Presenta:

“Lotes con servicios", la solución al problema del déficit habitacional

Cantegril en Uruguay, la villa en Argentina o la favela en Brasil. Los barrios informales siguen creciendo en todo el continente.
Cada vivienda es única y se debe adaptar al sueño de cada familia. Foto: IPV
Cada vivienda es única y se debe adaptar al sueño de cada familia. Foto: IPV

Ante la proliferación de las villas miserias en el país, como consecuencia de los altos niveles de pobreza, una solución parece asomar. Se trata de crear “tierra enriquecida”, para lograr tener habitabilidad. Esto tendría un fuerte impacto en la industria de la construcción, que tuvo una caída interanual de un 42%. La aglomeración de viviendas precarias en barrios a la buena de Dios es un problema de salud, de educación y en definitiva, de planificación. En este artículo me detengo en la importancia de generar suelo con servicios y autoconstrucción en un país despoblado.

Una vivienda debe entenderse como un sistema integral y como vemos nada tiene que ver con parar una pared y colocarle un techo de chapa. Allí se pasa frío en invierno, calor en verano, la lluvia entra por todos los costados y siempre se está al borde de un peligroso incendio por fallas eléctricas. Una vivienda debe tener una cimentación sólida, una estructura resistente, correcto aislamiento térmico y acústico y acabados que permitan mayor durabilidad y funcionalidad.

Quien vive en una vivienda precaria tiene graves problemas de acceso a la salud, a servicios básicos esenciales, al transporte y en consecuencia a una mejor calidad de vida. El prójimo que vive en una vivienda precaria está más cerca del filo de la muerte. Una solución es la creación de suelo calificado y la construcción de viviendas de calidad por parte de la comunidad.

Quien vive en una vivienda precaria tiene graves problemas de acceso a la salud.

Cómo crear suelo calificado

En criollo estamos hablando de “Lotes con servicios”. Las políticas viviendistas, que se ocuparon en gran parte de crear monoblocks fracasaron. Se debe tener una mirada amplia que se ocupe de una planificación territorial de la población, con base en el proyecto de vida de las personas y al proyecto de desarrollo del país. En el caso de Argentina, es claro como la concentración de la población en el Área Metropolitana de Buenos Aires está haciendo que el país se caiga de bruces sobre su mega céfalo, algo así como la escultura famosa del artista belga Thomas Lerooy.

En nuestro país uno de cada tres hogares enfrenta problemas de vivienda, sumando un total de 4 millones de hogares en esta situación. Esto se ve reflejado también en el alquiler, donde más de 7 millones de personas viven en casas rentadas. El desafío a resolver es la insuficiencia en la oferta frente a la demanda creciente.

La creación de lotes con servicios es un proceso sumamente sencillo en su comprensión y algo complejo en la articulación, pero que bien pueden hacerse con una política de desarrollo del Estado Nacional y en donde los capitales privados están a la espera de reglas del juego claras para poder invertir.

En nuestro país uno de cada tres hogares enfrenta problemas de vivienda. Foto: MDZ.

¿Qué son los lotes con servicios? 

Es proveer de redes de agua potable, cloacas, energía eléctrica, alumbrado público, gas natural y acceso a un sistema de
telecomunicaciones a superficies en donde vivirán las familias. Para ello es necesario tener apertura y mejorado de calles con la infraestructura necesaria para el tránsito vehicular y peatonal. Efectivamente, es la posibilidad de crear ciudades intermedias, pero también de ordenar las periferias. Habría nuevos espacios verdes para el esparcimiento y la recreación de los parroquianos y
equipamiento social (escuelas, centros de salud, clubes de barrio). Para poder detectar cuáles son los suelos aptos para el desarrollo urbano se deben considerar aspectos como la ubicación, la accesibilidad, la disponibilidad de servicios y la viabilidad económica del proyecto.

No es “hagamos viviendas baratas en donde sea”. Es “planifiquemos el país, creemos tierra calificada, en donde la comunidad pueda construir su futuro, su vivienda, su hogar, su proyecto de vida”. El rol del estado es fundamental para agilizar la planificación y financiación y gestión de los proyectos de lotes con servicios y las entidades privadas van a estar más que tentadas en ser parte en los proyectos. ¿La clave? La participación de las familias en el desarrollo y gestión de todo esto. Cada vivienda es única y se debe adaptar al sueño de cada familia. Esto aporta a la sostenibilidad y perdurabilidad de la apuesta.

Y en ese entender, destacar el papel activo y sumamente sanador en la psiquis que puede tener la autoconstrucción para las familias y comunidades. Construir desde el amor, visualizar un futuro hogar es urgente y es calmar la angustia de quien no tiene una casa propia. Las familias de más bajos ingresos pueden construir de manera gradual y acorde a sus necesidades y presupuesto. Quien ha hecho su propia casa sabe el valor que tiene. La bendita frase de “eso no me lo regaló nadie” (y no es que un regalo esté mal). Este empoderamiento del individuo permite adaptar una vivienda a cada estilo de vida y necesidad. Permite tener una idea de futuro.

No es “hagamos viviendas baratas en donde sea”.

El desarrollo de suelo sostenible obliga a pensar el crecimiento urbano de manera ordenada, que se traduce en evitar ya para siempre la proliferación de los mencionados asentamientos informales y precarios. Sumemos un tercer punto que es nodal: la eficiencia en el uso de recursos y reducción de costos. Porque en vez de construir una casa como tal, las diferentes áreas de gobierno se concentran en la preparación del terreno y la provisión de servicios básicos. Esta eficiencia en términos de uso de recursos y costos logra atender a un mayor número de familias con un presupuesto limitado.

Por último, si bien esto parece un tema estético y casi superficial, el hecho de que se construyan viviendas de diferentes tipos y tamaños que respondan a las preferencias diversas de la población fomenta la inclusión social y evita la creación de guetos
habitacionales.

Ahora que el INDEC dio a conocer que la construcción cayó un 42% (marzo 2023-marzo 2024) y que concluyó el primer trimestre con baja del 30,3 %, es posible plantear nuevas formas de pensar las políticas habitacionales. La creación de tierra enriquecida junto con la autoconstrucción de viviendas puede ser una gran generadora de empleo, con su consecuente impacto en otros sectores relacionados, como la fabricación de materiales y la provisión de servicios. Y con ecos en la política migratoria, porque descongestionar el conurbano es prioritario y nuestro país tiene espacio para toda aquella persona de bien que quiera habitar nuestro suelo. Esta época en que crujen estructuras del Estado y se repiensan roles, funciones y tareas es una excelente oportunidad para repensar las políticas de vivienda.

José Carmuega.

* José Carmuega. Periodista