El campo cambia de eje: del clima al negocio financiero
La mejora en los cultivos convive con tensiones en los mercados y un fuerte avance de bancos y bolsas en el financiamiento del agro.
¿Techo para la carne?
Aunque la guerra de Medio Oriente se lleva el máximo interés, no solo por el aspecto humano sino también por su impacto económico en todo el mundo (como la cantidad de barcos cargados con mercadería que se encuentran flotando sin definir destino por los puertos en zonas de conflicto), tanto en el plano local como en el internacional van pasando, en simultáneo, otra serie de cuestiones que van a imponer nuevas reglas en el futuro.
Así, mientras los mercados registran en forma alternada notables subas y tomas de ganancias (como las del arranque de esta semana), en la plaza local el punto más saliente fueron las lluvias de los últimos días, que están “asegurando” lo que resta de la campaña agrícola que, como ya se adelantó, está superando holgadamente los 150 millones de tn., con un piso de U$S 36.000 millones en exportaciones solo del complejo granario.
Sin embargo, esta mejora de último momento en las condiciones de muchos cultivos actuó como factor bajista, al igual que en el mercado internacional lo hizo la postergación de la reunión que van a mantener los EE.UU. y China, que será “reprogramada” y es clave para el movimiento de las exportaciones.
Pero las precipitaciones, que fueron benéficas en muchas localidades de la Pampa Húmeda, registraron excesos en el NOA y también en parte de Córdoba, con inundaciones y daños aún no cuantificados.
Mientras tanto, la ganadería, que parece haber encontrado cierto “techo” de precios en el consumo local, sigue de parabienes, ya que la abrupta baja de la temperatura, sumada a las lluvias, permitirá una rápida recuperación de los campos y acelerar la siembra de pasturas y verdeos de esta época.
Negocios son los negocios
Aunque las nuevas tecnologías siguen concitando la atención de los productores, el arranque de la “temporada alta 2026” se está caracterizando por la cantidad de nuevos negocios e instrumentos financieros y de seguros que se están ofreciendo, lo que inclina fuertemente la balanza para el lado de los servicios.
Se percibe, además, un especial cuidado por el aspecto “amigable” con el ambiente de la mayoría de las empresas, que están cambiando su presencia y también sus presentaciones.
Más allá de esto, lo que más atrae a los empresarios son “las condiciones”, y en esto los bancos se llevan la delantera, comenzando por los oficiales (Nación, Bapro, BICE, que además de los créditos a valor producto amplió a flotas y equipamiento, etc.), como la banca privada, que está planteando una serie de alternativas con tasas muy bajas en pesos y hasta nulas en dólares (Nación), pero también con una fuerte irrupción de los canjes que llegan hasta la compra de campos, tal el caso de Keyagro Canje, que utiliza los granos como instrumento financiero para el mercado inmobiliario y permite adquirir propiedades rurales o urbanas, en un desarrollo en alianza con Agrocanje (ACA).
La modalidad ofrece los beneficios impositivos del sistema de canje, incluyendo exenciones en retenciones y ventajas financieras exclusivas para el productor agropecuario.
Pero las cosas no terminan ahí. A las clásicas líneas tradicionales se está agregando toda una batería de posibilidades que, todavía, no parece tener techo. Y el caso Galicia es tal vez el más emblemático, ya que fue el primer privado en inclinarse fuertemente hacia el campo con nuevas alternativas que permiten convertir granos, hacienda y contratos de futuros en financiamiento.
Así, a las líneas de maquinaria ahora también le agregaron créditos para unidades “usadas”, a partir de alianzas con marcas líderes.
Otra novedad son las nuevas líneas “sustentables”, con tasas preferenciales, y los seguros de la entidad basados en controles con las últimas tecnologías, entre muchas otras alternativas.
Los bancos también se cubren
En sentido inverso, también las entidades bancarias comenzaron a revisar los “usos y costumbres” y a buscar nuevas (o viejas) coberturas, tal como parece comenzar a suceder con los pooles de siembra. “¿Qué garantía tienen?”, señaló el gerente de un importante banco privado, destacando que comienzan a priorizar los préstamos para actividades en “campo propio”.
Y para eso, el rol de las Bolsas parece ser clave. “Desde Rosario trabajamos para desarrollar herramientas que acerquen financiamiento al productor y acompañen el crecimiento, por ejemplo, de la ganadería. Creemos que el mercado de capitales puede cumplir un papel clave para canalizar inversiones y fortalecer toda la cadena”, señaló el titular de la BCR, Pablo Bertolato, aludiendo incluso a algunos proyectos ya en marcha que incluyen obras en municipios de todo el país (de Mendoza, Córdoba o Santa Fe, entre otras).
Los mercados de futuros, el desarrollo de warrants digitales y diferentes instrumentos del mercado de capitales como el cheque de pago diferido, la factura de crédito electrónica o el pagaré bursátil permiten canalizar financiamiento para capital de trabajo y proyectos productivos, y ya comienzan a ser seguidos con interés por los productores.
En el caso de la ganadería, hoy por hoy “la niña bonita” del mercado por su consistencia y proyección, la Bolsa de Rosario destacó instrumentos como el forward ganadero, el índice de precios futuros, el pagaré producto y el desarrollo de fideicomisos ganaderos, que buscan ampliar las posibilidades de financiamiento para productores y empresas.
La interacción es cada vez mayor y abre distintas posibilidades, ya que los mercados de las bolsas, a su vez, constituyen garantías para las entidades financieras y les permiten “calzarse” ante alguna eventualidad.
Incluso, algunos gobiernos que quieren ayudar a sectores en particular (del campo, la industria, etc.) tienen la posibilidad de hacerlo por medio de los mercados, otorgando, por ejemplo, subsidios adicionales de tasa para pymes.
Según Bertolato, a pesar de la situación mundial, las expectativas son muy favorables y se mantendría, este año, la tendencia creciente de 2025, “cuando se operaron más de US$17.000 millones, la mayoría por medio de los propios bancos”.