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Por qué la guerra en Medio Oriente impactará en los costos y la inflación argentina

La guerra en Medio Oriente encarecerá los precios del petróleo y los costos logísticos, lo que puede acelerar la inflación.

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EFE

La guerra en marcha entre Estados Unidos y Israel con Irán, que ya involucra una decena de países de Medio Oriente, marcó un punto de inflexión en el equilibrio geopolítico global y abrió un nuevo ciclo de incertidumbre económica internacional. El ataque, que provocó la muerte del Líder Supremo iraní, desencadenó una rápida reacción de Teherán y trasladó la tensión desde el plano militar hacia los mercados financieros, el comercio energético y las cadenas logísticas globales que afectará indefectiblemente a la Argentina.

El encarecimiento energético, la volatilidad financiera y los cambios en los flujos comerciales ya aparecen como factores determinantes para el escenario económico de 2026 con impacto directo en la inflación por un aumento de los costos en los combustibles y de las materias primas internacionales, aunque también podrían generar un mayor flujo de dólares hacia el país por exportaciones.

El principal foco de preocupación es el bloqueo anunciado por Irán en el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circulan más de 20 millones de barriles diarios de petróleo. De extenderse en el tiempo esto impactará directamente sobre el precio del crudo.

La navegación comercial en el Golfo Pérsico se encuentra parcialmente paralizada, obligando a redirigir rutas hacia el Cabo de Buena Esperanza, lo que incrementa costos logísticos y tiempos de entrega a nivel mundial.

petroleo
La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán vuelve a poner al petróleo en el centro de la escena financiera.

La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán vuelve a poner al petróleo en el centro de la escena financiera.

Argentina frente al shock externo

Diversos análisis internacionales ubican a la Argentina entre las economías más sensibles ante un shock energético prolongado debido a su historial inflacionario, la necesidad de financiamiento externo y la fragilidad de expectativas macroeconómicas.

Entre ellos se destacan reportes de JP Morgan Chase, que advirtió sobre el riesgo de un shock inflacionario global si el crudo se mantiene elevado; Goldman Sachs, que proyectó un escenario de petróleo por encima de los valores de comienzos de 2026 en caso de interrupciones prolongadas en el Estrecho de Ormuz; y Citigroup, que ubicó a la Argentina entre las economías emergentes más vulnerables ante una suba sostenida del Brent por su sensibilidad cambiaria y financiera.

Un aumento sostenido del precio del crudo podría acelerar la inflación local y generar mayor volatilidad cambiaria, aunque parte del impacto podría compensarse con mayores exportaciones energéticas si los precios elevados se mantienen en el tiempo.

En los mercados locales ya se observaron episodios de volatilidad en acciones y bonos, junto con movimientos defensivos hacia activos más seguros. El aumento de la aversión global al riesgo tiende a encarecer el financiamiento para economías emergentes y presiona indicadores clave como el riesgo país y el tipo de cambio.

Un conflicto prolongado podría generar salidas de capitales hacia activos considerados seguros, tensionando las reservas internacionales y complicando la estabilidad financiera doméstica.

Petróleo: oportunidad exportadora y riesgo inflacionario

El impacto más inmediato para la economía argentina proviene del mercado energético. La suba del petróleo representa un fenómeno de doble efecto.

Por un lado, mejora los ingresos potenciales del sector hidrocarburífero y fortalece la balanza comercial energética, favoreciendo la entrada de divisas en un momento clave para la macroeconomía local. Pero simultáneamente introduce presiones inflacionarias. El aumento del precio internacional del crudo tiende a trasladarse a los combustibles locales, elevando costos de transporte y producción que terminan impactando sobre toda la estructura de precios.

El crudo Brent se disparó alrededor de un 10%, pero analistas advierten que el precio podría alcanzar los US$100 si la crisis se intensifica. La firma Rystad Energy apuntan a una posible pérdida de entre 8 y 10 millones de barriles diarios y expertos de ICIS prevén el crudo podría acercarse a los US$100 por barril e incluso superar ese nivel si se mantiene la interrupción en Ormuz. Otros analistas, como los de Rabobank, consideran probable que los precios se mantengan por encima de los US$90 en el corto plazo.

Las consecuencias no se limitan al sector energético. Un petróleo más caro incrementa los costos globales de logística, fertilizantes e insumos industriales, afectando cadenas productivas claves para la Argentina.

El agro, aunque puede beneficiarse indirectamente por mejores precios internacionales de commodities, enfrenta mayores costos operativos. A su vez, el encarecimiento del transporte internacional podría trasladarse a precios de alimentos y bienes importados, reforzando presiones inflacionarias internas.