El consumo masivo sigue en rojo aunque la inflación se desacelera: qué sectores fueron los más golpeados
Con inflación de 2,6% mensual y PBI en alza, las ventas minoristas no repuntan. El consumo de abril equivale al 84,7% del nivel de enero de 2023.
El relevamiento de la consultora Scentia correspondiente a abril de este año confirma una tendencia que debería encender alarmas en el Gobierno. Las ventas de productos de consumo masivo cayeron 3,8% interanual, y el acumulado de 2026 se ubica en -3,3%. La cifra desmiente la idea de un repunte sólido del bolsillo y dibuja, en cambio, una recuperación que sigue sin llegar a las góndolas.
El dato adquiere mayor peso si se lo contrasta con el discurso oficial. Con una inflación que en abril fue de 2,6% mensual y un crecimiento del PBI de 2,1% en 2025, la economía argentina muestra señales grises de estabilización.
Según Osvaldo del Río, director de Scentia, "el mes de abril mantiene el signo negativo de los meses anteriores, pero mostrando una desaceleración respecto al mes anterior".
Para del Río, el comportamiento por canal confirma una dinámica de dos velocidades: supermercados y mayoristas retrocedieron 4,5% frente a abril de 2025, los autoservicios independientes cayeron 3%, y el canal de almacenes y kioscos (K+T) lideró las bajas con un -4,8%.
Por el contrario, el e-commerce trepó 40,4% y las farmacias cerraron levemente en positivo, con un +0,1%. "El e-commerce continúa con su tendencia positiva versus el mismo mes de 2025", señaló el ejecutivo, y atribuyó la muy leve retracción frente a marzo de 2026 a "el día de más que tiene marzo".
De cara a los próximos meses, el director de la consultora introdujo una nota de cauto optimismo apoyada en la evolución de los precios: "El precio promedio ponderado del consumo masivo continúa con su tendencia descendente", explicó Del Río.
A su vez, agregó que el dato de inflación de abril, que "vuelve a arrojar un valor a la baja", podría ser determinante: de consolidarse esa tendencia, "podría impactar de manera positiva en los próximos meses en las ventas que medimos".
El termómetro de los canales: ganadores y perdedores
El comercio tradicional —supermercados de cadena (-4,5%), kioscos y autoservicios de proximidad agrupados como K+T (-4,8%) y mayoristas (-4,5%)— concentra los retrocesos más pronunciados.
Por su parte, los autoservicios independientes amortiguaron algo la caída con un -3,0%, y las farmacias lograron lo que ningún otro canal físico: terminaron prácticamente planas, con un microscópico +0,1%.
El gran disidente del tablero es el comercio electrónico. El e-commerce avanzó 40,4% interanual en abril y acumula un 33,6% en lo que va del año.
La cifra confirma una migración estructural del consumo hacia el canal digital que no se detiene aun cuando la torta total se achica: el argentino compra menos, pero cada vez una porción mayor de lo que compra pasa por una pantalla.
Qué se sigue comprando y qué se resigna
El comportamiento por canastas da la fotografía más reveladora de las prioridades del consumidor en un contexto de ajuste económico.
Las bebidas con alcohol (+6,7%) y sin alcohol (+4,0%) fueron las únicas categorías en terreno positivo frente a abril del año pasado.
En el otro extremo, las categorías de menor prioridad acusaron los recortes más severos. Los impulsivos —el clásico antojo de góndola— se desplomaron 12,0%, perecederos cedió 7,8%, desayuno y merienda perdió 7,6% y limpieza del hogar bajó 5,9%.
La paradoja de la estabilización
Los indicadores de actividad muestran luces y sombras: la construcción crece (ISAC +12,7% interanual en marzo), la pobreza se ubica en 28,2% y el desempleo del cuarto trimestre de 2025 fue del 7,5%. Pero la producción automotriz se hundió 17,5% en abril y las importaciones también retrocedieron.
La macro se ordena, pero el consumo masivo —el indicador que más directamente refleja el poder adquisitivo cotidiano— todavía no encuentra piso.