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Derivados financieros: qué son y cómo funcionan en Argentina

Un derivado financiero es un contrato financiero cuyo valor depende de un activo subyacente. Se considera un activo financiero al ser un derecho que puede tener valor económico.
Los derivados tienen muchos usos prácticos, tanto para empresas como para inversores individuales. Foto: Archivo MDZ
Los derivados tienen muchos usos prácticos, tanto para empresas como para inversores individuales. Foto: Archivo MDZ

Los derivados financieros son herramientas que muchas empresas e inversores utilizan en el mundo financiero. Aunque pueden sonar complicados, la idea detrás de ellos es bastante sencilla: son contratos cuyo valor depende de otro activo, como acciones, materias primas, divisas o incluso tasas de interés. En este artículo, explicaremos de manera simple qué son los derivados, los tipos principales que existen y sus beneficios.

Imagine que quiere asegurarse que el precio de algo importante no cambie de manera inesperada. Por ejemplo, si una panadería compra grandes cantidades de harina, le preocupa que el precio suba en el futuro. Aquí es donde los derivados pueden ser útiles. Con ellos, la panadería puede firmar un contrato para comprar la harina a un precio fijo en el futuro, sin importar si el precio sube o baja en el futuro.

Los derivados financieros son herramientas que muchas empresas e inversores utilizan en el mundo financiero.

Esto es básicamente lo que hacen los derivados: permiten a las personas o empresas fijar precios o condiciones en el futuro. Pero no se limitan a la harina, también pueden usarse con petróleo, monedas extranjeras, tasas de interés, acciones, bonos, granos, entre otras. 

Tipos de derivados financieros

Aunque hay muchos tipos, los más comunes son los siguientes:

  • Futuros: son acuerdos para comprar o vender algo en una fecha futura a un precio fijado. Estos contratos se negocian en mercados organizados y son muy útiles para las empresas que quieren protegerse de cambios inesperados en los precios.
  • Opciones: las opciones son contratos que dan el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender algo en el futuro a un precio establecido.
  • Swaps: acuerdos en los que dos partes intercambian beneficios financieros. Por ejemplo, una empresa con una deuda a interés variable puede intercambiarla por una a interés fijo con otra empresa, para evitar que las tasas cambien.
  • Forwards: son como los futuros, pero no se negocian en mercados organizados, lo que los hace más flexibles. Sin embargo, tienen un mayor riesgo porque no hay un intermediario que garantice el cumplimiento. Por lo general, los forwards son a una fecha determinada.
Son acuerdos para comprar o vender algo en una fecha futura a un precio fijado.

Por qué se utilizan los derivados

Los derivados tienen muchos usos prácticos, tanto para empresas como para inversores individuales. Aquí algunos de los principales beneficios.

Dependiendo de la postura del inversor/productor.

  • 1. Protegerse de riesgos

El objetivo más común de los derivados es protegerse de cambios inesperados en los precios. Este proceso se llama "cobertura" o hedge. Las coberturas pueden ser al alza, a la baja o en mercados lateralizados.

  • 2. Especular sobre precios

Algunas personas utilizan derivados para tratar de ganar dinero prediciendo cómo cambiarán los precios de ciertos activos. Aunque esto puede ser arriesgado, también puede ser muy rentable si se hace correctamente.

  • 3. Reducir costos

A veces, en lugar de comprar directamente un activo, puedes usar un derivado para obtener el mismo resultado con menos dinero inicial. Esto es útil para empresas que quieren manejar su dinero de manera eficiente.

  • 4. Acceso a mercados difíciles

Con los derivados, puedes invertir en activos o mercados que, de otra manera, serán difíciles de alcanzar. Por ejemplo, podes beneficiarte del movimiento del precio del oro sin necesidad de comprar una onza mediante la creación de un “sintético”.

  • 5. Generación de tasa de interés

Mediante el uso de opciones combinadas, se puede “blindar” una inversión y así generar un ingreso constante donde no importa cuál es la tendencia del instrumento subyacente.

Ejemplo sencillo del uso de derivados

Supongamos que sos dueño de una cafetería. Cada mes compras granos de café para tu negocio, y te preocupa que los precios puedan subir debido a malas cosechas o cambios en el mercado. Para protegerte, decidís usar un contrato de futuros. Este contrato te permite comprar el café al precio actual, incluso si en tres meses el precio sube. Así, te aseguras de que tus costos no aumentarán inesperadamente y vas a poder planificar mejor tus finanzas.

Por otro lado, si sos un inversor, podrías usar derivados para invertir creyendo que el precio del café subirá. Si tenes razón, el contrato te generará una ganancia.

Los derivados tienen muchos usos prácticos, tanto para empresas como para inversores individuales.

Cómo operarlos con seguridad

  • Educación: antes de operar, se requiere comprender el producto financiero, sus riesgos y cómo funciona. El apalancamiento puede amplificar tanto las ganancias como las perdidas si no se sabe cubrir de manera dinámica.

Por eso es importante definir objetivos claros, y establecer si se desea cubrir riesgos, especular o hacer arbitraje, y diseñar una estrategia acorde. Además, los derivados pueden ser altamente volátiles, por lo que requieren un seguimiento permanente. 

  • Diversificación: evitar concentrar todo su capital en un solo derivado o activo subyacente.

En conclusión, y para ir finalizando, los derivados financieros son contratos que ayudan a las empresas e inversores a manejar riesgos, acceder a mercados y, en algunos casos, obtener ganancias especulando sobre precios. Aunque suene complicado, su idea principal es sencilla: permiten fijar precios o condiciones futuras en un activo subyacente.

Sin embargo, es importante recordar que los derivados no son libres de riesgos. La falta de conocimiento o una mala gestión pueden generar pérdidas. Por eso, quienes decidan utilizarlos deben tomarse el tiempo para comprenderlos bien y asegurarse de que se ajustan a sus necesidades.

En el mundo financiero, los derivados son herramientas poderosas, pero como cualquier herramienta, es necesario usarlas con cuidado y conocimiento para aprovechar al máximo sus beneficios sin caer en pérdidas.

Sergio Rodriguez Glowinski.

* Sergio Rodriguez Glowinski. Economista. Agente de la Bolsa de Chicago – Estados Unidos. .CEO de INGECO