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El ejemplo de Perú para la Argentina: cambia de presidentes, pero su moneda no se mueve

Mientras el país encadena destituciones presidenciales y acumula siete mandatarios en una década, la moneda peruana se mantiene firme y sin sobresaltos, respaldada por un Banco Central fuerte e independiente.

Julio Velarde Flores, titular del Banco Central de Perú, es tomado como ejemplo por el FMI para lograr la estabilidad del peso argentino.

Julio Velarde Flores, titular del Banco Central de Perú, es tomado como ejemplo por el FMI para lograr la estabilidad del peso argentino.

Foto: Twitter Coloquio IDEA

José Jerí era hasta hace horas el presidente interino de Perú, pero fue destituido por el Congreso tras una serie de investigaciones por supuestas irregularidades y reuniones privadas con empresarios chinos. Su mandato fue breve, duró solo cuatro meses, y se convirtió en el séptimo presidente en diez años, marcando un nuevo capítulo en la inestabilidad política de ese país. La elección de un sucesor está programada para este miércoles, lo que podría llevar a un total de ocho presidentes en diez años. Por ahora, no hay candidatos fijos y con alto nivel de preferencias en la población, lo que anticipa un nuevo mandato inestable.

Sin embargo, este panorama volátil y de irregularidad en la institucionalidad máxima de Perú no provocó ningún movimiento fuerte y preocupante en el sol peruano, la moneda del país. Por el contrario, durante la jornada del martes se revalorizó contra el dólar. Tampoco las últimas destituciones de presidentes de ese Estado provocaron controversias fuertes en la moneda local, ni grandes cambios en la política fiscal o cambiaria del Perú. Mucho menos corridas cambiarias, inestabilidades bancarias o preocupaciones profundas sobre la marcha de los mercados. Prácticamente, la vida económica y financiera continuó como si no hubiera sucedido ninguna alteración de la vida pública. Ni para bien, ni para mal.

La razón de este fenómeno no se encuentra en lo que suceda en la Casa de Pizzado, la sede del poder político peruano, ni en su clase política, sino en el Banco Central de Reserva del Perú, dirigido desde 2006 por Julio Velarde Flores, con mandato hasta octubre de este año, y que se perfila para otro período más al frente de la entidad. De hecho, a ningún político o política que quiera permanecer en la cúpula del poder de ese país o busque tener cierto respeto técnico se le ocurre criticar —y mucho menos accionar en contra de su estabilidad— a Velarde. El actual titular del BCRP sobrevivió a ocho presidentes, quienes llegaron y fueron eyectados con mayor o menor polémica; suicidios incluidos.

El currículum vitae de Velarde impacta. La página oficial del banco que maneja menciona que tiene maestría y estudios de doctorado en Economía en la Universidad de Brown, Estados Unidos; estudios avanzados de Economía en el Instituto de Economía Mundial de Kiel, Alemania, y que realizó sus estudios de pregrado en Economía en la Universidad del Pacífico. Dice también que fue presidente del Grupo Intergubernamental de los Veinticuatro Países para Asuntos Monetarios Internacionales y Desarrollo (G24) en el período 2018/2019 y presidente ejecutivo del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) desde 2004 hasta octubre de 2006. Asimismo, ocupó los cargos de director del Banco Central de Reserva del Perú de 1990 a 1992 y de 2001 a 2003, y de decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico en 2003. Finalmente, menciona que recibió “numerosos premios internacionales por su gestión al frente del BCRP”. Entre los diversos reconocimientos que ha recibido destacan el de la revista internacional The Banker, del grupo editorial Financial Times, que lo distinguió como Banquero Central de las Américas del Año 2020 y como Banquero Central del Año a nivel global en 2015. En 2021 recibió también la mayor calificación como banquero central según la revista Global Finance.

El porqué de su permanencia tiene su explicación. Perú venció la inflación, logró superávits gemelos (fiscal y comercial) en el 95% de su gestión y se cree que es el responsable de que Perú haya mostrado el ritmo de crecimiento anual más importante en más de un siglo. Salvo los tiempos de pandemia, Velarde se mantiene invicto en cuanto a los resultados financieros, monetarios y, en general, macroeconómicos.

Pese a esto, mantiene un perfil muy bajo. De actitud algo tímida, solo habla una o dos veces por año ante el público peruano para mostrar los resultados semestrales o anuales del banco que dirige y acepta solo algunas participaciones en reuniones que sí o sí tengan que ver con su faena. Sus dos últimas presentaciones en la Argentina fueron, primero, una charla virtual el miércoles 30 de noviembre de 2022 durante las Jornadas Monetarias y Cambiarias del BCRA, invitado personalmente por el entonces titular de la entidad argentina, Miguel Pesce. Dos años antes había venido personalmente al país a participar del mismo evento, pero invitado por el entonces titular del Central, Federico Sturzenegger. El año pasado fue uno de los invitados estrella del 59º Coloquio de IDEA en Mar del Plata, donde dejó una enseñanza: “se necesita un dólar único”. En aquellos tiempos de octubre de 2023, Argentina contabilizaba unos 15 tipos de cambio oficiales o semioficiales.

Velarde tiene también terminantemente prohibido emitir deuda, voluntaria o involuntaria, así como implementar transferencias de pasivos del Ejecutivo a la entidad. Si esto ocurriera, también sería destituido. De más está decir que, si se aplicara esta norma, desde el 83 en adelante ningún titular del BCRA podría haber permanecido mucho tiempo en el cargo.

En cuanto a la política cambiaria, no puede haber valores alternativos entre la moneda peruana y el dólar. Nada de CCL, MEP, oficiales varios y mucho menos algún blend, tarjeta o cualquier alternativa. Tampoco puede haber ningún tipo de alteración en el ritmo de liquidación de divisas a la demanda de importadores, demandantes de dividendos o, simplemente, peruanos y residentes que quieran ahorrar en esa moneda. El sol permanece como el dinero oficial. Solo con esa opción se pueden pagar impuestos o transferir fondos a cualquier dependencia pública, comenzando por el pago de salarios. Pero los bancos tienen la libertad de ofrecer cuentas en dólares a los clientes, y esas divisas son protegidas por Velarde, quien, desde que asumió en 2006, nunca siquiera se aproximó a tocarlas, convirtiendo al sistema financiero peruano en uno de los más fuertes y seguros del continente. Defensor del equilibrio fiscal, siempre sostiene el concepto de adecuar recursos con gastos, sin ajustes mayores a los necesarios, pero nunca desperfilando el criterio de utilizar instrumentos “con los que los administradores deban adecuarse a niveles de gastos determinados”.

Todo este simple catálogo de manejo de la política monetaria y cambiaria peruana impulsada por Velarde es lo que el FMI quiere para la Argentina, lejos de cualquier intención de demoler la entidad o quitarle poder. Al contrario, el ejemplo peruano es, para el organismo que maneja Kristalina Georgieva, lo que los países con inestabilidad monetaria, financiera y cambiaria necesitan para lograr estabilidad. En consecuencia, lo que se necesitaría es un Banco Central fuerte e independiente del poder Ejecutivo.