Deuda externa: la última gestión del papa Francisco para la economía argentina
El papa Francisco se puso un problema muy serio de la economía argentina al hombro. Y se comprometió a fondo en una gestión que finalmente no resultó todo lo exitosa que él esperaba. Fue a partir del 14 de abril del 2021, cuando Jorge Bergoglio se reunió en la Biblioteca del Palacio Apostólico con el entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, en un encuentro que duró unos cuarenta minutos y que tuvo un tema específico para tratar.
-
Te puede interesar
El cura DJ llega al país con un show gratis en homenaje al Papa Francisco
Guzmán estaba de gira por Europa para buscar apoyo de líderes de esa zona del mundo, para conseguir votos a favor en el directorio de Fondo Monetario Internacional para lo que sería el acuerdo de Facilidades Extendidas que se firmó en marzo del 2022.
El ministro tenía un problema explícito para avanzar en la negociación, fundamentalmente por el capítulo político a nivel internacional de la discusión entre el Fondo y la Argentina.
-
Te puede interesar
Quién es el "Papa DJ" que homenajeará al Papa Francisco con un show gratuito
No sólo había muchos países europeos que se negaban a volver a ayudar al país a cerrar un nuevo acuerdo, luego de la fallida experiencia del 2017- 2018 con el gobierno de Mauricio Macri, sino que Guzmán remaba por el reconocimiento de un pedido que el ministro consideraba fundamental para la supervivencia económica y política del nuevo programa de Facilidades Extendidas.
Buscaba que el FMI redujera las tasas de interés que se le aplicaban a la Argentina y a todos los países sobreendeudados con los límites establecidos por el estatuto del Fondo. Guzmán consideraba seriamente que era unan injusticia enorme estos “sobrecostos”, que caían siempre en países con problemas y sabía que Francisco podría comprender el conflicto. Y así fue.
La reunión fue muy técnica. Casi específica. Con algunos contrapuntos sobre visiones económicas, las que con el tiempo provocaron cierta admiración en Francisco. A tal punto que con el tiempo nombró al ya exministro como integrante de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales del Vaticano, un lugar al que muchos profesionales de la economía se autopostularon sin éxito.
Puntualmente, Guzmán buscaba que el organismo deje en claro que se aplicará en el acuerdo de Facilidades Extendidas la menor tasa de interés posible, y que, en este capítulo, no habrá sanciones extras. Se quería una tasa menor similar a la diseñada del FMI para países cumplidores y que hacen buena letra con el organismo, ya no es de 2,05% sino de aproximadamente un punto porcentual menor y cercano al 1%.
Si Argentina lograba que el FMI le aplicara este interés, el país se hubiera ahorrado unos U$S 10.000 millones en todo el tramo de 10 años del acuerdo, comenzando a pagar desde el segundo semestre de 2026.
El tema había comenzó a negociarse, en blanco sobre negro y sobre la mesa de discusiones, durante la cumbre del G20 de Venecia de julio de ese año, donde el ministro habló en vivo y directo sobre el acuerdo en tres encuentros clave. Uno con Kristalina Georgieva y dos con los responsables del caso argentino, la entonces directora adjunta para el Hemisferio Occidental, la norteamericana Julie Kozack -hoy vocera del FMI-, y el responsable del caso argentino, el venezolano Luis Cubeddu.
En los tres momentos, Guzmán reclamó que el costo del nuevo programa de Facilidades Extendidas se reduzca del 4,05% que se le debe aplicar al país por lo que se firmó en 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri, a la menor tasa que aplique el organismo para sus mejores países clientes y los que sostienen sus acuerdos financieros en situación de normalidad; y que, a los ojos del Fondo, muestran al mundo planes financieros, monetarios y macroeconómicos sustentables.
Obviamente, Argentina en su rol de moroso recurrente estaba excluida del beneficio, y la intención de Guzmán era lograr la masa crítica para que se aprobara la aplicación al futuro acuerdo que negociaba el país, la tasa para los estados que tienen las cuentas en orden.
No se consideraba una utopía. Se creía firmemente que Argentina podría conseguir el beneficio, siempre que el tema llegara al momento de la discusión del Board. Quedaba en claro que un movimiento de este tipo le excedía al cuerpo técnico del FMI, y sólo podría lograrse a través de un voto mayoritario de un piso del 85% de los accionistas del Fondo. De ahí la posibilidad que Francisco pudiera ayudar. Y lo hizo.
Francisco se reunió con la directora Gerente del FMI Kristalina Georgieva en varias oportunidades, antes y después de aquel encuentro con Guzmán. Pidió por el reclamo del ministro y la economista búlgara llevó el tema al directorio en el momento en que se trató el caso argentino, en marzo del 2022.
Aunque hubo países que apoyaron el reclamo, incluyendo Estados Unidos, China, España y países de América Latina; la negativa de Países Bajos, Japón, Alemania y otros estados impidieron que el porcentaje de aprobación llegara al 85%, con lo que las tasas de interés no se redujeron.
Sólo hubo un premio menor: que se incluyera la alternativa de reducir las tasas, si en el futuro el board avalaba estructuralmente la contracción. Y así fue en el 2024, beneficio que aprovecharon Javier Milei y Luis “Toto” Caputo con el cierre del programa de Facilidades Extendidas versión 2025.
Como anécdota, el hecho que las tasas no se hubieran reducido en 2022, fue el evento que provocó el rompimiento entre Guzmán y Alberto Fernández y el kirchnerismo.