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Petróleo: JP Morgan advierte que la crisis se extenderá en abril a todo el mundo

El mercado mira mucho el precio del barril de petróleo, pero el verdadero problema puede estar en el agotamiento de inventarios.


Quizás al igual de lo que algunos analistas consideran en el caso de los metales preciosos de que están en una fase de temor, también en el caso del petróleo los especialistas advierten que el mercado petrolero podría estar entrando en una fase bastante más delicada de lo que muchos inversores siguen descontando.

Así lo creen los expertos del banco de inversión estadounidense, JP Morgan, quienes consideran que la interrupción del flujo energético a través del estrecho de Ormuz no está generando un shock uniforme e inmediato, sino una crisis secuencial que se irá desplazando de este a oeste a medida que se consumen inventarios y se agotan los cargamentos ya enviados antes del bloqueo efectivo.

Sin dudas el enfoque choca contra la actual visión de los inversores, ya que no se estaría solo frente ante un problema puntual de tráfico marítimo o de menor oferta, sino ante una transición desde una crisis de flujo hacia una crisis de existencias.

Es decir, el verdadero daño no vendría solo de cuánto petróleo deja de pasar, sino de cuándo deja de llegar a cada región y de cuánto colchón tenga cada una para aguantar.

Golpe inmediato

En tal sentido, el JP Morgan define a Asia como la primera gran perjudicada, y eso tiene lógica, dado que es la región más dependiente del crudo y de los derivados procedentes del Golfo Pérsico, y además es la primera en notar la desaparición de los cargamentos enviados antes del cierre práctico de Ormuz.

Según los especialistas, los tiempos de viaje desde el Golfo hasta Asia se mueven entre 10 y 20 días, lo que ha hecho que el impacto aparezca ahí antes que en otras zonas. Los analistas del JP Morgan opinan que la demanda del sudeste asiático podría caer en torno a 300.000 barriles diarios en abril, pero el verdadero riesgo está más adelante.

¿A qué se refieren? A que las pérdidas podrían superar los 2 millones de barriles diarios en mayo y acercarse a los 3 millones en junio si las liberaciones de reservas siguen siendo limitadas y cada país protege prioritariamente su propio abastecimiento.

El segundo paso

Al continuar con el análisis del banco, la forma secuencial de propagarse la crisis ubica a África como el siguiente continente en empezar a notar el deterioro, previsiblemente a comienzos de abril. En este caso, el JP Morgan explica que si los inventarios nacionales son escasos puede haber posibles pérdidas de demanda de hasta 250.000 barriles diarios ya ese mismo mes.

Pero en este caso el riesgo no es solo económico, sino también operativo en países con menor capacidad de absorción. Mientras que, en el caso de Europa, el banco proyecta que el impacto se perciba con más claridad a mediados de abril. Sin embargo, señala que el daño no llegaría tanto por una escasez física inmediata, como por el aumento de los costos y por una competencia más agresiva con Asia por cada barril disponible.

Petróleo e inflación

Aquí hay un tema relevante, porque el Viejo Continente puede no quedarse sin petróleo de golpe, pero sí verse obligado a pagarlo bastante más caro, con todo lo que eso implica para inflación, industria y márgenes empresariales.

Por el lado de Estados Unidos la visión es que en el corto queda algo más cubierto, debido a que los tiempos de viaje son más largos y el país cuenta con una base relevante de producción doméstica, por lo que el banco no espera una escasez física inmediata.

De todos modos, proyecta que el impacto llegaría más bien por otra vía, unos precios más altos y tensiones en los mercados de productos refinados, pero no por falta directa de crudo. Claro que los analistas reconocen que esto no implica estar completamente inmune, dado que el repunte del petróleo ya está elevando la presión inflacionaria y dañando el sentimiento de mercado.

El Brent ha llegado a moverse en torno a los 108-110 dólares, y algunos escenarios de gestoras como Macquarie siguen contemplando una elevada probabilidad de que el conflicto se extienda hasta junio, con un barril en niveles mucho más extremos, si la situación no se reconduce.

Las claves del mercado

Para el mercado, la tesis del JP Morgan resulta un poco perturbadora porque introduce una variable que los inversores suelen infravalorar: el tiempo. Porque no basta con saber cuántos barriles faltan, importa cuándo empieza a faltar cada uno y en qué región.

Si esta lectura es correcta, abril puede ser el mes en que el mercado deje de hablar de tensión energética para empezar a hablar de un verdadero problema macro global. En ese escenario, las acciones de los sectores de energía, defensa y algunos productores de materias primas seguirían teniendo apoyo relativo, mientras industria, consumo y transporte quedarían mucho más expuestos.

Por lo tanto, siguiendo la visión del JP Morgan, no habría que guiarse tanto por el precio del barril cuando el problema puede estar en la cronología del suministro. ¿Por qué? Porque cuando el sistema pasa de tensión de flujos a agotamiento de inventarios, el daño se vuelve más persistente y más difícil de gestionar.