Balbo: "Elegimos enfocarnos en vinos de muy alta calidad"

En una extensa charla en el programa "Otra Manera" con MDZ Radio, la bodeguera contó los detalles de la incorporación a su firma del fondo L Catterton y confesó: "En algún momento pensamos en vender la bodega". Negó rumores de venta: "¿Vos me imaginás fuera del mundo del vino?", retrucó.

Gabriel Conte y Santiago Montiveros

Susana Balbo

La bodeguera mendocina Susana Balbo  contó los detalles de la incorporación a su firma del fondo L Catterton y confesó: "En algún momento pensamos en vender la bodega". Negó rumores de venta: "¿Vos me imaginás fuera del mundo del vino?", retrucó al ser consultada al respècto durante una extensa e interesante entrevista que sostuvo en el programa "Otra Manera", por MDZ Radio este viernes. Pero lo más picante sucedió cuando desconcertó a todos con su "desencanto" -tal el calificativo empleado- con el gobierno de Mauricio Macri, al que acusó de no apoyar a las economías regionales. También volvió a enfrentarse a la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) como ya lo ha hecho claramente con anterioridad y cuestionó que "este es el segundo gobierno que más impuestos le cobra al vino; el primero fue el de (Raúl) Alfonsín", aunque no dejó afuera a la década kirchnerista de sus críticas, por haber perjudicado a la industria. Abogó por "tratados internacionales como los que está firmando Chile desde hace tiempo" y consideró que "nuestra relación con Brasil nos impide avanzar, porque ellos siempre tienen que opinar, ya que también elaboran vinos". Las nuevas perspectivas de su bodega, que desde 1999 construyó 36 mercados en 33 países y que de los 12 millones de dólares facturados el año pasado, el 90 por ciento fue por exportaciones.

Escuchá la entrevista completa abajo:

- Yo siempre digo que de la bodega me van a sacar con los pies para adelante. Esta es mi pasión. Hace 37 años que hago vino, 20 desde que fundamos esta empresa. Hemos recorrido en 20 años un camino que no muchos lo han podido recorrer gracias al gran equipo que tengo, a lo mucho que me gusta lo que hago y con el foco muy claro en los productos de alta calidad. Por eso, el haber sido elegidos por este fondo (L Catterton) para trabajar con nosotros, pienso que algo hicimos bien. Si vos mirás su portafolio a lo largo y a lo ancho del mundo, son todas marcas de altísimo nivel, de mucha penetración y de prestigio. Estar en ese club de marcas es algo muy bueno para Mendoza y para la vitivinicultura en general.

- ¿Para qué le va a servir a tu bodega tener a L Catterton como socios y qué mercados les abre?

- Fundamentalmente, nosotros hace tres años hicimos con mi equipo un análisis FODA muy profundo de la industria vitivinícola. Analizamos la vitivinicultura de Estados Unidos, la mundial porque estábamos pensando en si era necesario abrir una bodega en otro país para tener un pie y poder llegar a mercados asiáticos, específicamente Australia. Y una de las cosas que vimos es que somos unos bichos raros para la vitivinicultura argentina, porque para chicos somos grandes, y para grandes somos chicos. Vimos que teníamos una serie de debilidades frente a los vaivenes de nuestra economía, que nunca termina de aterrizar... o de despegar... no sé qué es lo que tenemos que hacer, si aterrizar o despegar de la inestabilidad. Y pensamos que teníamos dos caminos: vender totalmente la bodega y que nos comprara alguien de la Argentina, como Peñaflor o Molinos, que ustedes saben que siempre están de shopping, con bolsillos profundos, o focalizarnos en productos de muy alta calidad, transformarnos en una bodega de especialización e innovadora. Y este último fue el camino que elegimos. Habrán visto el primer rosado con estilo provenzal fue nuestro con tapón de vidrio, el white blend, después compramos propiedades en Gualtallarý y nos fuimos a la zona super premium de Mendoza, con vinos con mucha fruta y profundidad. Todo esto nos trajo una prensa brutal. Nosotros lo que vemos es que ese mercado de los productos de lujo, cuando hoy los tenemos y sabemos lo que puede requerir ese mercado, necesitamos que nos abran las puertas. Solo con los importadores no es tan fácil.

- ¿Por qué?

- No todos los importadores tienen ese perfil, aunque lo tienen los nuestros en Estados Unidos y Suiza, pero el de Japón ni el de China, porque están más focalizados en vinos franceses. Entonces lo que necesitábamos era un músculo que ayude a abrir los canales que uno no puede explorar sola con una empresa como la mía. Es probable que una grande como peñaflor o Trapiche tengan el músculo y el capital, y si necesitaran abrir una oficina en Beijing la abren, y abarcan el mercado. Pero nosotros necesitábamos de esto. Coincidió en que el año pasado se acercó a nosotros Catterton y nos propuso esto, lo vimos en el directorio en el que desde 1999 tengo socios, y algunos consideraron salir porque diez años de inversión lo vieron como suficiente y no pertenecen al sector. Fue nuestra oportunidad de hacer el cambio, porque nos suma mucho estratégicamente. Es una movida muy buena para nosotros.

- ¿Pero seguís al frente?

-  Absolutamente. No se modifica nada ni nadie en la empresa. Ha sido un proceso muy transparente y muy rápido. recibimos comentarios de parte de Catterton sobre que pocas veces habían visto una empresa tan bien organizada y tan prolija. ¿Sabés cómo lo definieron? Que "nunca habíamos visto una operación tan pequeña, pero tan grande", por el profesionalismo de la gente.


-- Esta semana hablábamos con distintas cooperativas vitivinícolas y nos hablaron de una crisis muy importante, similar a las de 2015 y 2016. ¿Cuál es la situación de bodegas como la suya? ¿Están dentro de la crisis o son una excepción?

- A todos nos llega la crisis pero nos pega de manera u otra. En nuestro caso nos resta rentabilidad, pero no dejamos de ganar dinero como empresa, ya que los resultados son muy buenos. Nos pega en los tiempos de recuperación de los impuestos, en que te ponen una retención del 10% que lo pagás anticipado y estamos pagando más de un millón de pesos mensualmente en impuestos anticipados y esto es una locura. Por ejemplo, al analizar anuncios como los que hizo ayer el presidente, nosotros, como empresa con responsabilidad social empresaria, le damos a nuestra gente el aumento compensatorio de la inflación el 1 de enero. No esperamos a una paritaria para pagarlo en cuotas. Eso sería cortar el hilo por lo más fino a la gente que más lo necesita y el que debe estar más protegido es al que menos se protege, como fruto de los sindicatos que muchas veces no trabajan muy bien, pero de empresas que no lo comprenden. Miramos el límite que ha puesto el Presidente y nos afecta a menos del 20% de la gente, que son quienes recién están en el nivel inicial, de principiantes, en la viña o en la bodega. Nos ahorramos 120 mil pesos (risas) y entonces le dije al gerente financiero: ¿Qué podemos hacer con eso? Y me contestó: "Nada. Con todos los impuestos que pagamos...". Entonces a veces uno mira que la presión tributaria que está poniendo el gobierno evita que las empresas vayan hacia el trabajo en blanco. No hay una visión de las economías regionales, que debería estar. Deberían ser menos centralistas, menos de Buenos Aires y pensar mucho más en Mendoza, Salta, La Rioja, San Juan, Neuquén y en todas las provincias que están sobre la cordillera y en las que no es solamente la vitivinicultura, sino la olivicultura,la fruticultura, la ganadería de montaña, tan lejos logísticamente. Los que estamos exportando dejamos de ganar, pero estamos debajo de la línea de flotación. Hoy hay muchas empresas que están debajo de la línea de flotación porque están atadas al mercado interno.

- No sé si está desencantada, pero ¿esperaba más de este gobierno? Ayer se esperaban anuncios en la baja de derechos de exportación...

- ... La retención  más alta después de esta fue la que tuvimos durante el gobierno de (Raúl) Alfonsín que fue del 28%...

- ¿Está desencantada, molesta..?

- ¡Por supuesto que estoy desencantada! Yo pensé que iba a haber una visión mucho más federal desde el punto de vista de las medidas que se tomarían, y la verdad es que estoy enormemente desencantada. Bueno, ya no estoy más en la política y lo puedo decir tranquila. No hay peor sordo que el que no quiere escuchar. Es muy difícil hacerse oír en un gobierno que no quiere escuchar.

-El año pasado ustedes estuvieron una buena cifra de negocios, pero el 90% de la plata que ustedes ganaron fue por ingresos de exportación. ¿Argentina está haciendo todos los esfuerzos necesarios para llevar los productos al exterior?

- Fundamentalmente hay que trabajar en tratados de libre comercio. El único que tiene Argentina es con Brasil y a Brasil no le interesa que la vitivinicultura surja porque ellos también tienen su propia  vitivinicultura y cada vez que tenemos que negociar algo tenemos que hacerlo de su mano.  El Mercosur es una faja que tiene la Argentina, tremenda para las economías regionales. Será muy positiva para electrodomésticos, autos, pero para la vitivinicultura es pésima. No tenemos otros tratados. El de la Unión Europea lleva años sin salir como el tratado con Japón... Mientras tanto tenemos a los chilenos que están aquí, pasando la cordillera, que tienen más de 100 tratados de libre comercio y acaban de firmar uno con Inglaterra, pensando en el Brexit. Nosotros tenemos una Cancillería que hoy está trabajando mucho mejor, una secretaría de exportaciones que está pensando mejor, pero mientras no salgamos de las ataduras como el Mercosur o lo dinamizamos de una buena vez, son esfuerzos infructuosos. Todos nuestros competidores, absolutamente todos, como Estados Unidos, Australia, Europa, Chile, tienen promoción y no retención para sus exportaciones. En la Unión Europea tiene destinada solo para la denominación de origen Rioja 3 millones de euros para promover en el mercado de Estados Unidos sus productos. ¿Sabés cuál es el presupuesto de Wines of Argentina, compuesto por las bodegas? Lo que la Coviar administra es de las bodegas, con un impuesto que viene desde la producción primaria hasta el embotellado. No pone el gobierno dinero en esto. Son 3 o 4 millones de dólares para el mundo. ¡No es nada! ¡Es una lágrima en el desierto! El esfuerzo que hacemos las bodegas es brutal. cada viaje, tenemos que pagar pasajes, hoteles, stands... Wines of Argentina consigue una negociación exitosa para que paguemos menos por el metro cuadrado. Lo que hacen es maravilloso dentro de los recursos que tienen. Y mucho de esos recursos se volcaron al mercado interno y el resultado está a la vista: ¡pésimo! Tendrían que haberlos usado todo para la exportación. Es una opinión que he tenido siempre. Ahora me van a saltar (Eduardo) Sancho y todos a decir barbaridades, pero no me importa, que digan lo que quieran, porque yo lo vengo planteando desde 2006, cuando fui presenta de Wine of Argentina y pedí poner esos recursos de Coviar al focalizados en la exportación porque el mercado interno se equilibra naturalmente: cuando vos tenés más salida hacia el exterior y los productores con más equilibrio en su materia prima porque tiene otro destino, que no es solo el mercado interno. ¿Cuántos años de historia económica tenemos con subidas y bajadas de la economía argentina? Setenta años. Entonces no podemos pensar que podés adaptar profundamente la vitivinicultura con cambios sociales en las formas de consumo, con cambios en los hábitos de consumo ni atarte a un mercado interno que tiene 33 por ciento de su población en condiciones de pobreza y que no puede adquirir nuestros productos. Hay que pensar en esto también, más globalmente como estrategia de industria. Eso no quiere decir que abandonemos al mercado interno, sino que lo descomprimamos con muy buenas exportaciones. Nos ha hecho mucho daño la pérdida de competitividad en tiempos del "corralito" y del dólar que pisaba Cristina... Las políticas económicas nos han afectado terriblemente y la industria no ha sabido poner esa mirada en el extranjero con más fuerza o con esta mirada. Tal vez, si hubiésemos tenido apoyo del gobierno, pero no lo hemos tenido. De parte de Cristina el "vivamos con lo nuestro y hacia adentro" y eso fue una canibalización. Y por parte de este gobierno, no tiene fondos... seguimos siendo las bodegas las que hacemos el esfuerzo y es una pena que sea así porque tenemos una relación precio calidad que es excelente, pero necesitamos recursos para salir. Todo lo tenemos que poner desde la industria.

- ¿Va a estar para la Vendimia?

- No estoy segura porque tengo todavía obligaciones del W20 y pertenezco a la troica. acabo de llegar de una reunión en París y para el 9 tengo una reunión en Washington y estoy viendo si puedo cambiarla. No estoy segura. Estoy tratando de manejar mi agenda para poder estar.

- De todos modos le quería preguntar si sabe, imagina, pronostica por dónde van a venir las discusiones del desayuno de la Coviar y el almuerzo de las reinas...

- Yo sigo diciendo que la Coviar se tiene que reinventar, sino es inútil absolutamente como institución. Lo saben. me tienen como una enemiga así que no me preocupa lo que opinen. Pero creo que hay que reinventarla, redimensionarla y van a venir los reclamos por bajas de impuestos, subsidios... Pero los subsidios nunca funcionaron. Hay que redinamizar la industria y tener cooperativas que tengan un verdadero espíritu cooperativista y basados en la calidad.

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