Vino: radiografía de la caída en el consumo local
El consumo de vino en Argentina se retrae por motivos diversos. El último informe anual publicado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) sobre la comercialización de la bebida nacional en el mercado interno mostró una disminución general anual del 6,3%. Más allá de que buena parte del fenómeno se atribuye a la inflación y la pérdida de capacidad de compra de los argentinos, lo cierto es que la tendencia se repite desde 2021. Durante la pandemia las personas compraron más vino, pero una vez pasada, comenzó a disminuir la cantidad. No obstante, en los últimos diez años y con la excepción mencionada, el consumo viene en baja.
Según el informe, en 2023 se comercializaron casi siete millones y medio de hectolitros de vino (7.752.601 hl), con una retracción del mercado que se confirma. A nivel general, la vitivinicultura argentina destina más del 70% de su producción al mercado interno y ese consumo se lo llevan principalmente los vinos llamados genéricos. Así el 65,5% de las ventas corresponde a vinos sin mención varietal, el 29,3% es varietal, el 4,8% espumoso y 0,4% otros vinos. “Respecto del año anterior, todas las categorías disminuyeron el volumen de ventas”, precisó el INV.
Esto puede leerse de maneras diversas ya que mientras el vino genérico, el que más volumen se lleva, cayó 1,4% en 2023, los varietales –malbec, cabernet, etc.- tuvieron un golpe mayor. Así, esta venta se cayó 15,2% mientras que los espumosos bajaron 6,3% en comparación con 2022. Los vinos del segmento (otros vinos) son los “especiales” con determinaciones específicas son según la norma los que abarcan a los vinos secos o dulces. Estos se venden poco en las góndolas locales y ahora un poco menos ya que el año pasado tuvieron una baja de 36,2% anual.
Tintos y mendocinos
Como es sabido, Mendoza lidera la industria del vino tanto en cantidad de viñedos como en litros elaborados. En este marco y en consonancia con la tendencia general, las principales provincias productoras destinan un porcentaje mayor a la producción y venta de vino sin mención de varietal. En este segmento, la mayor parte del consumo se lo lleva el vino color y en botella.
De este modo, Mendoza envió al mercado interno 6.451.133 hl de vino, de los cuales un 64,6% fue vino sin mención varietal y un 29,3% varietal. Aunque la proporción para los no varietales es preponderante, la provincia es la que menos destina a este segmento en comparación con las vecinas y principales productoras luego de Mendoza. Así, San Juan y La Rioja secundan a la provincia en cantidad de producción, quienes destinan 77% y 79% a los vinos genéricos, respectivamente. Con cantidades mucho menores en comparación, esta proporción se invierte en Salta en donde el 35% de lo elaborado es sin mención varietal y 65% varietal.
Con relación a los envases, se observa que en 2023 se comercializó un 62% del volumen en botellas y un 33,9% en tetra-brik. El resto queda para las damajuanas y bag in box, formato que tiene una porción mínima de mercado, pero que fue el único que creció con una mejora en ventas de 16,5%. En tanto, se observó una disminución del 7,6% en los despachos de vino de 4,2% tetra brick y de 5% de la damajuana. Del total, el vino color se lleva las palmas con el 72,2% del mercado general mientras que los blancos tienen el 27,5% a los blancos. Tanto unos como otros disminuyeron sus ventas en su modalidad varietal y sin mención.