Minería: récord de exportaciones y reclamo de reglas claras
Las exportaciones en minería fueron récord en 2025, aunque aún está lejos de ser un sector central para la economía argentina.
La canadiense Kobrea inició la perforación del proyecto El Perdido en Malargüe
Kobrea Explorations Corp.Queda claro que la minería es uno de los ejes centrales a los que el plan económico del Gobierno apuesta para el crecimiento de la Argentina. Los datos son alentadores al respecto. Con exportaciones que superaron los US$ 6.000 millones en 2025, se logró el nivel más alto de su historia y el sector volvió a ubicarse en el centro del debate económico y político.
Sin embargo, un informe de la consultora Invecq advierte que ese desempeño récord convive con un desarrollo todavía muy limitado frente al enorme potencial geológico del país y con obstáculos estructurales que podrían frenar su expansión si no se introducen cambios clave en materia macroeconómica, legal y regulatoria.
Según el estudio, las exportaciones mineras crecieron un 70% en la última década y explicaron cerca del 7% del total exportado por la Argentina en 2025. Aun así, la minería representa menos del 1% del Producto Bruto Interno (PBI), una cifra que contrasta fuertemente con la abundancia de recursos minerales estratégicos y con la experiencia de países vecinos como Chile y Perú, donde el sector explica entre el 17% y el 18% del PBI.
El informe pone el foco en la brecha entre el potencial y la realidad productiva. Argentina cuenta con 310 proyectos mineros metalíferos identificados, pero apenas 26 se encuentran en etapa de producción. Si se consideran los cuatro minerales clave —litio, cobre, oro y plata— solo el 11% de los proyectos está en fases avanzadas. Para Invecq, esta distancia evidencia una oportunidad estratégica de largo plazo, pero también el riesgo de que el país no logre capitalizarla si persisten la incertidumbre y las trabas regulatorias.
La oportunidad del RIGI
En materia de inversiones, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una de las señales más concretas de cambio. Los proyectos ya aprobados bajo este esquema suman US$ 16.722 millones, de los cuales más de US$ 6.000 millones corresponden a iniciativas mineras. A esto se agregan otros cinco proyectos en evaluación que, de concretarse, podrían aportar cerca de 30.000 millones de dólares adicionales.
El impacto territorial de la actividad también es relevante. Santa Cruz y San Juan concentran alrededor del 70% de las exportaciones mineras del país. En 2025, Santa Cruz lideró el ranking con US$ 2.104 millones, equivalente al 40% del total, seguida por San Juan con US$ 1.612 millones, cerca del 30%.
Dentro del mapa minero, el cobre aparece como el principal salto potencial. Mientras Chile y Perú construyeron buena parte de su estabilidad macroeconómica apoyados en este mineral, Argentina quedó prácticamente al margen de un mercado cuya demanda global crece de la mano de la electrificación, las energías renovables y la movilidad eléctrica.
Hoy, la producción de cobre en el país es marginal y los proyectos de gran escala se encuentran paralizados o en etapas preliminares. Invecq estima que, bajo un escenario de mayor previsibilidad regulatoria y reglas de largo plazo, las exportaciones mineras podrían más que duplicarse hacia 2030, superando los US$ 15.000 millones anuales, y acercarse a los US$ 18.000 o US$ 19.000 millones hacia 2035, con el cobre como principal motor.
Empleo y desarrollo regional
Según el informe, la minería ya genera más de 120.000 puestos de trabajo directos e indirectos, con niveles de informalidad prácticamente inexistentes y salarios que cuadruplican el promedio del empleo privado formal. No obstante, desde el sector plantean que expansión del empleo vinculada al cobre permanece virtualmente congelada por la imposibilidad de avanzar con los proyectos de mayor escala bajo el marco actual.
El informe destaca que las regiones donde se desarrollarían estos emprendimientos —la Cordillera, la Puna y la Meseta Patagónica— presentan baja densidad poblacional y escasas alternativas productivas. En ese contexto, la minería no desplaza otras actividades, sino que impulsa proveedores locales, infraestructura, capacitación técnica y arraigo territorial.
Relamo de cambios a la Ley de Glaciares
Según Invecq, para que la minería pase del potencial a la realidad se necesitan cuatro pilares fundamentales. El primero es la estabilidad macroeconómica con previsibilidad en inflación, tipo de cambio, acceso a divisas y equilibrio fiscal resulta indispensable para proyectos con horizontes de inversión de diez a quince años.
El segundo es la continuidad del RIGI, sin modificaciones que alteren la ecuación económica de los proyectos ya anunciados o en evaluación. El tercero es el respeto al rol de las provincias, en línea con un federalismo productivo que permita a cada jurisdicción definir estrategias, condiciones y marcos regulatorios, fortaleciendo la licencia social y el impacto local.
El cuarto eje, y uno de los más sensibles, es el marco legal ambiental. En medio del debate por la Ley de Glaciares, el informe señala que si bien la Argentina cuenta con normas exigentes de protección ambiental, su aplicación ha generado incertidumbre en algunos casos. En particular, cuestiona la definición imprecisa del área periglaciar y la falta de verificación en el terreno, lo que derivó en superposiciones normativas, judicialización y demoras en las inversiones. La propuesta es avanzar en aclaraciones basadas en criterios científicos claros y verificables, que permitan compatibilizar la protección ambiental con el desarrollo responsable de la actividad.