El impacto positivo de las aerolíneas low cost en la competitividad aérea

 "Para entender el beneficio de abrir el mercado, miremos a Brasil, que desreguló la aviación a fines de los '90. Su mercado era muy similar a la Argentina reciente, con una aerolínea de bandera que generaba grandes pérdidas, poca competencia y tarifas elevadas. La desregulación permitió la entrada de nuevas aerolíneas de bajo costo como GOL, Webjet y Azul. Desde 2002, la tarifa promedio en Brasil ha caído por la mitad, mientras que el tráfico de cabotaje se ha triplicado", sostiene Carlos Ozores en esta columna.

Carlos Ozores

Flybondi, la low cost "emblema" de Argentina.

El argentino es curioso y aventurero, y viajar está en su ADN, ya sea para descubrir su propio país como para recorrer el mundo. Sin embargo, hasta hace poco, solo un grupo reducido podía acceder al viaje en avión, debido a los altos precios de los pasajes. De hecho, en el mercado de cabotaje, Argentina en el 2016 tenía tan solo 0.25 pasajeros por persona, un tercio el nivel de Chile (0.72), a pesar de tener un ingreso per cápita similar, y una gran extensión territorial que favorece el viaje en avión.

Desde el 2016, la situación en Argentina ha mejorado con la eliminación de bandas tarifarias en el mercado de cabotaje (el techo tarifario fue eliminado en enero 2016, mientras que el piso, factor clave para estimular el mercado, recién fue eliminado en agosto 2018), la autorización de licencias para nuevas aerolíneas, y el incremento de derechos de ruta en mercados internacionales. Hasta entonces, el país contaba con prácticas regulatorias muy restrictivas que limitaban la oferta e incrementaban las tarifas, manteniendo a la aviación fuera del alcance de la mayoría de los argentinos.

La situación actual ha mejorado, con tarifas aéreas asequibles y una mayor oferta de vuelos, tanto desde la capital como en rutas interprovinciales. Gracias a la apertura del mercado, para el 2018, Argentina superó los 14 millones de pasajeros de cabotaje, un 30% por encima del tráfico del 2016, y con esto los viajes por persona subieron a 0.32. En este contexto, es difícil entender los pedidos de un sector reducido de la población que critica las reformas del gobierno para desregular la aviación comercial.

Para entender el beneficio de abrir el mercado, miremos a Brasil, que desreguló la aviación a fines de los '90. Su mercado era muy similar a la Argentina reciente, con una aerolínea de bandera que generaba grandes pérdidas, poca competencia y tarifas elevadas. La desregulación permitió la entrada de nuevas aerolíneas de bajo costo como GOL, Webjet y Azul. Desde 2002, la tarifa promedio en Brasil ha caído por la mitad, mientras que el tráfico de cabotaje se ha triplicado. Hoy en día, países como Chile y Perú, con políticas aerocomerciales favorables, están viviendo una ola de fuerte crecimiento del mercado aéreo gracias a la entrada de nuevas aerolíneas de bajo costo. El rol del estado se limita a fijar y velar por el cumplimiento de normas de seguridad, y de evitar prácticas comerciales discriminatorias o anticompetitivas.

En este sentido, Argentina llega tarde a la fiesta, siendo uno de los últimos países en abrir su mercado.

Sin embargo, la entrada de aerolíneas como Flybondi, Norwegian y pronto JetSMART, todas respaldadas por inversionistas serios, sin duda traerá enormes beneficios para el pueblo argentino, y su impacto ya se está sintiendo en el incremento del tráfico. Su modelo de negocios se basa en lograr una alta productividad de sus flotas y fuerzas laborales, y cobrarles a los pasajeros únicamente por los servicios que quieren, lo que les permite a las aerolíneas de bajo costo trasladar sus eficiencias a los pasajeros en forma de tarifas bajas.

La entrada de nuevas aerolíneas democratiza el transporte aéreo para que más personas pueden acceder a volar. Ellas crean nuevos mercados y permiten descentralizar la red aérea argentina, que está altamente concentrada en la capital (más del 85% de los vuelos de cabotaje tocan Buenos Aires). A su vez, mejorar la conectividad aérea de las provincias trae un impacto económico positivo, al incrementar el flujo de turistas y al mejorar la competitividad de ciudades secundarias. Por ejemplo, la entrada de Flybondi en la ruta Corrientes-Buenos Aires a mediados de abril del 2018 ha estimulado la demanda en la ruta, que pasó de tan solo 96 mil pasajeros en 2017 a 151 mil en el 2018, y se proyecta llegue a 200 mil en el 2019. Con esto, la entrada de una low cost habría duplicado el mercado en poco tiempo. Al mismo tiempo, se están creando cada vez más empleos en el sector aeronáutico, desde pilotos a agentes de aeropuerto, y esta demanda solo aumentará.

El mercado aéreo argentino está atrasado con el resto del mundo, incluso con la mayoría de los principales mercados latinoamericanos, pero gracias a las reformas introducidas por el actual gobierno, está en buen camino. Existe mucho interés por seguir invirtiendo en el país. Los argentinos deberían celebrar la entrada de las aerolíneas de bajo costo que están reduciendo los precios de los pasajes a niveles jamás visto, ofreciendo cada vez más rutas directas, generando nuevos puestos de trabajo, y obligando a cada operador a mejorar su servicio para ganarse la confianza del pasajero.

(*) Director de ICF, consultora especializada en aviación.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?