Tarifazo eléctrico: la decisión de los hoteles frente a los exorbitantes aumentos
Por una conjunción de diversos factores, el turismo no pasa por un buen momento debido a la baja de visitantes en los distintos segmentos. En este marco y al igual que otros, el sector hotelero comenzó a recibir las facturas de electricidad con los aumentos y la quita de subsidios. Con incrementos de entre tres y cuatro veces respecto de lo que se abonaba, los hoteles de todos los tamaños buscan opciones para no achicarse frente a la suba de costos y la caída de ingresos, situación en la que las perspectivas son inciertas para lo que resta del año.
Desde enero a esta parte, se calcula una baja de entre el 10% y el 15% de turistas tanto nacionales como extranjeros. En el primer segmento la recesión y la incertidumbre económica pega en los distintos tipos de público con mayor foco en el turismo medio y bajo. Sin embargo, el turismo de alta gama e internacional también se ha visto impactado y una de las causas principales está en el encarecimiento de Argentina en dólares y la eliminación de la brecha cambiaria que cuadruplicaba los pesos a los extranjeros. Esto lleva, entre otras cosas, a que las subas en los servicios y en las tarifas de la luz no se puedan trasladar a precios.
La situación ha implicado, según relataron en el sector, una caída que se traduce en mesas vacías en restaurantes y bodegas, una alta cantidad de noches sin reservas en los hoteles y hasta una impensada crisis en el segmento de los alquileres temporales. En este marco, la suba de tarifas no puede llegar en peor momento lo que ha llevado a las empresas de turismo y a los hoteles a buscar alternativas para enfrentar esta suba de costos. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los hoteles son electrointensivos ya que la calefacción (sobre todo la moderna) es eléctrica y que desde el botón del ascensor hasta las lavanderías tienen a la luz como insumo principal.
Combo explosivo
El fin de semana trascendió que el hotel Hyatt había recibido en Mendoza una tarifa de luz de 120 millones de pesos. Se trata de uno de los más grandes de la provincia que, además, cuenta con un casino que sostiene buena parte del funcionamiento de este cinco estrellas. Sin embargo, la mayoría de los hoteles solo vive del turismo y ya han comenzado a trabajar para afrontar la nueva situación. En este marco, además de buscar alternativas y eficientizar gastos lo cierto es que la palabra achique se repite no solo por la suba de costos sino porque no está claro hasta cuándo puede continuar la situación de turismo en baja.
En este marco, si bien los hoteles más chicos son los más afectados debido a que poseen menos espalda para aguantar, lo cierto es que los grandes están en una situación similar con facturas muy abultadas. En el caso del hotel Diplomatic, un cuatro estrellas con 175 habitaciones, los servicios eléctricos pasaron de $6 millones y medio a $18 millones. “El incremento ha sido muy significativo y eso que todo nuestro edificio cuenta con certificación en eficiencia energética”, explicó Santiago Alsina, gerente del hotel. En su caso, la factura se triplicó, algo que ha pasado en muchas empresas hoteleras.
Según contó Alsina, han realizado comparaciones con otras marcas y a la mayoría le sucedió algo parecido. Es decir, que recibieron facturas con porcentajes similares de incrementos. Por ejemplo en el hotel Villagio y en función de una comparación interanual, el aumento de la factura de abril creció más de cuatro veces. De este modo, pasó de $452.178 en 2023 a $2.456.576 en 2024, al tiempo que hubo una duplicación en lo que va del año entre el periodo anterior y el actual.
“En abril del año pasado teníamos un 75% de ocupación anual mientras que este año hubo una baja de entre 8% y 10% en las reservas”, explicó Marcelo Rosental, gerente de Villagio, un hotel boutique con 26 habitaciones. Para contabilizarlo más claramente, ese porcentaje de baja implica unas 80 noches por mes, es decir, 80 habitaciones ocupadas menos que el año anterior en el lapso de treinta días. En consonancia, Alsina explicó que por distintos factores macroeconómicos las ocupaciones de los hoteles se han reducido frente a comparaciones de años anteriores. Esto se suma a que la tarifa en dólares ya está sincerada por lo que no hay margen para subir los precios ya que la hotelería local sería mucho más cara que en otros países.
“Por este motivo, lo energético es un punto más a trabajar en la eficiencia general de costos de nuestras propiedades”, observó el gerente del Diplomatic. Ambos directivos explicaron que trabajan en un esquema de eficientización de costos a la espera de una mejora de la situación general. Lo cierto es que no es sencilla una reducción de consumo, algo que ya sucede por la menor ocupación. Por este motivo, una opción sería resentir el servicio y la cantidad de empleados, al menos de manera temporal. Rossental sumó que para un hotel chico como Villagio, la cuota que pagan por derechos intelectuales como Sadaic y otros implica es lo mismo que un colaborador, algo que ha quedado en el limbo.

