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Cuáles son los cuatro impuestos más distorsivos que un experto eliminaría en Argentina

El tributarista César Litvin pasó por Mendoza y habló con MDZ Online sobre cuáles son las mayores urgencias en materia fiscal para el país, las provincias y los municipios.
César Litvin estuvo en Mendoza y habló acerca de cuáles son los impuestos que deberían atacarse en Argentina. Foto: Rodrigo DAngelo / MDZ
César Litvin estuvo en Mendoza y habló acerca de cuáles son los impuestos que deberían atacarse en Argentina. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

En tiempos donde los tributos que se pagan en Argentina están en el ojo de la tormenta, César Litvin, CEO del estudio Lisicki, Litvin & Asoc. y uno de los tributaristas más respetados del país, brindó una entrevista a MDZ Online donde habló sobre cuáles son las principales urgencias en materia fiscal para el país, las provincias y los municipios. 

El contador especializado en impuestos, auditorías y consultoría pasó por Mendoza en el marco del Rally de las Bodegas, una competencia de precisión de autos clásicos donde participó con una Lamborghini Huracán del año 1967, y charló con este medio sobre la importancia de modificar muchos de los tributos que se cobran actualmente en el país. Además, opinó sobre el caso particular de la provincia. 

Mirá la entrevista completa 

-¿Cómo está hoy el sistema tributario argentino?

-El diagnóstico es que veníamos de un sistema tributario con muy alta presión fiscal, con impuestos muy distorsivos que le hacen daño a la actividad económica y con una complejidad impresionante el sistema tributario porque Nación, Provincia y municipios pueden crear impuestos.

Si sumamos todos los vigentes hoy, hay 154 tributos. Con lo cual, el desafío que se viene encarando desde el Gobierno nacional es lograr equilibrio fiscal y desde ahí pensar en ir bajando los impuestos e ir reduciendo la cantidad de tributos vigentes porque es una complejidad que no existe en otras partes del mundo.

El año pasado ya se eliminó un impuesto que se llamaba ITI, Impuesto a la Transferencia de Inmuebles. También no se renovó un impuesto que nunca debería haber existido, el Impuesto País, y este año se redujo el impuesto interno para los autos, porque era una obscenidad la carga tributaria que tienen, y se eliminó el impuesto a las para economías regionales. Ese es el camino indicado que tiene que seguir Nación, Provincias y municipios.

Es voluntad del gobierno nacional seguir con esa tendencia de ir reduciendo la cantidad de impuestos. Por el anuncio en la Asamblea Legislativa, quiere llevar a seis los impuestos nacionales y también, a medida de que haya superávit, ir reduciendo la cantidad de impuestos nacionales.

Hay un desafío para las provincias y otro desafío para los municipios. Las provincias tienen el peor de todos los impuestos que existen en cualquier sistema tributario, que ya no existe en el mundo, este impuesto se llama Ingresos Brutos. Está en el podio de los malos impuestos, llena todos los casilleros. ¿Por qué? Porque tiene un efecto traslación en cascada acumulativo, se va repotenciando en el precio, afecta en nuestros productos y el 70% es anticipado, o sea que antes que se genere la obligación tributaria ya los fiscos provinciales lo están cobrando. El esquema en Europa es un IVA, en Estados Unidos es un impuesto a la venta en la última etapa, no existe Ingresos Brutos, es un impuesto de la edad media. 

-Teniendo en cuenta que es gran parte de los ingresos provinciales y que en provincias como Mendoza es quizás hasta más fuerte que la coparticipación, ¿cómo se hace para compensarlo?

-Ahí estamos en un tema muy sensible. La frazada es corta en el sentido de que las provincias tienen que hacer algún ajuste respecto de todos los gastos superfluos o no esenciales, hacer las obras que se requieran y apostar a un mediano plazo donde vía más actividad económica se puede recaudar más. Pero es a mediano plazo, no a corto plazo. El problema es que Ingresos Brutos en promedio en todas las provincias representan un 83% de la recaudación propia y es muy esencial. Pero también es importante que este impuesto afecta mucho nuestra competitividad y en algún momento hay que reformularlo y creo que más temprano que tarde.

Hay distintas opciones de reconfigurarlo. Sí va a haber que hacer algún tipo de acuerdo reformulando la coparticipación para que se pueda eliminar o reconfigurar el impuesto en la última etapa para que no tenga todos los efectos acumulativos en cascada.

¿Cuál es para usted la manera más óptima de reconfigurarlo?

-Hacer un impuesto a la venta en la última etapa. 

-Modelo estadounidense... 

-Sí. Lo que pasa es que Estados Unidos tiene este modelo pero no tiene IVA. Nosotros tenemos IVA, Ingresos Brutos y tasa de seguridad e higiene. Los tres graban ventas. Hay una superposición perversa de impuestos en ese tipo de cosas. Es indispensable e insoslayable ir eliminando estas distorsiones que generan estos impuestos. Va a generar menos ingresos, va a haber que hacer un gran acuerdo entre Nación y Provincia para que las provincias no se vean desfinanciadas. 

El actual régimen de coparticipación genera ganadores y perdedores. Hay provincias que generan mucha actividad, mucha recaudación de impuestos nacionales que después se coparticipan y hay otras provincias que fueron las grandes ganadoras que sin generar esa actividad económica recibieron buenos ingresos de coparticipación, pero los parámetros sociales no mejoraron. Estoy hablando de La Rioja, Catamarca y Formosa. Es lo que se llama corresponsabilidad fiscal: recibieron más de lo que aportan y eso no se vio con beneficios a la población en los parámetros sociales de cloacas, de red de aguas, de gas, etcétera.

Me parece que  en lo que tenemos hoy de coparticipación y de impuestos provinciales hay que hacer esta reconfiguración y los municipios también tienen que dejar de cobrar verdaderos impuestos que los disfrazan de tasas. ¿Por qué son impuestos disfrazados de tasas? Porque la tasa que puede cobrar un municipio tiene que estar vinculada con el costo del servicio prestacional, a una contraprestación, y no con el monto de ventas. Esta es una una distorsión que no debería permitirse, es totalmente ilegítimo que un municipio cobre impuestos, lo tiene prohibido.

-En Buenos Aires ya se ha visto que empresas han decidido irse de municipios que cobran este tipo de tasas..

-A eso está apuntando el Gobierno Nacional, a generar una competencia entre municipios y entre provincias. Pero esa competencia va a llevar un largo tiempo. El ejemplo lo vimos hace pocos días con el Banco Nación, salió de La Matanza y se fue a Tres de Febrero. El único fundamento de esa mudanza son las tasas municipales. 

-¿Cuáles son en este esquema de desregulación que ha encarado el Gobierno nacional los impuestos que usted primero atacaría?

-Atacaría primero Ingresos Brutos reformulándolo. En segundo lugar, Impuesto a Débitos y Créditos bancarios, que fue creado en el 2001 por un año y este mes sopla las velitas de los 24 años. Fue un impuesto de emergencia transitorio que se volvió permanente y además es distorsivo porque no mide capacidad económica, sino solo transacciones. Iría también por el impuesto a las exportaciones, que solo  hay 12 países en el mundo que lo tienen, entre los cuales está la Argentina. Ninguno de nuestros competidores ni nuestros vecinos lo tienen. No lo tiene Brasil, no lo tiene Uruguay ni Paraguay ni Chile. Los productos exportados se ven situación de desventaja competitiva por la retención del impuesto, por eso llama retención de exportación, porque cuando se liquidan las divisas ya viene cobrado el impuesto. No me alcanzan tres, tengo que hacer un podio de cuatro. Tasas municipales cobradas en función de ingreso. Esos cuatro son los más atacables. 

Después reducir la cantidad de impuestos. Hoy el sistema tributario tiene 154 tributos de los cuales solo 10 recaudan el 92%. Creo que hay creatividad para bajar. Es muy complejo administrar para una empresa tantos tributos y es más costo también. Y ese costo alguien lo paga, se traslada.Me parece que ahí también hay que buscar que el sistema tributario no sea tan complejo.

-El famoso “costo argentino”... 

-Sí. Queremos abrir la economía, pero para eso tenemos que tener impuestos más competitivos, que no generen tantas distorsiones y además que administrar los tributos sea más eficiente, menos costoso. 

-Recién mencionaba que esto es a mediano plazo de mínima. Si le tuviese que poner un plazo en años, ¿cuántos años demandaría ejecutar toda esta reducción tributaria? 

-Es una buena pregunta, pero no tengo la respuesta precisa porque hay variables políticas muy importantes. Una es tener una presencia en el Congreso con mayoría que le permita llevar adelante sin tantas interrupciones o sin tantas negociaciones un plan económico de reducción de impuestos. Pero me parece que acá el mayor desafío viene para las provincias y municipios. El Gobierno nacional entendió que tiene que lograr una economía más competitiva. Pero el Gobierno Nacional no puede entrar en las constituciones provinciales y en la potestad que tienen las provincias y municipios para cobrar tributos.

Creo que tiene que ser desde abajo hacia arriba, el mismo contribuyente tiene que tomar conciencia de todos sus sacrificios fiscales cuando paga un impuesto. Hoy no tiene esa conciencia porque cuando se compra un producto hay un contenido impositivo muy grande, pero el ciudadano a pie no sabe. 

La transparencia fiscal que ya es obligatoria a nivel nacional tiene que extenderse a las provincias y municipios. ¿Qué quiero decir con esto? Cuando vas a tomar un café o vas a comprar un televisor o un mueble, tenés que saber cuánto se lleva la nación en ese precio, cuánto se lleva el municipio y cuánto se lleva la provincia. 

-Algo que ya ha iniciado por lo menos con el IVA, según las disposiciones de ARCA…

-Sí, a nivel nacional fue aprobado en julio con la Ley de Medidas Fiscales y ARCA lo reglamentó. Es obligación, a partir de este año, discriminar el IVA para que se sepa, pero también hay incidencia de Ingresos Brutos, del Impuesto de Sellos y también de las tasas municipales. 

En Brasil, por ejemplo, tuvo mucho éxito esta transparencia fiscal. Cuando un consumidor compra algo y sabe cuánto le paga de impuesto a cada uno, se vuelve más exigente con el gobernante. Y esa mayor exigencia va a ser que el gobernante, si quiere seguir gobernando y seguir siendo votado, sea muy prudente cuando administra los recursos, porque cada vez que hay un gasto alguien lo paga. Y el que lo paga es el consumidor, el contribuyente.

-¿Cómo ve a Mendoza en materia tributaria?

-Mendoza no es de las provincias más costosas en materia de impuestos. Si tengo que hacer un ranking, Misiones es la más voraz, Tucumán es muy voraz y Mendoza está promediando. Creo que Mendoza está bastante bien administrada.

En la medida en que pueda reformularse Ingresos Brutos, algo que como es provincial y hay muchas empresas que tienen actividades en distintos lugares hay que hacerlo todas las jurisdicciones juntas, Mendoza tiene muchas oportunidades de inversión. Además es una provincia muy linda que tiene turismo, vitivinicultura, actividad primaria, tiene una posibilidad de generar recursos buenos con la exploración de la energía… 

Soy optimista con Mendoza. Tanto es así que nuestro estudio tiene una radicación también aquí y que viene creciendo en su actividad producto de que Mendoza es una provincia muy atractiva para invertir.