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Números del Fondo Compensador: cuántas hectáreas lleva cubiertas

El instrumento que se implementó reconfigurado tras el cierre de la lucha antigranizo en todo el territorio lleva transferidos más de 1.545 millones de pesos.
Los ecos de la tormenta en San Rafael. Foto: Municipalidad de San Rafael
Los ecos de la tormenta en San Rafael. Foto: Municipalidad de San Rafael

Recientemente, el Gobierno de la provincia confirmó el pago del último adelanto del Fondo Compensador Agrícola para aquellos productores afectados por las tormentas de granizo ocurridas semanas atrás. Fue en el marco de una visita del ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, al municipio de Santa Rosa.

Foto mediante junto a la intendenta Flor Destéfanis, Vargas Arizu confirmó y celebró la transferencia de una suma de $76.933.714 como adelanto del seguro agrícola destinados exclusivamente a 11 productores de Santa Rosa. Con ellos, el total desde que se implementa el Fondo Compensador (en diciembre se entregó el primer adelanto) accede a 1.545 millones de pesos, distribuidos entre 330 productores, un promedio de 4.681.818,18 por productor, aunque la diferencia entre las hectáreas abarcadas por cada uno pueden ser significativas. 

Vargas Arizu y Florencia Destéfanis. (Foto: Municipalidad de Santa Rosa)

Los productores ya comenzaron a sacar cuentas en relación a la eficiencia de la cobertura del seguro, que fue modificado y relanzado luego de que el Ejecutivo provincial diera de baja la lucha antigranizo con aviones en todo el territorio de Mendoza. Edgardo Raúl Roby, de la Asociación de Productores del Oasis Este de Mendoza, aseguró que mantener una hectárea de producción, en costos, implica aproximadamente la suma de 3.000 dólares. Si dividimos el monto total invertido hasta el momento por el Gobierno de Mendoza -dijimos que era de 1.545 millones de pesos- por la cotización actual del dólar blue de este viernes-1.365 pesos- da como resultado la suma de 1.131.868,13 dólares destinados por el Fondo Compensador.

Un monto que se puede contrastar con el que asumen como costo los productores para mantener cada hectárea. El resultado es que hasta el momento se han cubierto en realidad poco más de 380 hectáreas. A este ritmo, un promedio de 1,15 hectáreas por productor.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, hasta fines de 2024 la superficie total de San Rafael -el departamento más afectado por las tormentas- es de 11.468 hectáreas. En 19 años desde el 2015 se han perdido (por distintos factores) más de 2.800 hectáreas. Es el segundo que más hectáreas perdió. La gran mayoría de los participantes del seguro agrícola pertenecen a este oasis. 

El Fondo Compensador Agrícola ofrece tipos de cobertura según las necesidades de los productores. Una específica para granizo que compensa con $1.500.000 por hectárea afectada con daño total y otra cobertura inicial que combina granizo y heladas que paga $600.000 por hectárea con daño total. Un monto alejado de los 3.000 mil dólares que se invierten en producirla y que está estrechamente vinculado con la cuota del seguro, la que no es igual según el oasis donde está ubicada la producción -en el sur es más caro-.

En este sentido, desde el sector productivo aseguran que el seguro no cobre la totalidad de las pérdidas -aunque un requisito para cobrarlo es que se certifique al menos el 90% de los daños-, pero advierten que igualmente es una ayuda para palear la situación, en un contexto de incrementos ante la difícil situación macroeconómica.

De hecho, señalan que los seguros a las propiedades en la provincia son muy costosos y que la implementación del Fondo Compensador, aunque no es abarcativo, contribuye a palear la situación. "Si el Gobierno no ayudara no se podría, y si lo pagaran todos podrían pagarnos un poco más", indica.  

En este sentido, el mismo productor se refirió a la eliminación de la lucha antigranizo, asegurando que colaboraba en palear los efectos, y pidió por poner a disposición todas las alternativas de mitigación. "Este año me cayó granizo y el año pasado no había caído", advirtió. 

El precio de la uva y ganancias comprometidas 

Asimismo, merece otro análisis la posibilidad de los productores para asumir la cobertura de los costos y, en su defecto, la capacidad para destinar parte de la rentabilidad al paliativo de las pérdidas, todo teniendo en cuenta los montos de las ofertas que están haciendo los industriales para la compra del kilo de uva.

Una productora de Alto Verde, San Martín, denunció que la temporada pasada le compraron el kilo de uva a 290 pesos, pero que en esta temporada y ante un aumento del 10% del volumen estimado de cosecha, el monto que le ofrecieron es de 190 pesos. Cuando ella misma calcula 390 pesos de costos. Otros productores aseguran que recibieron 200 pesos el kilo. Es decir, 20.000 el quintal. Roby ratificó este último monto. 

El mismo productor señala que si un viñatero controla con una eficiencia del 100% y sin inclemencias climáticas sus cultivos, con una hectárea puede producir 300 quintales de uva criolla. Lo que, se sabe, resulta prácticamente utópico. La plagas de las catas, la lobesia botrana, el granizo, las heladas tardías, la peronóspora en San Juan y tantas otras complicaciones que pueden generar pérdidas lleva a estimar la producción en unos 200 quintales o -siendo muy optimistas- 250 quintales por hectárea. 

Es decir, con la producción de una hectárea se puede obtener hasta 5 millones de pesos, si consideramos los 200 pesos por kilo y una producción de 250 quintales. Si se dolariza ese monto al mismo valor de referencia deja un ingreso de 3.663 dólares. Se necesitan 3.000 para mantener la producción. 

"Hace unos tres años que veníamos teniendo los costos de producción del INTA en un cuadrito por uvas A y B. Distintos precios de blancas y tintas. Con esa tablita de costos de producción teníamos una base para pelear con las bodegas el precio. Nunca pagaron lo que valía pero era un parámetro útil. Este año esa institución sacó tarde los costos. Algunos manejaron la información y así nos quedamos sin ese marco de base. Durante esos días los productores nos reuníamos para ver el precio y en medio de la tardanza, los industriales pagaron menos que el año pasado", explicó la productora. 

"Los insumos y mano de obra aumentaron el doble, lo cual lleva a pérdida. Otros hacen vino, esperanzados que valga más que vender la uva", concluyó.