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A horas del vencimiento, el Gobierno consiguió los dólares para pagar la deuda de enero

El Ministerio de Economía cerró un REPO por US$3.000 millones con bancos internacionales y aseguró los fondos necesarios para cumplir en tiempo y forma con el pago de US$4.344 millones correspondiente a los Bonares y Globales.

El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo. 

El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo. 

Presidencia

A solo dos ruedas de operaciones (o 48 horas, según la comparación que se elija), el Gobierno anunció finalmente que cuenta con el dinero para poder cumplir en tiempo y forma con el pago de US$4.344 millones por el vencimiento del viernes 9 de enero, correspondientes a los cupones de los Bonares y Globales emitidos en la reestructuración de deuda de 2020, una operación diseñada en los tiempos de Martín Guzmán como ministro de Economía de Alberto Fernández.

La liquidación se realizará, según lo anunció esta mañana el Banco Central, con una emisión récord de un bono por US$3.000 millones, a un año y con una tasa de interés del 7,4% anual, negociado con bancos internacionales norteamericanos, encabezados, otra vez, por JP Morgan.

El mecanismo de toma de deuda es un REPO (Repurchase Agreement o “acuerdo de recompra”) que, a diferencia de una colocación voluntaria de deuda en los mercados financieros internacionales, se realiza mediante una negociación directa o un pedido de préstamo con una garantía de pago. En este caso, y tal como adelantó este medio, el principal instrumento financiero colocado como garantía fue el título público Bonar 36, lo que implica que, a cambio del dinero recibido, la Argentina entregó a los bancos una serie de bonos con el compromiso de recomprarlos a un precio ya estipulado.

En esta oportunidad, el BCRA utilizó el Bono de la Nación Argentina (Bonar) emitido en el mercado local por unos US$1.000 millones, a los que se suman los Bonares 2035 y 2038, títulos regidos por la ley argentina, para concretar este crédito garantizado. En total, las garantías suman unos US$3.500 millones, una cifra superior al crédito tomado.

La operación, además, cuenta con la legalidad otorgada al Ministerio de Economía por el Congreso Nacional, que, a través de la aprobación del Presupuesto 2026, le dio permiso y aval institucional para colocar deuda internacional voluntaria con el objetivo de cubrir los vencimientos del próximo año, otorgándole además flexibilidad para buscar la forma más sólida de hacerlo.

Asimismo, la operación ya se encuentra dentro del ejercicio 2026, con todos los requisitos de legalidad cumplidos. Solo resta conocer las características finales y el monto definitivo para completar el pago de enero y luego esperar, con cierta tranquilidad, la estrategia para cumplir con el vencimiento del 9 de julio, por montos y operaciones similares.

Este será el tercer REPO que instrumenta el Gobierno de Javier Milei y, probablemente, el último, ya que la intención oficial es atender el próximo vencimiento de los Bonares y Globales a través de la colocación de deuda voluntaria en los mercados internacionales, algo para lo que el Ministerio de Economía también cuenta con autorización presupuestaria.

Cabe recordar que el REPO de enero pasado fue por unos US$1.000 millones, con una tasa de 8,8%, mientras que en junio se realizó una operación similar por US$2.000 millones, a una tasa de 8,25%. Esto implica que la colocación actual mejoró en casi un punto porcentual respecto de las tasas pagadas en los REPO anteriores.

La intención de Caputo y su equipo siempre fue mejorar la performance, al considerar que la situación financiera y fiscal del país es hoy mejor que a comienzos y a mitad del ejercicio pasado. Además, según se especula en el mercado, Caputo contaría actualmente con una mayor oferta de colocación que durante 2025. Al menos eso fue lo que sugirió el propio Javier Milei, quien la semana pasada adelantó que habría hasta US$7.000 millones disponibles en los mercados para la colocación del REPO de comienzos de 2026.

La intención general del Ministerio era realizar una operación rápida, concreta y de corto plazo, para que los bonistas tengan el dinero acreditado en sus cuentas el viernes. Es probable que los fondos obtenidos con el REPO de enero de 2026 se destinen directamente a particulares, bancos, fondos de inversión y al propio Estado argentino, ya que el tiempo apremia.

Con el dinero obtenido ayer, al Ministerio de Economía le quedarían unos US$1.000 millones de ahorro, dado que antes de la colocación ya contaba con US$1.000 millones del Bonar, unos US$800 millones provenientes de las licitaciones de cinco represas patagónicas, US$700 millones por compras de divisas de fin de año y otros US$ 500 millones disponibles desde comienzos de diciembre. Faltaban obtener unos US$2.000 millones para cerrar la cuenta, y finalmente se consiguieron US$3.000 millones.

Luego vendrá la estrategia a aplicar para el 9 de julio, cuando se deban liquidar otros US$4.200 millones por el segundo vencimiento anual de los Bonares y Globales. Habrá una réplica de este esquema en 2027. En total, Caputo deberá afrontar pagos por aproximadamente US$18.000 millones en estos compromisos, lo que implica que el Gobierno deberá conseguir al menos US$17.000 millones en dos años.

La intención de Economía es volver en 2026 al mercado voluntario de deuda, pero solo cuando el riesgo país perfore los 600 puntos básicos y, en lo posible, se ubique por debajo de los 400 pb.

La estrategia original de Caputo, diseñada junto a JP Morgan, sufrió un impasse técnico debido a los tiempos de elaboración de garantías del Tesoro de los Estados Unidos, aunque ahora existe una ventana de tiempo mayor, que va del 10 de enero al 9 de julio de 2027. En ese lapso se intentará reflotar el acuerdo con los bancos internacionales, sobre la base del buen cumplimiento argentino al haber cancelado la deuda de enero de 2026, junto con la posibilidad de instrumentar un programa de pagos con el aval del Tesoro estadounidense, algo que dependerá de la velocidad burocrática del gobierno de Washington.

Para el primer semestre de 2026 también se espera un cambio radical en la política oficial: el abandono definitivo de la fallida estrategia de no comprar dólares hasta que la divisa toque un piso. Durante ese período, el Tesoro podría volver a sumar dólares a sus reservas y luego enfrentar el vencimiento del 9 de julio, por más de US$4.000 millones, sin recurrir aún a ayuda externa.

Si, aun así, fuera necesario recurrir total o parcialmente a fondos provenientes de Donald Trump durante 2026 para cumplir con el vencimiento de enero, el mecanismo podría adoptar dos opciones: un swap de monedas (recambio de pesos por dólares sin registrarse en la cuenta de pasivos monetarios) o una recompra de bonos en poder del Estado nacional a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.