unidos, en cambio, esto ya es una conversación instalada: si uno mira reportes recientes, de los últimos seis meses, tres de cada cuatro hablan de este problema.
El eje central de las compañías en este momento es cómo integrar la inteligencia artificial al flujo de trabajo, y hacerlo con urgencia. Esto sucede porque, como todavía son pocos los que lo están haciendo bien, las diferencias competitivas no siempre se notan de inmediato. Sin embargo, quienes están tomando la delantera van a construir una ventaja muy significativa.
En nuestro caso particular, somos una empresa de tecnología, producimos tecnología y conocemos bien ese proceso. Hoy, gran parte de lo que se desarrolla puede hacerse con IA; el coding tradicional está perdiendo protagonismo. Me atrevería a decir que muchas empresas en Argentina todavía no están programando al 100% con IA, sino que la usan como un complemento, con mucha verificación manual del código. Mientras tanto, las principales compañías del mundo ya están avanzando hacia esquemas de desarrollo prácticamente 100% basados en inteligencia artificial.
-¿Cuál ha sido la evolución de Egg con estos cambios?
-Somos una empresa de base científica que desarrolló una metodología de aprendizaje que hoy puede ejecutarse de manera digital, en el entorno online, a través de nuestra propia tecnología. Nuestro recorrido incluye cinco años de investigación científica y otros cinco años de investigación aplicada. Ese camino comenzó con la formación de personas para el ingreso a la universidad y de programadores, y desde hace cinco años estamos puliendo y perfeccionando la tecnología.
Actualmente, nuestro foco central está puesto en la capacitación de empleados de grandes compañías. Hoy trabajamos con tres clientes principales: Globa, Mercado Libre y Telefónica España. Ese ha sido el eje de nuestro desarrollo. Contamos con una infraestructura que permite el delivery de educación a gran escala. En términos concretos, una empresa nos provee el contenido y nosotros nos encargamos de formar a las personas en ese contenido, garantizando una transformación real. Esto es único a nivel global: no existe otra solución educativa que logre ser efectiva a escala.
Existen sistemas educativos muy efectivos, pero de baja escala; por ejemplo, una experiencia académica de élite transforma profundamente, pero es costosa y accesible para pocos. También hay modelos de educación personalizada que funcionan bien, pero requieren una relación casi uno a uno, lo que los vuelve lentos e inviables para transformar comunidades completas. En el otro extremo, los modelos online masivos son altamente escalables, pero se sabe que pocos participantes terminan los cursos y que aún menos logran un cambio real en sus comportamientos. Lo que nosotros logramos es combinar ambos mundos: el efecto transformador de una educación personalizada y de calidad, llevado a escala masiva.
-Existe la idea de que la IA aplica solo a trabajadores con un perfil tecnológico, pero, ¿en qué ámbitos puede tener un impacto real?
-Nuestro programa está orientado a personas que trabajan con computadoras, pero que no son perfiles técnicos. Es decir, no se dedican a la programación, sino que ocupan roles en áreas como administración, finanzas, marketing u operaciones. Incluso en la producción de bienes, en algún punto esos productos se diseñan y se gestionan, y detrás de eso siempre hay equipos administrativos.
En definitiva, cualquier rol que implique trabajar frente a una computadora es susceptible de incorporarse a este programa. Para el resto de las personas, es más una cuestión de tiempo que otra cosa. Hoy todavía se lo percibe como un mito, pero en la medida en que aparezcan robots capaces de reemplazar tareas manuales apoyados en inteligencia artificial, también ese tipo de trabajo va a entrar en discusión y en controversia.
-¿Qué expectativa tienen con el programa?
-El impacto que buscamos es que las empresas alcancen un nivel de profundidad en el uso de la inteligencia artificial que hoy no tienen, y que sea significativamente mayor. Ese salto se traduce directamente en un aumento de la productividad, con todos los beneficios que eso implica para una organización y, en definitiva, con el potencial de mejorar la performance del negocio. En términos de escalabilidad, nuestro objetivo es impactar en muchas empresas a nivel global y llegar a millones de usuarios.
Para eso, nos apalancamos en la fuerza de Globant, que cuenta con una base muy amplia de clientes en todo el mundo. Al mismo tiempo, junto a ellos están apareciendo otros partners estratégicos, como grandes compañías del sector tecnológico, entre ellas Microsoft y Google, que también enfrentan este problema. Ellos venden soluciones de IA que hoy muchas empresas no utilizan de manera adecuada, lo que implica que están desaprovechando una parte relevante de su propio negocio.


