Presenta:

Con la mora al alza, el crédito pierde fuerza: los préstamos personales y la financiación con tarjeta cayeron

Los datos del Banco Central (BCRA) reflejaron la caída del crédito destinado en el sexto mes del año, mientras la morosidad sigue en niveles récords.

En mayo, se registró un aumento en la morosidad.

En mayo, se registró un aumento en la morosidad.

Shutterstock

El stock de préstamos en pesos al sector privado tuvo una leve suba de 0,3% en junio. Pero al interior, los dos principales indicadores de los créditos de las familias para el consumo exhibieron caídas: las financiaciones con tarjetas de crédito tuvieron una contracción del 4,2% interanual y los préstamos personales cayeron 1,1%.

Los datos se desprenden del Informe Monetario Mensual del Banco Central (BCRA). De esta manera, uno de los principales drivers para que repunte el consumo y, por ende, la actividad económica relacionada, no repunta.

El crédito al sector privado no repunta pese a unas tasas de interés más accesibles y una inflación que se espera siga en desaceleración.

Así, los préstamos para el consumo terminaron con una baja de 0,8% mensual en términos reales y mantienen en vilo las ventas en los comercios. En el acumulado de los primeros cuatro meses del año, las ventas en shoppings retrocedieron 5,7%, mientras que se contrajo en supermercados y autoservicios mayoristas 3,3% y 3,2%, respectivamente, según el Indec.

Evolución de los créditos en pesos durante junio.

Evolución de los créditos en pesos durante junio.

La mora sigue al alza

Esto se da en un contexto donde la morosidad en el crédito bancario sigue al alza. Según estimaciones de la consultora 1816, a partir de los datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), el porcentaje de créditos familiares con atrasos superiores a 90 días trepó al 12,7%. Es decir, cerca de 7 millones de personas. El último dato oficial, elaborado por el BCRA correspondiente a abril, arrojó un 12,1%.

De acuerdo al análisis del economista y director del Cepec, Leo Anzalone, esta dinámica de la mora tiene dos efectos. Primero, sobre el propio sistema financiero: los bancos se vuelven más cautelosos, endurecen condiciones y revisan riesgo. Y segundo, sobre la actividad, con menos crédito, o crédito más caro, significa menos capital de trabajo para empresas y menos capacidad de consumo financiado para familias.