Agroindustria

Aceite de oliva: precios altos, cosecha baja y un pedido sobre los aranceles

El aceite mendocino logró la Indicación Geográfica y se destaca por sus propiedades saludables. En el fin de la temporada de cosecha, cuáles son las perspectivas del sector.

Diana Chiani
Diana Chiani miércoles, 22 de mayo de 2024 · 18:21 hs
Aceite de oliva: precios altos, cosecha baja y un pedido sobre los aranceles
La cosecha de aceitunas ha sido menor en 2024 Foto: Efe.

Los consumidores de aceite de oliva tuvieron, como con otros productos, un disgusto cuando en diciembre fueron a reponer el producto debido al gran salto en precios que tuvo. Ahora, cuando muchos valores de la economía se acomodan, el del aceite no parece ser el caso ya que la cosecha ha sido baja tanto en la provincia como a nivel global. A esto se suman los aumentos de costos de los productores y de los elaboradores en general que, en Mendoza se equilibra en parte con una buena noticia para el sector olivícola Se trata de la certificación de Indicación Geográfica (IG) para Mendoza, como un aceite con propiedades más saludables que las de la media de otras provincias.

La aceituna finaliza en mayo su cosecha y los números finales se podrán ver en los próximos meses. Sin embargo, tanto los referentes del sector como Instituto de Desarrollo Rural (IDR) remarcaron que será menor que la del 2023. “El 62% de las fincas tendrán una mala cosecha 2024, mientras que en el año precedente las propiedades con mala producción alcanzaron el 41%”, detalló el último informe sobre olivos del IDR. Entre las razones de la baja se mencionaron las heladas, el granizo y los vientos zondas en épocas de floración. Esta situación se suma a la disminución de producción a nivel mundial debido a que España, la principal productora, viene de un par de años de mala cosecha debido a la sequía.

Aunque el consumo de aceite de oliva en el mercado interno ha bajado debido a los precios y a la recesión en ciernes, lo cierto es que la demanda general tiende a aumentar debido a la mencionada crisis española. Situación que es coyuntural y que este año podría revertirse debido a lo sucedido con el clima en aquel país. La mayor parte de lo que se elabora en Mendoza (entre el 60% y 70%) se exporta y la cosecha baja atenta contra ambos mercados. En el interno porque los precios serán más altos y en el externo por la falta de aceite.

Una variedad de aceituna de Mendoza se destaca por ser más saludable

Más allá de esto y con una mirada de mediano o largo plazo, Carlos Saez, gerente de la olivícola Laur, Miguel Zuccardi, al frente de Zuelo y Gabriel Guardia de Corazón de Lulunta, coincidieron en la importancia que posee la recientemente lograda IG. Se trata de destacar el producto que se elabora en Mendoza con una variedad típica de la zona que es la Arauco. Es decir que para tener el sello que destaque el aceite mendocino por sus mejores propiedades saludables, debe estar elaborado con un porcentaje de este tipo de aceituna. Así, según el IDR, la certificación se realiza para los Aceites de Oliva Virgen Extra (AOVE) que cuenten con un blend con varietal Arauco de entre un 20 y 50 por ciento. También deben pasar por estrictos análisis físicos, químicos y organolépticos.

Precios y aranceles

En la actualidad, el precio internacional del aceite de oliva a granel está en torno a los U$S 8.000 y U$S9.500 la tonelada y -en un año complejo económicamente- las olivícolas pretenden a equiparar las ventas del año pasado. Las que apuntan el mercado interno y las que tratan de exportar. Es que la cosecha baja y los altísimos costos en dólares de la Argentina los deja en condiciones complicadas. “Buscamos cubrir la demanda que ya tenemos del mercado interno y priorizamos a los clientes”, explicó Carlos Saez. Laur es fuerte en el mercado interno con un producto embotellado y hasta que la situación no se estabilice tendrán una política empresarial conservadora.

En un sentido similar, pero con una mirada hacia afuera, Guardia destacó que existe una demanda externa importante, pero que no es posible satisfacerla por las restricciones mencionadas. En este punto, Zuccardi recordó que –más allá de la coyuntura- el aceite de oliva es cada vez más consumido debido a las propiedades probadas que posee en relación con la salud. En este marco, la apuesta al sector puede ser interesante con el foco en el mediano plazo, en especial porque se trata de un cultivo que requiere varios años para producir desde cero.

La demanda del aceite de oliva será cada vez mayor

Con el contexto aperturista del Gobierno actual que muchos celebran en líneas generales, los referentes del sector destacaron que para el caso del aceite de oliva no sería una buena medida. Esto porque quien monopoliza este mercado a nivel mundial es España, que posee fuertes políticas proteccionistas con la agricultura en general y el aceite de oliva en particular que está subsidiado por el Estado. Por este motivo, desde 1999 el sector también está protegido en Argentina, por lo que los aceites que ingresan de afuera deben pagar una tasa del 31,7%.

“Es un arancel importante para hacer frente a los grandes subsidios directos e indirectos que la comunidad europea posee”, explicó el referente de Zuelo. Agregó que una situación de apertura y libre competencia sería casi imposible de afrontar para los productores locales. Al encarecimiento generalizado de Argentina en comparación con el resto del mundo, sin la tasa de protección sería imposible el desarrollo o la integración vertical. En este sentido, el Guardia coincidió en que si se cayeran los aranceles locales sería muy grave para la industria. “España subsidia en un euro por kilo de aceituna y no tenés forma de competir contra eso ya que te comen los costos internos”, agregó el enólogo de Corazón de Lulunta.

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