Presenta:

Las repercusiones de la privatización de IMPSA: voces a favor y en contra

Luego de la oficialización legislativa para transferir las acciones que la provincia poseía en la metalúrgica mendocina, la mayor parte del empresariado apoyó la medida. Hay objeciones.
La privatización de IMPSA comienza a ser un hecho Foto: Impsa
La privatización de IMPSA comienza a ser un hecho Foto: Impsa

La aprobación por parte del Senado provincial que permite al Ejecutivo desprenderse de sus acciones en IMPSA, generó opiniones encontradas. Si bien, y a tono con la ola desreguladora que se vive, muchos empresarios apoyan la moción, otros creen que se podrá perder un capital crucial de los mendocinos. Esto porque IMPSA es una empresa líder de América Latina en el sector, con un know how probado en distintas partes del mundo que ahora dejará de pertenecer a la provincia.

La sanción del martes que permite al Gobierno provincial liberarse del 21% de las acciones de la metalúrgica, es una apuesta por la empresa más allá de que el grueso de la compañía pertenece a la Nación, que posee el 63,7% de las acciones adquiridas través del FONDEP. Debido a que cuando se estatizó se buscó  la aprobación legislativa, para privatizarla se aplicó el mismo método. Hacia adelante, el proceso quedará a la espera de las acciones de la Nación sin fecha cierta de cuándo se pondrá a la venta o cómo se elegirá al comprador.  

En este marco, trascendió que hay varios interesados en quedarse con la metalúrgica, pero hasta ahora el único nombre oficializado es del de ARC Energy, una empresa de capitales estadounidenses. De hecho, el interés de esta compañía fue lo que aceleró la puesta en venta por parte de los gobiernos de Javier Milei y Alfredo Cornejo. Sin embargo, también habría otros posibles compradores oriundos de Brasil y Alemania. Incluso, se mencionó una firma argentina perteneciente a un fuerte grupo económico que podría pugnar por IMPSA.

El Know how de IMPSA es valorado en todo el mundo

Más allá de la incertidumbre que se abre ahora para la empresa y sus trabajadores que desconocen cuándo y cómo serán “vendidos”, en principio la perspectiva es optimista. Hay que tener en cuenta que si no prospera la privatización, IMPSA está destinada al cierre y despido de sus empleados. Técnicamente, los funcionarios hablan de una capitalización ya que al menos los 5 millones de dólares que habría aportado Mendoza deberán ser destinados a capitalizar la compañía y no hacia las arcas provinciales. Los modos en que esto se hará  tampoco se conocen hasta el momento.

Cada uno a lo suyo

En línea con las actuales políticas de desregularización y apertura de la economía, buena parte de los empresarios locales apoyan la privatización. Esto porque muchos privados creen que los gobiernos no deben meterse en las empresas sino más bien favorecer políticas y climas de competitividad y confianza. En esta línea, el presidente del Consejo Empresario Mendocino (CEM) –Martín Clement-, expresó que “es positivo que el Estado tanto provincial como nacional se desprendan de activos que deben ser gestionados por privados”.  

En un sentido similar, Diego Stortini, vicepresidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM), dijo que antes de estar en esta función se había opuesto a la estatización debido a su creencia de que el Estado no debe intervenir en sectores económicos ni rescatar empresas inviables. “Para recuperar IMPSA y otras industrias metalmecánicas es crucial replantear temas como la presión fiscal y la competitividad logística”, advirtió el dirigente empresarial. Agregó que es importante que haya una mayor apertura para que estas empresas puedan internacionalizarse más en lugar de limitarse al mercado doméstico. Al ampliar la escala, serán más competitivas y rentables.

Si nadie compra la empresa, Impsa está destinada al cierre

Por su lado, Julio Totero, empresario metalmecánico y referente de la Asociación de Industriales del sector (Asinmet) señaló que el Senado hizo lo que debía hacer. Totero estuvo hasta hace poco en el consejo directivo de IMPSA y expresó que los pasos institucionales seguidos son los correctos. “Creo que ese respeto demostrado, le ofrece cierta tranquilidad a las posibles inversiones que pueden llegar”, subrayó el dirigente.

Capitalización o pérdida

La mirada de Totero es menos tajante ya que desde su punto de vista, la estatización planteada en su momento fue una manera de salvar una compañía histórica e importante de Mendoza y el país. “Se mantuvieron los puestos de trabajo y se puso la empresa en marcha que hoy tiene un enorme potencial”, recordó.

Desde su mirada, ahora el nuevo impulso que IMPSA precisa no lo puede hacer el Estado y por eso se precisa de la gestión privada. “Tiene que venir una empresa con la expertise y las características necesarias para gestionarla y potenciarla”, opinó Totero que esperó que la capitalización se concrete pronto. De lo contrario, sumó, la compañía deberá cerrar.  

Con un foco diferente, para el presidente provincial de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), Rubén Palau, los problemas de IMPSA están en la autorizada privatización. Desde su punto de vista, privatizar una empresa de origen mendocino y trascendencia mundial, implica una pérdida para la provincia. En especial porque la metalurgia tiene un gran potencial de la mano de Vaca Muerta y la energía eólica en la que IMPSA se ha destacado en el mundo. “Además, muchas pymes le vendemos a IMPSA y ahora no sabemos qué va a pasar”, sumó Palau.