Vitivinicultura

Vinos desalcoholizados: las bodegas evalúan costos para poder exportar

La industria celebra los cambios en la legislación para desburocratizar trámites y avanzar conforme a las tendencias de consumo. Qué es un vino con alcohol cero y qué mercados puede alcanzar.

Diana Chiani
Diana Chiani jueves, 21 de marzo de 2024 · 15:50 hs
Vinos desalcoholizados: las bodegas evalúan costos para poder exportar
El mercado mundial muta y avanza con nuevas demandas, mientras la vitivinicultura argentina busca adaptarse. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

La noticia de que el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) incorporó a la Ley General de Vinos (14878) los productos “vino parcialmente desalcoholizado” y “vino desalcoholizado” o “vino sin alcohol” trajo satisfacción en la industria. A través de la Resolución 5/2024 del INV, la autoridad vitivinícola le dio forma a un pedido del sector que había solicitado flexibilizar algunas cuestiones con el objetivo de simplificar más que los procesos productivos, los trámites burocráticos. Ahora, las bodegas podrán elaborar vino con alcohol cero, bebida que nada tiene que ver con el jugo de uva.

En esta misma línea de hacer las cosas más sencillas, el INV también anunció la eliminación de trámites para la elaboración de vinos livianos o de cosecha temprana. “La finalidad de este acto administrativo es disminuir la carga burocrática en la tramitación que realizan los industriales para una categoría que existe desde el 2011”, comunicó el Instituto. El presidente de Bodegas de Argentina (BA), Walter Bressia, destacó la importancia de hacer más sencillo los trámites en un contexto en que el sector necesita exportar.

El empresario explicó que el producto que se autoriza a vender es vino desalcoholizado y que Argentina estará a la vanguardia en este tema. Es que si bien se trata de algo que se elabora en distintos países del mundo desde hace años, casi no hay botellas que digan “vino” en su etiqueta sino que colocan otros nombres. “Es bueno contar con el respaldo legal del INV que va a supervisar para que el producto se ajuste a la ley de vinos luego de quitarle el alcohol”, celebró Bressia. En este marco, destacó que la industria necesita exportar y que este producto podría destinarse a mercados en donde no se consume alcohol como son los de religión musulmana.

El vino con poco o nada de alcohol nada tiene que ver con el jugo de uva y presenta un desafío para las bodegas. Es que si bien muchas ya vienen trabajando y experimentando en el tema, no se trata todavía de un producto plenamente logrado. Hay que tener en cuenta que primero se elabora el vino y luego se realiza el proceso de quitarle el alcohol, por eso la denominación de desalcoholizado. Esta técnica de inversión se realiza con equipos que hoy tienen un rendimiento bajo y requieren de una inversión importante.

Las bodegas deben sacar cuentas y buscar nuevos mercados.

“Al día de hoy, los costos son elevados por el proceso”, expresó el enólogo y empresario Alejandro Vigil. Sin embargo, agregó que existen proyectos de investigación y que se han logrado productos interesantes para salir a competir. En este sentido, Bressia subrayó que si estos nuevos productos funcionan en calidad y ventas, seguramente también se podrá mejorar la efectividad y rendimiento de los equipos.

Tendencias y competencia

En la actualidad, un vino tinto cuenta con una graduación alcohólica estándar de entre 13° y 14°. La nueva resolución admite bajar el alcohol a 5°, 2° y 0°. En este marco, los vinos pueden bajar su gradación sin dejarla en cero, lo que tal vez sean más interesantes para el mercado. La medida se toma en medio de una tendencia cada vez más marcada de disminuir los consumos de alcohol. No solo por las leyes de alcohol cero al volante sino también por temas de salud.

Sergio Villanueva, gerente del Fondo Vitivinícola Argentino, expresó que el objetivo de la norma busca agilizar los trámites. Agregó que el vino desalcoholizado presentará un desafío para las bodegas ya que tendrán que pensar en qué categorías y con qué productos competirá un vino de estas características. No obstante, la tendencia muestra, por ejemplo, que los destilados como el gin, el vodka y el fernet se toman mezclados para consumir menos alcohol.

Por este motivo, además de las bebidas frías, los llamados vinos de verano –mezclados con gaseosas o jugos- y el tradicional vino con soda son tendencias que se imponen de la mano de la baja de los meses de invierno. En este marco, los vinos desalcoholizados deberán encontrar su nicho en un mercado que puede ofrecer distintas alternativas con un mayor consumo joven y un marcado protagonismo de la mujer.

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