Qué pasará con los precios de los autos: ¿conviene comprar ahora o esperar?
Comenzó 2025 y las expectativas para el mercado automotor son positivas. Al menos, en cuanto a volumen. Como se sabe, las estimaciones de fabricantes, importadores y concesionarias hablan de un mercado de más de 500.000 unidades y, algunos, se aventuran a llegar a los 600.000 0km.
Más allá del número en ventas al que se llegue, hay un consenso claro de que será un año de mayor competencia.
El 2024 estuvo partido en diferentes realidades. El cambio de modelo económico, la incertidumbre, las nuevas reglas de juego hicieron que no se pueda tomar como un todo. Tuvo un mal comienzo y un mejor final.
Sin embargo, para 2025 se espera mayor previsibilidad y estabilidad. Más equilibrado. Parecido a lo que sucedió en esta última parte del 2024, pero sin el condicionamiento de un cierre de año que siempre le pone un límite a las estrategias de las marcas.
La mayor competencia es buena para el consumidor. Poder elegir es positivo. Pero más allá de tener opciones y satisfacer sus gustos, la competencia tiene un efecto económico y tiene que ver con el poder del comprador.
En un mercado desabastecido, como lo fue 2023, las reglas las ponían las empresas con sobreprecios. Los próximos meses serán más favorables para el que compra.
Eso no quiere decir que los precios vayan a bajar y se llegue a tener los 0km a valores como los de Chile. Al mantenerse la inflación, aunque sea de 2% mensual, nominalmente es difícil que bajen los precios de forma general. A lo sumo, por la mayor competencia, aumenten menos o no aumenten algún mes. Si la inflación mensual quiebra el piso de 1%, el escenario sería distinto y las automotrices podrían empezar a competir, dentro de una estrategia de marketing, en hacer bajas puntuales de algunos modelos.
Una posibilidad para que bajen los precios sería a partir de una reducción de la presión impositiva, aunque no hay indicios de que eso suceda. Sería una buena noticia.
Por el momento todo eso parece lejano, aunque lo concreto ahora es que más gente va a poder acceder a un 0km porque su actualidad económica se lo permite. Al que no llega a fin de mes, no le van a regalar un auto. Hay que ser lógicos.
El mercado se mueve con gente que tenga cierta capacidad de ahorro.
A la mayor competencia, hay otros factores que jugarán a favor del consumidor, siempre y cuando se mantenga el actual contexto macro: inflación baja y dólar calmo.
Uno es la financiación. Va a haber más crédito a mejores tasas. El que lo pueda aprovechar, estará más cerca de un 0km que el año que se acaba de ir.
Los precios van a seguir aumentando al ritmo que la demanda y la inflación lo permita, porque automotrices miran los ingresos que les implica los planes de ahorro. Las cuotas se ajustan por el valor de lista.
Los que lo sufren son los que suscribieron un plan de ahorro, pero lo sabían desde que se anotaron.
Habrán realizados los cálculos y les habrá parecido conveniente este sistema. Otros, consideran este sistema como una estafa. Hay gustos para todos.
En cambio, el que compre por venta convencional se favorecerá con mayores descuentos y mejor financiación.
Otro punto a favor es lo que está sucediendo en Brasil. El real se devalúa y baja el costo de importación de autos desde ese país. Habrá mucha más oferta por ese lado. Hay que tener en cuenta que el 85% de los 0km que llegan del exterior son brasileños.
Más competencia, más descuentos, mejor financiación. Ese es el panorama del mercado para 2025 para el consumidor.
Muchos se preguntan, con frecuencia, si es conveniente comprar el auto en tal momento o esperar. No hay una respuesta única. Cada uno tiene realidades y necesidades distintas, pero este es el escenario más probable y cada uno sabrá si le conviene esperar o no para tomar la decisión. Es dinámico. Algunos pueden esperar a la llegada de algún nuevo modelo que esté próximo a lanzarse porque va. a ser un mercado más variado.
La contracara de esto es lo que sucede en las concesionarias. En las fábricas también, pero son compañías con más espalda. Los dealers se mueven con otros parámetros.
Salvo excepciones de marcas o modelos puntuales, en los últimos meses estuvieron vendiendo al costo o por debajo. Es decir, no cobran el dinero que necesitan para reponer la misma unidad. Se descapitalizan.
Es cierto que el año pasado y el anterior, las concesionarias ganaron mucho dinero con los sobreprecios. Ese colchón les permite manejar la situación, pero no todas están en las mismas condiciones. Algunos ya pusieron, en los últimos meses, buena parte de esa ganancia extra. Otros, todavía tendrán liquidez. Algunos no querrán ponerla. No importa, Cada uno hace lo que más le conviene. Es el libre mercado.
Pero ya hay concesionarias que navegan bajo el nivel del agua y no son un submarino.
Esto va a hacer que haya una disparidad importante entre una concesionaria y otra, según su necesidad financiera, por lo que el comprador puede encontrar mayores descuentos, lo que significará precios de transacción más bajos. No va a haber un valor uniforme. Habrá que caminar, pero será un año, en general, más conveniente que 2024 para quienes estén pensando en comprar un 0km.

