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Cayó la presión fiscal en Argentina a su nivel más bajo en 20 años

La fuerte baja del gasto público permitió una reducción de la presión fiscal, aunque la caída en la recaudación real de los últimos meses enciende alarmas sobre la sostenibilidad del programa para este año.

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El acuerdo de Facilidades Extendidas, firmado en abril del año pasado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), obliga a la Argentina a cumplir tres metas estrictas e innegociables: la no emisión de pesos, un cierto superávit fiscal superior al 1% y la recuperación de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Sin embargo hay una cuarta variable que el organismo que maneja Kristalina Giorgieva sigue de cerca y que, si bien no figura como meta u objetivo, históricamente es revisado y controlado por los técnicos que mantienen el acuerdo con el país.

Se trata de la recaudación impositiva, que siempre debe estar por arriba de la inflación mensual, y que al finalizar cada ejercicio debe tener una recuperación real. Argentina lo consiguió en el 2025 en un 3%. Sin embargo, lo logró por lo recaudado durante los primeros siete meses del año, ya que en los últimos cuatro meses del 2025 el resultado pasó de neutro a negativo. Y de continuar esta secuencia en este ejercicio, el 2026 podría pasar a recaudación negativa. Lo sabe el ministerio de Economía, y también el mercado. Por eso se trata de una variable a seguir de cerca durante este año, especialmente en el primer semestre del año donde se produce la mayor cantidad de liquidación de divisas por parte del mundo sojero.

Caída histórica: la presión tributaria alcanzó el nivel más bajo en 20 años

En este panorama, y ante la necesidad económica y política del gobierno de Javier Milei de mostrar una disminución real de la presión impositiva, se cruzan dos intereses. El de sostener una recaudación real y el de reducir de manera importante la carga tributaria. Según el último informe elaborado por el economista y titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IRAF), Nadin Argañaraz, la presión tributaria efectiva nacional, es decir la recaudación nacional tanto coparticipable como no coparticipable dividida el PBI, habría alcanzado el valor mínimo de 20 años durante el 2025. En efecto, el nivel relativo de 21,4% del PBI, considerado en retrospectiva, solamente supera al del año 2006, cuando fue de 20,8% del PBI.

Para el economista, “en relación al 2015, cuando la presión tributaria efectiva nacional alcanzó un nivel relativo del 26,1% del PBI, el registro de 2025 refleja una caída de 4,7 puntos porcentuales del PBI, equivalentes al 18%”.

El trabajo menciona además lo siguiente:

  • Respecto al 2022, la presión tributaria lleva 3 años de caída, totalizando 2,8 puntos porcentuales del PBI, un 12%. Esta baja proporcional es igual a la que se dio entre los 2015 y 2018, cuando la presión bajó 3,2 puntos porcentuales, sobre una base de 26,1% del PBI.
  • Para el actual gobierno nacional, la baja de la presión tributaria puede darse en la medida que baje el peso relativo del gasto público. La baja del gasto del PBI realizada en 2024 permitió eliminar el déficit fiscal registrado en 2023, siendo la baja de 2025 la que posibilitó la merma de 1,1 puntos porcentuales del PBI de la presión tributaria.
  • De ahora en más, el desafío de bajar impuestos es compartido por los 3 niveles de gobierno. Para eso es necesario que se coordine una dinámica de gasto público real, que permita que el peso relativo del gasto consolidado en la economía vaya disminuyendo.