Cómo es el reactor nuclear que Impsa construye en Mendoza

La CNEA y la empresa IMPSA desarrollan una central nuclear modular que está entre las más modernas del mundo. Buscan darle más eficiencia y seguridad a un sistema de generación que podría exportarse. Los otros proyectos que esperan gestos del Gobierno.

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Pablo Icardi

En IMPSa se hace todo el proceso de desarrollo. 

ALF PONCE/MDZ

Mesas de trabajo donde un grupo de personas hacen ciencia aplicada; diseñan productos y buscan soluciones para mejorar la eficiencia. Hombres que sueldan enormes piezas de acero que luego serán parte de turbinas que viajarán a Yacyretá para mejorar la generación de energía de la principal central hidroeléctrica del país. Bancos de prueba de turbinas que están en pleno desarrollo, un horno enorme para refinar petróleo que en dos semanas será montado en la Destilería de Luján y, también, técnicos que pulen el metal con precisión de artesanos. Justamente ese es el principal valor agregado de Impsa: en la misma planta trabajan a la par los equipos que cranean soluciones, los que ejecutan las grandes obras y también quienes tienen la sensibilidad en sus manos para darle el toque final a cada pieza.

Los técnicos trabajan con precisión de artesano.

En ese mundo que funciona en el Parque Industrial de calle Rodríguez Peña ahora hay un proyecto que compite con empresas de los países desarrollados para construir una planta de energía atómica más eficiente y, sobre todo, más segura. Se trata del reactor Carem, que se construye en Mendoza y será parte de una central piloto que se ubicará en la localidad de Lima, en Buenos Aires. De los proyectos que Impsa tiene en todo el mundo, es uno de los que más expectativa genera porque es innovación. “Esta central va a generar 25 megas y es piloto. La intención es luego avanzar a una escala superior hasta llegar a un modelo que sea el que se pueda comercializar. Es una carrera que hay en todo el mundo y Mendoza está muy bien parada”, explicó Juan Carlos Cacciavillani, uno de los líderes del proyecto.

Parte del reactor CAREM se construye en Mendoza.

La Comisión Nacional de Energía Atómica comenzó el proyecto y sumó a empresas para que desarrollen las distintas etapas. Impsa tiene a su cargo la parte más delicada. Carem es un reactor nuclear “modular”; que podría abastecer de energía a zonas alejadas, plantas industriales o ciudades que no tengan otra forma de generación. La clave es la seguridad que promete, pues en el proceso de generación no requiere elementos externos que agreguen riesgos. La producción de vapor (que finalmente genera la energía eléctrica) y la circulación de agua se hace por convección natural, sin necesidad de bombas u otros elementos. “Uno de los conceptos más innovadores que propone el reactor Carem es el de integración: el circuito primario, los mecanismos de control y parte del circuito secundario (los generadores de vapor) se encuentran contenidos en un único recipiente de presión (RPR). Dentro del RPR, un fenómeno denominado “convección natural” provoca la circulación del agua del circuito primario sin necesidad de utilizar bombas u otros dispositivos. Las diferentes temperaturas que ocurren dentro del recipiente de presión y la ubicación de sus fuentes a distintas alturas generan una circulación natural del agua”, explican desde Impsa.

Impsa tiene a su cargo el diseño, fabricación y la provisión del Recipiente de Presión del Reactor Nuclear para el Proyecto Carem. Es un elemento clave que tiene 11 metros de alto y que su construcción, de la que MDZ fue testigo, cumple con los estándares más elevados de seguridad y control.

Así funciona el reactor CAREM

En la planta industrial de Mendoza hay zonas reservadas. Son, justamente, las que están dedicadas al diseño, prueba y construcción de la planta de energía nuclear. Impsa tiene una larga experiencia en el tema, pues ha participado en Atucha y en la renovación de la central de Embalse. Pero el proyecto Carem apunta a mejorar.

Los otros países que están en la “carrera” para innovar con esa tecnología son Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, China y Rusia.

Un horno para fefinar petróleo que pronto será instalado en la Destilería. 

Otro  proyecto clave que espera gestos del Gobierno

La innovación en energía atómica es una de las ramas con las que Impsa busca reimpulsarse. Pero no es la única. De hecho ha potenciado el área de negocios de hidroenergía y está en plena construcción una de las turbinas más grandes del mundo, que pronto se montará en Yacyretá. Al mismo tiempo desarrollan turbinas para otros emprendimientos repartidos en Asia y América.

En ese plan, hay un dato clave que involucra al Gobierno. Es la adjudicación del proyecto Aña Cua, que busca aumentar la producción de energía de Yacyretá y en la cual Impsa compite con un consorcio extranjero. Allí la puja tiene valores monetarios y conceptuales. En cuento a los recursos, la propuesta de Impsa era más "cara" en dólares cuando se licitó, a principios del año pasado. Pero por los efectos de la devaluación, hoy es mucho más económica. Pero además, explican los especialistas, garantiza mayor eficiencia en la generación. 

En lo conceptual está lo más importante: la propuesta del consorcio liderado pro la empresa mendocina tiene 100% de valor agregado local. De hecho, la versión a escala de lo que se montaría en Aña Cua está en la planta industrial, los ingenieros que la diseñaron también son locales y garantiza empleo a decenas de Pymes argentinas. Allí es donde desde Mendoza piden un "lobby positivo" para tener en cuenta esas variables a la hora de adjudicar. 

Una de las turbinas que se construye en Mendoza y será instalada en Yacyretá.
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