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Por qué no baja la inflación: esta vez la industria no tuvo la culpa

La inflación del mes de febrero volvió a rondar el 3%, pero los precios de los servicios regulados dieron un salto del 4,3%.


El índice de inflación del mes de febrero mostró una fuerte inflexibilidad a la baja. Según el Indec, llegó a 2,9%, el mismo número que el mes anterior e hilvanó el noveno mes consecutivo sin desacelerar. Todo esto a pesar de que el plan económico del Gobierno tiene como meta central la baja de este índice clave de la economía.

La pregunta es por qué los precios se resisten a ceder y la respuesta hay que buscarla en los números fríos del desagregado estadístico que mostró el Índice de Precios al Consumidor, aunque también hay que indagar en las decisiones políticas que el Ministerio de Economía tomó en relación a los datos que muestra la oficina estadística.

Respecto a esto último hay que recordar que el Gobierno decidió postergar indefinidamente la nuevo índice estadístico que ponderaba con mayor peso al rubro "servicios". De haberse implementado el nuevo índice diseñado por la gestión Lavagna probablemente los números hubieran sido peores. La Consultora LCG evaluó que la inflación de enero hubiera sido del 3,1%.

Sucede que el informe publicado marca que la división de mayor aumento en el mes fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un importrante 6,8%, principalmente por la suba de tarifas de gas, agua y electricidad y la modificación de los esquemas de beneficiarios de tarifa con y sin subsidio.

La realidad es que si la inflación se resistió a bajar en el mes de febrero fue en buena medida porque los precios regulados dieron un salto del 4,3%, justamente aquellos precios que autoriza el Ministerio de Economía.

La pregunta política que surge en por qué si el Gobierno quiere que la inflación tienda a cero en el corto plazo, autoriza aumentos en promedio superiores al 4%.

Los analistas dan algunas precisiones. Para Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, la resistencia a la baja responde a "componentes más inerciales del índice, especialmente en servicios y algunos precios regulados, que tienden a ajustar con mayor rezago respecto del resto de la economía".

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La industria absorbió los costos

Es cierto que la inflación núcleo también dio un importante salto del 3,1% arrastrada por la suba de precios de la carne y otros productos de primera necesidad, pero hubo claramente muchos rubros que tiraron el índice hacia abajo. Fundamentalmente aquellos ligados a la industria manufacturera, como prendas de vestir y calzado que no variaron precios de un mes a otro, a pesar de las subas de costos de -justamente- los insumos con precios regulados.

Mientras el rubro "prendas de vestir y calzado" tuvo un significativo 0%, bebidas alcohólicas subió sólo un 0,6% y educación un 1,2%, justamente en el mes de mayor incidencia en este tipo de precios, previo al inicio de las clases.

En estos rubros es donde el Gobierno tiene sus principales conquistas en la materia. De la mano de las importaciones y de la caída del consumo los ajustes de precios son escasos y la inflación desacelera fuerte.

Todos esperan un desaceleración de los precios

Es difícil saber si los aumentos en las tarifas tienen un componente de arrastre o suben anticipadamente para mostrar en los meses siguientes una quietud que permita índices más cercanos a los que quiere el Gobierno. Pero, más allá de especulaciones o la estrategia oficial, los analistas creen que en los próximos meses estos precios tenderán a descender y con ellos el índice general.

Según los analistas de IOL Inversiones, "la presión de la carne disminuirá en la medida que el precio mayorista se estabilice" y "el impacto de tarifas también debería reducirse".

Para Maquieyra, hay que mantenrse "cautos acerca de la dinámica de corto plazo del IPC en vísperas de un tercer mes del año donde la estacionalidad suele ser alta", sin embargo, sostienen que "en los próximos meses la inflación debería retomar una trayectoria de desaceleración más clara apoyada en fundamentos macroeconómicos más sólidos".

No obstante, habrá que seguir de cerca un dato exógeno de gran relevancia. La guerra en Medio Oriente comenzó a trastocar la economía global de manera decidida y los precios de los commodities, fundantalmente del petróleo, dieron un gran salto. Cuánto de esto puede afectar a la Argentina en materia de inflación está por verse, aunque ya en la primera semana la nafta aumentó un 6% en las estaciones de servicio.

Queda claro que el ajuste impulsado por Economía tiene su impacto en los precios de muchos de los bienes y servicios y nadie duda que a largo plazo la tendencia es de baja de la inflación. La duda es cuando las tarifas acompañarán esa tendencia y cómo se comportarán los precios de las commodites en un contexto de tanta inestabilidad global.