Los errores más comunes en educación financiera y planificación patrimonial
La educación financiera es el proceso de planificación del dinero de manera efectiva, un paso clave cuando se abordan cuestiones contractuales de largo plazo.
Se firmaron mas de 100 fusiones y adquisiciones de empresas
Archivo MDZHay veces en las que me convenzo de que venimos avanzando en términos de educación financiera, hay otras en las que no puedo creer que sigamos tan mal en esta materia. Hace algunas semanas, me crucé con un posteo en redes sociales de una persona que hacía un agradecimiento masivo y público a quienes firman -contratos o documentos- sin leer.
Construyen en los terrenos de sus suegros, hacen acuerdos verbales o se casan -entiendo que por el espíritu del posteo, sin ningún tipo de contrato prenupcial- con parejas que conocieron pocos meses atrás.
Educación financiera es planificar
Increíble, pero cierto. Es obvio lo que me pasó cuando leí esto: no puedo estar más en las antípodas de cada una de las palabras de ese posteo. No en las antípodas de esa persona -a quien no conozco, pero sí de su reflexión. Y aun cuando este posteo en particular pudo haber sido escrito con ironía o sarcasmo, me consta que muchos colegas piensan esto en serio.
Frente a esto, creo que lo mejor que puedo hacer, es aprovechar la oportunidad para agradecerles a quienes yo creo que lo merecen.
¿De quiénes hablo? De las personas que:
- Se toman su tiempo para leer y entender lo que firman -y consultan con profesionales para comprender aquello que les excede-.
- Planifican antes de adquirir un activo, agregarle valor a través de mejoras y/o transferirlo a un tercero o a la próxima generación.
- Ponen en papel acuerdos verbales de cualquier tipo para evitar no solo incumplimientos futuros, sino también malentendidos, que son más frecuentes y muchas veces más nocivos.
- Eligen cuidadosamente el régimen patrimonial aplicable a su matrimonio, haya durado lo que haya durado el noviazgo, y acuerdan los términos de una separación de manera racional, priorizando hijos y patrimonio por encima de caprichos y broncas temporales.
Hace más de dos décadas que intento capacitar a la gente (clientes finales, asesores financieros, legales y contables, entre otros) de toda la región, para que cada vez haya más clientes para admirar y agradecer. Nunca se es muy joven para planificar el futuro. Lo dije siempre y lo sostengo. Si bien la protección patrimonial lleva tiempo y tiene un costo, se pierde mucho más tiempo y se incurre en costos mucho mayores cuando no se lo hace.
Ningún patrimonio es chico para planificar. Como les digo siempre: no hay planificación más cara que no planificar. Así que yo les agradezco a quienes planifican, porque están haciendo lo mejor para ellos y para quienes los van a suceder.
* Martín Litwak, abogado especialista en fiscalidad internacional y estructuras patrimoniales.


