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Vino: la tendencia predominantes en medio de una nueva baja en las exportaciones

Luego de dos meses positivos, en junio se produjo otra caída en las ventas de vino al exterior. Cuál es la tendencia que predomina, las causas y qué se espera para lo que resta del año.

La mejora del tipo cambio era una de las medidas que el sector exportador pedía desde hacía tiempo. Aunque es un factor importante, no es el único que impacta en las exportaciones de vino que registraron una caída interanual en junio. La mejora de los meses de mayo y abril de 2024 en las ventas de vino al exterior, no se mantuvieron para el sexto mes del año pese a que fueron clave para morigerar la caída semestral acumulada. Con la mirada puesta hacia adelante, hay dudas sobre cómo se comportará el sector vitivinícola exportador para lo que resta del año.

Es que en la ecuación no solo entran las condiciones macroeconómicas argentinas, sino que también inciden las tendencias mundiales de consumo de vino, según explicó Daniel Rada, especialista del Observatorio Vitivinícola Argentino. Según los registros del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones totales de vino cayeron en junio un 10,9%.

Se trata de la comparación interanual con lo sucedido en el mismo mes de 2023, aunque si se toma el acumulado del año, la baja en las ventas es más leve. De este modo, entre enero y junio de 2024 las exportaciones disminuyeron 2,3% en comparación con los primeros seis meses del año pasado.

Según consignó el informe del INV, Argentina exportó entre enero y junio de 2024, 93,2 millones de litros de vino (-2,3%). Se vendieron 2,2 millones de litros menos que el mismo período del año 2023. De ese total, 71,4 millones (76,7%) corresponden a vinos fraccionados (-3,1%) y 21,8 millones (23,3%) son vinos a granel (0,3%). Con relación al precio, el Instituto precisó que el valor promedio del vino total en el acumulado enero-junio es de 3,45 dólares/litro (-1,2%). El fraccionado llegó a 4,19 dólares/litro (-0,8%) y el granel a 1,01 dólares/litro (+1,3%). De este modo, en dicho lapso hubo un aumento del precio de los vinos varietales y espumosos.

Fuente: INV

Lo que más cayó fue el vino tinto embotellado, que es el fuerte de Argentina en el mercado exportador. De este modo, en la comparación interanual de junio el vino color fraccionado se vendió un 17% menos, mientras que a granel bajó 3,8%, lo que llevó a un derrumbe total del vino color de 14,7% en el sexto mes de 2024 en comparación a junio de 2023. En el mismo mes, los blancos crecieron 11,2% en el total con una mejora del 2,8% en el fraccionado y de 76,3% en los graneles.

El contexto

Cuando se observan los números del acumulado de los seis meses que mejor pueden mostrar la tendencia, se observa una caída menor. Sin embargo, las proporciones entre blanco y tinto son similares y este es el que más bajó en ventas. Así, mientras la disminución total fue de 2,3%, el color bajó 3,1% mientras que el blanco mejoró 2,4%.Si se lo diferencia por tipo de envase, el fraccionado también registró una caída de 3,1% debido a la baja del 4% del tinto ya que el blanco registró una leve mejora del 2%. En graneles la cuenta semestral casi sale derecho debido a que tuvo una mejora de 0,3% con una baja del vino color de 0,2% y una mejora del blanco del 4,1%.

En función de estas cifras, Daniel Rada, del Observatorio Vitivinícola Argentino que depende de la Coviar, observó que este año las exportaciones se han manifestado de una manera similar a lo sucedido den 2023. Aunque el año pasado la caída total fue de 25% y 2024 pareciera que la baja sería menor, lo cierto es que las menores ventas externas se debn a una combinación de factores.

El futuro de las exportaciones es todavía incierto

Lo más preocupante es la baja del tinto fraccionado debido a que es producto estrella de Argentina y el que más volumen y reconocimiento posee en los mercados de Estados Unidos y Gran Bretaña, los principales compradores de la bebida nacional. Además de las condiciones externas de la macro y el tipo de cambio –variable clave para exportar- Rada marcó que existe en el mundo una menor demanda de vino tinto embotellado y que esa retracción impacta en la industria local. “El contexto internacional no es menor”, observó el especialista y agregó que a Chile le pasó lo mismo el año pasado.

Con relación al futuro, Rada observó que es difícil ver qué pasará ya que la devaluación del 2% que el Gobierno prometió mantener podría carcomer de a poco la competitividad en función de una inflación que avanza más rápido. De todas maneras, concedió que las condiciones actuales para exportar son más favorables que las del año pasado y que en eso también incide el paulatino reacomodamiento de las importaciones y la mayor facilidad para girar divisas.