Elena Alonso: "La inflación estará entre 2% y 3% mensual para los próximos meses"
La economista y asesora financiera, Elena Alonso, analizó la coyuntura macroeconómica y financiera. Sus perspectivas para la inflación, el dólar y las tasas.
La economista, asesora financiera y CEO de Emerald Capital, Elena Alonso, se acercó a la redacción de MDZ para analizar la coyuntura macroeconómica y financiera, y las perspectivas de las principales variables de la economía. A su vez, lanzó su segundo libro que lo presentó en le Feria del Libro.
-
Te puede interesar
Trigo: claves de fertilización y análisis de suelo para la campaña
Entrevista completa
Inflación
-Tras el dato de marzo, el Gobierno espera que a partir de abril comience nuevamente un sendero de desinflación. ¿Qué perspectivas tienen hacia adelante?
-Hubo varios factores internacionales que no ayudaron a desacelerar la inflación, especialmente con el tema de los combustibles. Toda la crisis mundial impacta en eso, porque el combustible afecta a toda la cadena de valor. También, por otro lado, los servicios que, al estar indexados por inflación, hacen que la desaceleración no sea tan rápida como se esperaba. Entonces hoy vemos una especie de meseta inflacionaria, o al menos una discusión sobre si ya llegamos a ese techo o si la inflación puede volver a subir antes de retomar una baja.
Si el año pasado hablabas con alguien del Gobierno, claramente esperaban una inflación cercana al 1% para esta época. Estamos más cerca de niveles de entre 2% y 3% mensual para los próximos meses. Y una inflación anual de entre 24% y 30% me parece un escenario lógico por cómo se vienen dando las cosas y por este contexto internacional, donde no todo depende únicamente de la política monetaria argentina.
-Y, en ese sentido, ¿los títulos atados a CER siguen siendo una buena alternativa?
-Como estrategia de cobertura de largo plazo, los bonos ajustados por inflación siguen siendo interesantes. Me siguen gustando porque sirven en distintos escenarios. Si el dólar sube, probablemente también suba la inflación, y un bono CER te da esa protección. Además, pagan inflación más una tasa adicional.
Creo que siempre hay que pensar distintos escenarios y también entender a qué público le estás hablando. Una familia lo que busca es cuidar el mango, llegar a fin de mes y ver qué hace con esos pesos que le quedan para alguna obligación futura.
-El año comenzó con niveles de tasas muy altos y mucha volatilidad. En los últimos meses bajaron bastante. ¿Todavía hay margen para que sigan bajando?
-Si la inflación no baja más y se mantiene en torno al 2% o 3% mensual, es difícil pensar en tasas reales negativas, es decir, tasas por debajo de la inflación. Eso, además, genera presión sobre el dólar. Más allá de que hoy hay una fuerte oferta de divisas por la cosecha y por sectores como el petróleo, que ayudan a que entren más dólares a la economía, el tema de las tasas sigue siendo central.
No creo que el Gobierno, por su perfil, avance en subsidios masivos a tasas para empresas. Sí se está hablando de algún alivio para familias, especialmente por el nivel de mora. Hoy un préstamo personal para una familia con buen perfil ronda tasas del 80%, que siguen siendo altísimas. Aunque, comparado con financiar el mínimo de la tarjeta al 150%, termina siendo una opción mejor.
Por eso muchos bancos están ofreciendo consolidar deudas: tomar un préstamo personal y cancelar otras obligaciones más caras. Pero claramente las tasas tienen que seguir bajando. No estamos hablando de tasas del 30% o 40%, sino de niveles del 80% o 100%, todavía muy elevados.
A medida que se recupere la economía y los bancos tengan más pesos disponibles para prestar, las tasas deberían acomodarse. Creo que la perspectiva es de baja, aunque probablemente más lenta de lo que muchos esperan. Por eso, si alguien necesita refinanciar una deuda, quizás conviene aprovechar ahora y después ir refinanciando nuevamente a costos menores, como pasó en otros períodos.
Carry trade
-El dólar se recalentó un poco en las últimas semanas, aunque sigue relativamente estable en el año y todavía lejos del techo de la banda. ¿Qué perspectivas ves hacia adelante y si el carry trade continúa o es momento de desarmar posiciones eventualmente?
-Primero hay que entender qué es el carry trade. Básicamente es vender dólares, invertir esos pesos en instrumentos que pagan tasa y después intentar recomprar más dólares de los que tenías inicialmente. Eso lo hacen mucho los fondos del exterior y también algunos inversores locales. Ahí hay dos variables clave: el tipo de cambio y el instrumento en pesos que elijas. El problema es que es una estrategia riesgosa para alguien que no entiende demasiado del tema. Por eso muchas veces, si ya tenés dólares y no necesitás venderlos, quizás conviene buscar inversiones en dólares que te generen rendimiento. Hoy, por ejemplo, están los bonos en dólares que el Gobierno volvió a licitar recientemente y que pagan rendimientos cercanos al 6% anual. Algunos vencen en 2027 o 2028 y además pagan intereses periódicos. Eso claramente es mejor que tener los dólares guardados abajo del colchón.
Pero todo depende de la estrategia y del perfil de cada uno. En Argentina todavía hay mucha falta de educación financiera y eso se nota porque muchas veces la gente invierte sin tener un objetivo claro. A todos nos pasó alguna vez comprar dólares porque parecía lo mejor y después tener que venderlos porque calculamos mal los gastos. Ahí terminás perdiendo entre el precio comprador y vendedor.
Por eso lo importante es definir objetivos. Tanto para familias como para empresas. En el caso de las empresas, pensar si están invirtiendo para capital de trabajo, maquinaria o expansión, y buscar el financiamiento adecuado. Y para las familias, siempre digo lo mismo: si no entendés el instrumento, no lo hagas. Es preferible quedarse con un plazo fijo o dólares ahorrados antes que entrar en algo que no comprendés y terminar perdiendo plata. Lo mejor es empezar de a poco, con montos chicos y estrategias simples que permitan ir aprendiendo.
-Una de las variables que mira el mercado es la acumulación de reservas del Banco Central. Hubo fuertes compras en el primer cuatrimestre, pero eso todavía no se refleja en una mejora importante de reservas netas. ¿Cómo ves ese proceso?
-Hay que tener en cuenta que el Gobierno heredó muchas obligaciones en dólares y parte de esas compras se utilizaron para afrontar vencimientos de deuda. Uno de los objetivos justamente era tener caja para pagar compromisos sin tener que emitir pesos para comprar dólares y después volver a emitir para cubrir otros gastos. Hoy sigue habiendo emisión, pero dentro de parámetros más controlados y alineados con el crecimiento de la base monetaria.
Es cierto que todavía no vemos una acumulación fuerte de reservas, incluso con una cosecha importante y mayores exportaciones energéticas. Pero también pasó en otros momentos que se compraban dólares y al mismo tiempo se iban para pagar deuda o refinanciamientos, dejando un balance neutro o incluso negativo.
-¿Esa dinámica de grandes compras pero poca acumulación efectiva de reservas explica también por qué el riesgo país sigue relativamente alto?
-Sí. Además, influye mucho el contexto internacional. Cuando las tasas en Estados Unidos se mantienen altas, los mercados emergentes pierden atractivo. Porque muchos inversores prefieren quedarse en activos considerados más seguros.En cambio, cuando las tasas externas empiezan a bajar, ahí sí aumenta el interés por bonos de países emergentes y eso ayuda a bajar el riesgo país.
El mercado todavía espera señales más claras de recortes de tasas afuera, pero la Reserva Federal viene mostrando cautela por la inflación en Estados Unidos. Por eso creo que el riesgo país puede seguir bajando, aunque probablemente a un ritmo más lento del que se esperaba hace algunos meses.
-Estás presentando tu segundo libro “Los números hablan pero a veces mienten”. ¿De qué trata?
-El libro habla de números, pero no solamente de economía o finanzas tradicionales, sino de nuestros propios números.Creo que un presupuesto familiar, un flujo de fondos o incluso una radiografía financiera muestran mucho sobre hacia dónde va nuestra energía y cuál es nuestro foco: si vivimos pensando solo en el presente o también en el futuro.
Pero muchas veces esos números también están distorsionados por sesgos o emociones. Cuando hablamos de finanzas, hay muchísimo más componente emocional que racional. Y la falta de educación financiera no pasa solo por no entender matemática financiera o tasas de interés. Hoy eso incluso te lo puede explicar la inteligencia artificial.
El verdadero problema es que pocas veces nos preguntamos cómo queremos estar de acá a cinco años, cómo queremos vivir o qué estamos haciendo hoy para llegar a ese lugar. La lógica debería ser al revés: primero definir objetivos y después organizar ingresos y gastos en función de eso. No gastar primero y después ver cómo lo pagamos.