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El error que deja expuestas a las empresas frente a los ciberataques

La mayoría actúa después del incidente. Especialistas alertan sobre vulnerabilidades críticas y la necesidad de prevenir.

El 90% de las empresas descubre sus fallas de seguridad cuando ya fue hackeada.

El 90% de las empresas descubre sus fallas de seguridad cuando ya fue hackeada.

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El 90% de las empresas descubre sus fallas de seguridad cuando ya fue hackeada, la mayoría de las compañías argentinas sigue actuando de manera reactiva. Phishing, robo de credenciales, ransomware y errores humanos lideran un escenario donde una auditoría preventiva puede marcar la diferencia entre una alerta y una crisis.

La transformación digital aceleró los negocios, pero no siempre estuvo acompañada por inversiones en ciberseguridad. Como consecuencia, miles de empresas operan con vulnerabilidades que desconocen y que, en muchos casos, recién salen a la luz cuando ya sufrieron un ataque.

La primera pregunta que nos hacen es si la empresa está segura. Y la respuesta más honesta es que, en la primera auditoría, prácticamente siempre encontramos vulnerabilidades críticas. La diferencia no está en tenerlas o no, sino en descubrirlas antes que un ciberdelincuente. En la experiencia de la compañía, prácticamente 10 de cada 10 empresas auditadas por primera vez presentan al menos dos vulnerabilidades críticas o de alta severidad.

Durante el último año, el 93% de las organizaciones evaluadas pudieron ser comprometidas durante pruebas de hacking ético, mientras que los hallazgos de vulnerabilidades críticas crecieron un 83% interanual.

Las amenazas que más preocupan

Los ataques actuales rara vez responden a una única técnica. Según datos internacionales, el ransomware —el secuestro de información mediante cifrado de datos— está presente en el 48% de los incidentes más relevantes, mientras que el phishing representa el 16% de los accesos iniciales y el robo de credenciales explica otro 13%.

Hoy el phishing cambió de escenario. El 40% de estos engaños ya ocurre a través del celular, mediante WhatsApp, SMS o llamadas, con tasas de éxito superiores al correo electrónico tradicional. Si ese dispositivo está conectado a la red corporativa, el atacante puede utilizarlo como puerta de entrada hacia toda la empresa.

La transformación digital aceleró los negocios, pero no siempre estuvo acompañada por inversiones en ciberseguridad.

La transformación digital aceleró los negocios, pero no siempre estuvo acompañada por inversiones en ciberseguridad.

A esto se suma un dato que preocupa especialmente: el 62% de las brechas de seguridad involucra el factor humano. No se trata solamente de errores involuntarios, sino también de sofisticadas campañas de ingeniería social potenciadas por inteligencia artificial.

Seis de cada diez ataques pasan primero por una persona antes que por una computadora. No hablamos de empleados distraídos, sino de organizaciones criminales que dedican tiempo y recursos a construir engaños cada vez más creíbles.

Punto de inflexión

Cuando la empresa descubre el ataque, el daño ya comenzó. Uno de los mayores desafíos es el tiempo de detección. En ataques visibles, como un ransomware, el atacante permanece en promedio 14 días dentro de la infraestructura antes de ser descubierto.

En incidentes silenciosos, como el robo de información, la detección puede demorar cerca de seis meses. Muchas empresas se enteran de que fueron hackeadas porque un cliente llama, un banco detecta movimientos sospechosos o directamente porque reciben un pedido de rescate.

Cuando eso ocurre, el atacante ya convivió durante semanas o meses dentro de la organización. Incluso, aproximadamente la mitad de las empresas afectadas no detecta el incidente por sus propios medios, sino que es alertada por terceros.

Falsa sensación de estar protegidos

Uno de los errores más frecuentes es confiar en que contar con un backup alcanza para garantizar la recuperación. Menos del 5% de las pymes tiene un backup realmente seguro. No alcanza con hacer una copia: debe estar aislada de la red, almacenada fuera de la empresa y, sobre todo, haber sido probada.

Un backup que nunca intentaste restaurar es como un matafuegos vencido: transmite tranquilidad hasta el día del incendio. La necesidad de revisar estos procesos es aún mayor si se considera que la mayoría de los ataques de ransomware intenta comprometer primero las copias de seguridad para impedir la recuperación de la información.

Uno de los errores más frecuentes es confiar en que contar con un backup alcanza para garantizar la recuperación.

Uno de los errores más frecuentes es confiar en que contar con un backup alcanza para garantizar la recuperación.

Pymes, blanco frecuente

Si bien históricamente la preocupación por la ciberseguridad estaba asociada a bancos y grandes corporaciones, hoy las consultas provienen principalmente de pequeñas y medianas empresas. Entre los sectores más activos aparecen salud, comercio electrónico, retail y construcción, actividades que administran información sensible o realizan operaciones económicas permanentes.

El atacante no elige por tamaño, sino por oportunidad. Analiza cuánto vale la información, cuánto daño genera perderla y qué tan fácil resulta ingresar. Las pymes que crecieron rápidamente en digitalización sin fortalecer su seguridad se transformaron en objetivos muy atractivos. En el último año, EDS registró un crecimiento cercano al 20% en las consultas recibidas. Sin embargo, la mayoría continúa llegando después del incidente.

Lo que más nos preocupa no es que aumenten las consultas, sino que sigan siendo reactivas. Nuestro desafío es que la ciberseguridad deje de actuar como un bombero que apaga incendios y pase a funcionar como un seguro que evita que ocurran.

Medidas simples

La buena noticia es que una parte importante de los ataques podría evitarse mediante prácticas básicas de seguridad. Entre las principales recomendaciones se encuentran activar la autenticación de doble factor (MFA), mantener actualizados los sistemas, utilizar contraseñas únicas, disponer de backups seguros y capacitar periódicamente al personal.

La mayoría de los ataques exitosos no utiliza técnicas sofisticadas. Aprovecha descuidos básicos. La prevención sigue siendo mucho más económica que afrontar las consecuencias de un incidente que puede detener la operación, afectar la reputación y comprometer la continuidad del negocio.

* Magalí Dos Santos, especialista en ciberseguridad y fundadora de EDS Informática.