Consumo

Frutas y verduras: cuáles bajaron y cómo ahorrar al comprarlas

La verdulería es, desde hace tiempo, un lugar en el que el valor de la compra final es difícil de afrontar con la consiguiente baja en el consumo. Los productos de temporada y lo que pasa con la palta

Diana Chiani
Diana Chiani martes, 21 de mayo de 2024 · 16:17 hs
Frutas y verduras: cuáles bajaron y cómo ahorrar al comprarlas
La mayoría de lasa verduras está por las nubes Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Aunque muchas veces en invierno el cuerpo pide una tortita o una medialuna, lo cierto es que nada mejor que las frutas y las verduras para mantener las defensas altas. Sin embargo, para muchas familias es cada vez más complejo surtirse en la verdulería debido a los altos precios y a los bajos salarios. Aunque el consumo de frutas y verduras viene en picada y hay muchos feriantes, productores y comerciantes con graves dificultades para seguir adelante, los valores no han cedido demasiado. El motivo principal es que no es época de producción local por lo que casi todas las verduras vienen de afuera.

Desde las distintas ferias que hay en Mendoza, aseguran que los clientes son pocos y que esto es lo que mantiene relativamente abajo a los precios. En realidad, la mayoría concede que son altos, pero explican que si el consumo estuviera activo estarían muy por encima debido al excesivo incremento en costos que ha existido. En este marco, la logística ha aumentado desde todos los puntos de vista y no se trata solo de los combustibles sino también de impuestos generales, costo del cajón circulante del Senasa ($1.050 por cajón), el valor de la desinfección, el flete, la circulación del envase vacío…

“Hoy es mucho más costosa esta logística que lo que vale el producto en sí”, destacó Omar Carrasco, presidente de la Unión Frutihortícola de Mendoza. Más allá de esto, en el último mes y por el cambio de temporada, hay verduras que se han incrementado hasta 50% por caja o por cajón. Es el caso del tomate, del choclo, el pimiento y la berenjena. También entra aquí el zapallito italiano y las zanahorias. Por caso, el cajón de tomate costaba en abril  $10.000 y hoy está entre $40.000 y $50.000. Algo similar pasó con el zapallito que hoy vale $60.000 la caja y hasta hace 20 días salía $8.000.

Lo mismo sucede con el choclo que no solo no está en época y también se incrementó fuerte (pasó de $6.500 la caja a $30.000/40.000) sino que, además, está afectado por la llamada chicharrita, una larva que afecta la producción de choclo y de maíz, entre otros cultivos.  Estos valores en el mercado se traducen de diversas maneras a las verdulerías según la espalda y ubicación de cada una. Sin embargo, hay que pensar en unos $2.500 a $3.000 el kilo de tomates o $1.000 por un choclo, cifra por la que hasta hace poco se podía llevar 4 unidades.

Las verdulerías de barrio no alcanzan a pagar los altos precios por bulto

Para las verdulerías, se ha añadido un problema más con relación a los precios y es que las que son chicas o no tienen con qué afrontar las compras dejan de llevar los productos que cuestan mucho y pierden en oferta. Al haberse incrementado tanto el valor por bulto, muchas no pueden comprarlo y o lo dejan en la feria o adquieren un poco, pero por kilo; situación que encarece todavía más el precio de venta. “Los comerciantes están complicados, ya se ven cierres y muchos endeudados”, comentó Carrasco con relación al bajo consumo y a los altos precios.

Qué conviene comprar 

Frente a un panorama incierto y a una oferta cada vez más dispersa ya que por la crisis hay más verdulerías de barrio o abiertas en la cochera de las casas, Carrasco aseguró que no ven un repunte en el consumo. En este marco, relativizó la baja de precios debido a los costos que crecen a los que el mes pasado se sumó la tarifa eléctrica. En este punto, aclaró que buena parte del encarecimiento se debe a que Mendoza no está en época de producción y que son pocas las hortalizas o frutas de estación convenientes para los mendocinos.

Así, por ejemplo, cuando la lechuga costaba hasta $3.000 el kilo en cualquier verdulería, hoy ha bajado con precios aproximados de $1.000 o $1.500. Es que tanto la lechuga como el resto de las verduras de hoja son las de temporada en la actualidad y convienen las acelgas y las espinacas que sirven para distintos tipos de comidas. En el marco de lo que bajó y lo que aumentó, hoy se destaca la palta como producto que conviene en precios con relación, por ejemplo, al tomate. “Hoy hay que comprar palta y dejar el tomate”, recomendó Carrasco.

Otro producto que ha acomodado sus precios por ser de estación aunque no de producción local son los cítricos. Ideal para la vitamina C que requiere el invierno, se recomienda elegir naranjas, mandarinas, pomelos y limones. “Con el fin de mejorar el ingreso de estos productos, se trabaja entre los Gobiernos para establecer controles fitosanitarios previos y facilitar el paso de los camiones desde el norte al sur del país”, explicó Carrasco.

Los cítricos bajaron los precios

Así, como en el caso del tomate y de la palta, el principal consejo de ahorro tiene que ver con evitar el consumo de los productos que se han disparado y elegir los de estación, cercanía o con mayores prestaciones. Por ejemplo si bien la zanahoria, la papa y el zapallo coreano también han aumentado, tal vez sirven para preparaciones más rendidoras o para mezclas con carnes que “engorden” así las preparaciones.

Por otro lado, las compras en conjunto siempre son una opción que, según el presidente de la Unión Frutihortícola, se ven más los días sábados en la feria. De hecho, y pese a que suele haber movimiento semanal, este es el día que más se vende en los puestos debido a que llegan más familias a realizar las compras. Adquirir una bolsa de zapallo o un cajón de espinaca entre dos, tres o cuatro personas es una manera de abaratar mucho la compra y que se hace cada vez más.

Lo mismo que esperar al sábado para ir a la feria que, incluso en su venta al menudeo, es mucho más económica que cualquier verdulería de barrio. Esto se ve, incluso, en los mismos mercados en donde ha crecido la cantidad de puestos que venden por kilo en detrimento de los que ofrecen la mercadería por bulto. La competencia de ofertas es fuerte y los consumidores pueden elegir lo que más les conviene. Claro que a muchos no les queda cerca, pero la mayoría se organiza para ir o cada 15 días o, como mínimo, una vez por mes.

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