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El 60% de los jóvenes prefiere áreas humanistas y de servicios antes que lo técnico

Las nuevas generaciones muestran menor interés por lo técnico: seis de cada diez afinidades laborales se concentran en áreas humanistas.

Los jóvenes argentinos parecen estar diciendo: no queremos competir con las máquinas, queremos liderarlas.

Los jóvenes argentinos parecen estar diciendo: no queremos competir con las máquinas, queremos liderarlas.

Archivo MDZ

En un mundo que vive la mayor aceleración de la tecnología de su historia, la narrativa dominante parece clara: el futuro será de los programadores, los ingenieros de datos y los especialistas en ciberseguridad. Sin embargo, cuando preguntamos a los jóvenes argentinos hacia dónde se proyectan, la respuesta desafía el guion.

En un relevamiento reciente de Nawaiam, que evaluó a 2.328 estudiantes de Argentina, El Salvador, México y Ecuador, los argentinos —que representaron el 94% de la muestra— mostraron una tendencia contundente: el 60% de las afinidades vocacionales se orientan a áreas humanistas y de servicios, y solo el 40% hacia carreras técnicas o STEM.

No son elecciones formales, sino la proyección de afinidad profesional derivada de un videojuego de evaluación vocacional desarrollado con sustento científico y metodológico. En apenas 15 minutos, la herramienta identifica intereses, talentos y habilidades naturales y los cruza con un mapa de oportunidades académicas y laborales.

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El futuro será de los programadores, los ingenieros de datos y los especialistas en ciberseguridad.

El futuro será de los programadores, los ingenieros de datos y los especialistas en ciberseguridad.

Lo humano como diferencial

Dentro de ese 60% de perfiles humanistas, los principales campos de afinidad son:

  • Comunicación y estrategia en medios (7,8%) — comunicación social, periodismo, publicidad.
  • Gestión del talento humano (5,6%) — recursos Humanos, relaciones laborales.
  • Psicología (3,9%).
  • Dirección y gestión de proyectos (4,6%).
  • Desarrollo social y comunitario (2,6%).

El interés atraviesa tanto al sector público como al privado: en las instituciones privadas, el 73,6% de las orientaciones están en carreras humanistas/sociales; en las públicas, el 40%, con mayor diversidad y un 10% de afinidad hacia áreas de salud. Este hallazgo derriba el mito de que las privadas son “más técnicas” y las públicas “más sociales”: lo humano es prioritario en ambos contextos.

¿Una huida de lo técnico?

No necesariamente. Más que rechazar lo técnico, esta generación parece estar apostando por lo humano como factor de diferenciación frente a la automatización. Según el Foro Económico Mundial (2024), para 2030 un 30% de las tareas actuales podrían ser automatizadas. En este escenario, muchos jóvenes parecen optar por aquello que consideran menos reemplazable: la empatía, la gestión de personas, la capacidad de liderar y comunicar.

Impactos posibles

A corto plazo, esta inclinación podría generar una sobreoferta de perfiles humanistas en un mercado que, aunque los valora, también demanda capacidades técnicas. A mediano plazo, la oportunidad está en crear perfiles mixtos: comunicadores con dominio de analítica de datos, psicólogos que utilicen Inteligencia Artificial para diagnóstico, gestores de talento que integren herramientas digitales.

El 60% que hoy se inclina a lo humanista no es un problema en sí mismo. El desafío es que no se convierta en una limitación para la competitividad del país. La educación y las políticas públicas deben potenciar esa vocación incorporando competencias técnicas que abran más puertas en un mundo interconectado y digitalizado.

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El 73,6% de las orientaciones están en carreras humanistas/sociales.

El 73,6% de las orientaciones están en carreras humanistas/sociales.

El mensaje generacional

Los jóvenes argentinos parecen estar diciendo: no queremos competir con las máquinas, queremos liderarlas. No es una renuncia a la tecnología, sino una forma de asegurar que el valor diferencial siga siendo humano.

En este contexto, la mejor estrategia no es empujar vocaciones hacia lo técnico a la fuerza, sino construir un puente entre lo que los jóvenes quieren ser y lo que el futuro necesitará que sean. Ese puente se llama formación híbrida, y puede convertir a esta inclinación en una ventaja competitiva para Argentina.

* Horacio Llovet, especialista en RR.HH, creador de Nawaim.