Expectativas favorables

Boom crediticio: ¿es posible y cuáles serían los sectores más favorecidos?

Si se estabiliza la inflación y el Gobierno logra un equilibrio fiscal sustentable, habrá mayor oferta de créditos bancarios para el sector privado. Sin embargo, la duda es si la demanda acompañará.

Jorge Herrera
Jorge Herrera domingo, 26 de mayo de 2024 · 10:51 hs
Boom crediticio: ¿es posible y cuáles serían los sectores más favorecidos?
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Parece haber cambiado el juego tras las últimas decisiones del Banco Central (BCRA) en materia de política monetaria y con ello el rol de la banca comercial que intentará aggiornarse a las nuevas reglas. ¿Pero qué tan plausible es esperar un boom crediticio y en dónde?

Vale señalar que los bancos comerciales vienen muy expuestos al riesgo crediticio del sector público, sea el BCRA o el Tesoro, de ahí también su interés por redireccionar la liquidez excedente. A principios de marzo pasado la exposición de los bancos al riesgo crediticio público era del 69% y el resto al sector privado. Por ello no extraña el bajo nivel de los créditos bancarios en términos del PBI apenas superior al 6% cuando en Uruguay es más del 25%, en Colombia casi 45%, en Brasil más del 70% y en Chile más del 80%.

Ahora bien, ¿qué pasa que las tasas siguen bajando y el crédito apenas reacciona? Según Analytica el crédito del sector privado volvió a caer, en términos reales, en abril un 0,6% mensual y 38% interanual. “En términos del PBI alcanzó su nivel mínimo y en términos reales se ubicó en niveles de julio de 2005. Es decir, el crédito lleva dos décadas perdidas”, advierte.

Desde fines del año pasado la tasa de interés promedio, por ejemplo, para las tarjetas de crédito fue negativa en términos reales, o sea, estuvieron por debajo de la inflación. Sin embargo, apenas se ven mejoras en el stock de préstamos privados. ”Una de las posibilidades es que la incertidumbre respecto al ingreso futuro haya aumentado producto de la aceleración inflacionaria y el nuevo contexto político”, considera Analytica. Algo de ello lo refleja el índice de confianza del consumidor de la Universidad Di Tella donde las expectativas de una mejor situación en 12 meses desmejoraron y la creencia de que es un buen momento para comprar un bien durable cayó.

Cabe recordar que por un lado es vital que sigan creciendo los depósitos, porque son la materia prima para que los bancos ofrezcan créditos de toda índole, pero además porque la expansión crediticia es un factor clave para reactivar la economía.

Ello se ve en parte con la recuperación del stock de depósitos privados en dólares que ya superan los 17.000 millones de dólares y que se tradujo en un fuerte aumento de los préstamos en dólares al sector privado del 60%, destinados principalmente a la prefinanciación de exportaciones.

Mientras que por el lado de los depósitos y préstamos en pesos, las líneas personales y comerciales deambulan entre la falta de oferta y el temor a endeudarse, por ello, el segmento corporativo recurrió al mercado de capitales colocando obligaciones negociables y pagarés de corto y mediano plazo.

Ahora que la colocación de excedentes en Pases (deuda del BCRA) perdió atractivo ante las bajas de la tasa de interés, los bancos han ido migrando sus tenencias hacia deuda del Tesoro y ampliando tímidamente la oferta crediticia para el sector privado. Si bien se esperan mayores créditos bancarios, los economistas del IERAL se preguntan qué sectores serán los más favorecidos.

Los sectores que usualmente toman más créditos son la Industria, el Agro y el Comercio, y en forma indirecta -cuando son sus clientes los que perciben los préstamos- la construcción. “En cuanto a las perspectivas de esos sectores, se espera un mejor 2024 para el agro, especialmente pampeano, mientras que en los otros sectores el panorama viene complicado, especialmente por la fuerte caída en el poder de compra de la población, quedando a la espera de un repunte económico”. “En cambio, a favor, está el sector energético, beneficiado con la recuperación tarifaria, y que periódicamente requieren inversiones”, indican.

Un rasgo distintivo respecto de economías más estables y con mayor financiamiento como la chilena, no solo es el bajo nivel crediticio en el PIB sino la mayor concentración en el consumo; por ello es posible que en el mediano plazo aumenten más los créditos destinados a empresas y los hipotecarios.

Otro tema es el costo de los préstamos ya que son altas las alícuotas del impuesto a los ingresos brutos en varias provincias, y además por el lado de las tasas, está el crédito UVA, que ha generado problemas, porque los salarios se han rezagado notoriamente con respecto a la inflación. También juega la incertidumbre de las tasas, si desaparece el cepo, lo cual posiblemente eleve las tasas de los préstamos.

Entonces, ¿qué sectores se verían más favorecidos entre los que usualmente toman más crédito y sus perspectivas para los próximos años?

Al analizar los sectores más intensivos en créditos cabe un comentario previo. Un sector se puede ver favorecido directamente al recibir un crédito del sistema bancario, e indirectamente cuando lo reciben sus clientes. Por ejemplo, buena parte de los préstamos al consumo benefician al comercio, otro ejemplo son los créditos hipotecarios que se otorgan a personas, y favorecen a la construcción.

“En general, los préstamos se toman para realizar inversiones y para el desempeño normal de cada actividad (capital de trabajo, y para exportar). En un país económicamente estancado, y con bajo financiamiento, es dable pensar que, en los últimos tiempos, los créditos para capital de trabajo hayan tenido mayor preponderancia”, señala el IERAL, que destaca que entre las actividades que necesitan más capital de trabajo están el agro, la industria (y dentro de ésta, la agroindustria) y la construcción.

¿Eso dicen los datos? Un primer indicador es el crédito bancario que recibe un sector, como porcentaje de su PBI: mientras mayor sea su valor, indica que es más intensivo en el uso de créditos. Así el Agro y la Industria aparecen entre los principales usuarios, aunque llamativamente también aparecen el sector Financiero y el de Electricidad, Gas y Agua.

“Otro indicador relevante es el crédito sectorial como porcentaje del total de créditos otorgados a empresas. En este caso, cambia en parte el ranking, porque está influido por el peso de cada sector en la economía”, aclara la entidad.

Por ejemplo, la industria es uno de los que más aportan al PBI, y por eso, pasa a estar en el primer puesto del nuevo ranking, seguido del Agro y el Comercio (hay otros sectores que se benefician en forma indirecta, cuando los préstamos son otorgados a sus clientes, como el caso de la Construcción).

“En ese contexto, los sectores más favorecidos serían aquellos más intensivos en capital del trabajo (agro, agroindustria, industria, comercio), y también los más vinculados a la inversión (construcción y el sector energético)”, proyecta el IERAL.

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