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Una economía que se hunde: las pymes también son argentinas

Las pymes enfrentan caída del consumo, deudas y falta de crédito, mientras miles de proyectos productivos siguen frenados en todo el país.

Necesitamos un plan de emergencia pyme que suspenda las ejecuciones fiscales y permita refinanciar las deudas impositivas de empresas que, aun siendo viables

Necesitamos un plan de emergencia pyme que suspenda las ejecuciones fiscales y permita refinanciar las deudas impositivas de empresas que, aun siendo viables

Archivo.

Mientras se celebran los números de la macroeconomía y los grandes proyectos vinculados al petróleo y la minería, existe otra Argentina: la de la economía real, donde comercios, industrias y pymes atraviesan una crisis que se profundiza día tras día.

El Ejecutivo concentra su programa en el ajuste fiscal para bajar la inflación. Pero pierde de vista las verdaderas prioridades que hoy sufrimos los argentinos mientras la microeconomía se destruye por dentro. Y en el medio estamos nosotros: las pymes, rehenes de una economía que se hunde. No importa si nuestro producto es nacional o importado, no se vende, no hay plata.

En estos días desde el Ejecutivo se han utilizado expresiones como “prebendarios” y distintos insultos hacia empresarios e industriales y se ha sostenido que las empresas que no pueden competir deben quebrar. Pero decirle a una pyme que “quiebre” supone desconocer cómo funciona una empresa real.

El Ejecutivo concentra su programa en el ajuste fiscal para bajar la inflación.

El Ejecutivo concentra su programa en el ajuste fiscal para bajar la inflación.

Una pyme no es una acción que se vende cuando deja de rendir. Detrás hay familias, años de inversión, trabajadores con décadas de antigüedad, proveedores, clientes, deudas y obligaciones. Para cerrar una pyme hace falta mucho dinero y en plena crisis resulta imposible. Ahí está la encerrona que por estos días tiene a muchos pymes de rehenes y sin dormir.

Los pasivos laborales, las deudas impositivas, los compromisos financieros y las obligaciones comerciales hacen que muchas veces cerrar sea tan imposible como continuar.

Entonces hacemos lo que puede hacer cualquier empresario que quiere salvar la empresa que construyó durante años: usamos nuestros ahorros, postergamos a nuestras familias, vendemos bienes, hipotecamos patrimonio y tomamos deuda para ganar tiempo.

Mientras tanto, la motosierra ya rompió a mas de 30.000 empresas y golpea los bolsillos de las familias llevándolas a un récord histórico de endeudamiento.

El mecanismo avanza y se retroalimenta

Ajuste, endeudamiento, caída del consumo, menor demanda, caída de las pymes, pérdida de empleo, menor recaudación y nuevamente ajuste. Cuanto más se achica la economía real, más difícil resulta sostener el tan deseado superávit, es por eso que este camino nos trajo hasta la parálisis de la actividad económica.

Pero ser rehenes de esta coyuntura no significa que las pymes seamos empresas sin futuro. Todo lo contrario. La paradoja argentina es que existe un enorme potencial productivo que está inmovilizado esperando que le den la oportunidad. En Movimiento Nacional Pyme (Monapy) tenemos medido el índice SPR: Stock de Proyectos Reprimidos. Cualquier empresario pyme entiende inmediatamente el concepto.

Prácticamente todas las empresas tenemos dos o tres proyectos postergados: una máquina que podríamos comprar, una planta que podríamos ampliar, un nuevo producto, una sucursal, una inversión tecnológica, un mercado externo por desarrollar o trabajadores que podríamos incorporar.

Son proyectos reales

Pero están freezados porque hoy sobrevivir consume toda nuestra energía y nuestro capital. Ahí aparece la paradoja: las mismas empresas que hoy están atrapadas podrían convertirse rápidamente en uno de los principales motores de la recuperación económica.

Si miles de pymes liberaran simultáneamente esos proyectos, tendríamos inversión privada, empleo y producción distribuidos en todo el país. Porque las pymes tenemos una ventaja formidable: estamos donde están los argentinos. En las grandes ciudades, en los pueblos y en las economías regionales.

Los grandes proyectos petroleros, mineros o de infraestructura son importantes, pero no sustituyen esa red productiva extendida por todo el territorio. Por eso desde Monapy impulsamos un proyecto de ley integral pyme que busca liberar ese potencial mediante crédito accesible, menor presión impositiva y reformas laborales y tributarias de largo plazo, sin afectar el superávit fiscal. Pero antes de liberar ese potencial hay que salir de la parálisis que hoy nos mantienen inmovilizados.

Ajuste, endeudamiento, caída del consumo, menor demanda, caída de las pymes, pérdida de empleo, menor recaudación y nuevamente ajuste.

Ajuste, endeudamiento, caída del consumo, menor demanda, caída de las pymes, pérdida de empleo, menor recaudación y nuevamente ajuste.

Primero tenemos que sobrevivir

Necesitamos un plan de emergencia pyme que suspenda las ejecuciones fiscales y permita refinanciar las deudas impositivas de empresas que, aun siendo viables, hoy están financieramente asfixiadas. No tiene ningún sentido empujar a la quiebra a una empresa que podría volver a producir, invertir y contratar trabajadores apenas se recuperen las condiciones.

Porque cuando una pyme desaparece, no se pierde solamente un CUIT. Se pierde conocimiento, capital, proveedores, clientes, trabajadores capacitados y, muchas veces, generaciones de experiencia.

Argentina solo tiene un programa macroeconómico. Lo que todavía necesita es un gran programa de producción y trabajo para su microeconomía. No alcanza con preguntarnos cómo bajar la inflación o sostener el equilibrio fiscal. También tenemos que responder cómo volver a producir, cómo exportar, cómo invertir y cómo generar empleo. Esa es la verdadera emergencia.

Condiciones para volver a hacer aquello para lo que existen nuestras empresas: producir, vender, invertir y generar trabajo. Pero si logramos liberarlas, también podemos liberar miles de proyectos, inversiones y puestos de trabajo hoy reprimidos en todo el país.

El desafío no es salvar a las pymes de la economía, sino que las pymes salven a la economía de nuestro país.

* Sebastián Christiany, directivo y socio fundador de Monapy.