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Confirmado: hace 12 años que Argentina no crece

La confirmación de la caída del PBI en el año 2023 marca que el país tiene prácticamente el mismo PBI que en el 2011. Las proyecciones para 2024 no son mejores.

En 2023 la economía cayó 1,6% comparando el cuarto trimestre del año contra el mismo período del 2022, con una baja del PBI del 1,9% entre octubre y diciembre contra el lapso julio- septiembre del año pasado.

Alberto Fernández completó así cuatro años de gestión con una baja de 9% en 2020 (pandemia mediante), una suba de 10,7% en 2021 y un alza de 5% en 2022. En sus cuatro años de faena, el PBI argentino subió un 3,3% residual; lo que implicaría en términos reales un promedio de crecimiento de 0,5% anual; pero con una caída del PBI per cápita de 1,6%.

En conclusión, la gestión del anterior presidente, arrojó un nuevo período presidencial de estancamiento económico; manteniendo el producto en el mismo nivel que como lo encontró. En definitiva, con Alberto Fernández Argentina no creció. Está en el mismo lugar técnico que en diciembre de 2015.

Los defensores del ex presidente dirán que, dadas las circunstancias, no fue un resultado tan malo teniendo en cuenta la pandemia del 2020 y la megasequía del 2023. Esto, además del clima político interno que le tocó vivir. Los críticos hablarán de cuatro años perdidos, sin plan económico, de desmanejo fiscal, con una situación financiera, fiscal y monetaria  a punto de estallar y una pobreza estructural descansando por arriba del 40%.

La economía argentina se estancó en los últimos 12 años. NA

Todos tienen razón, pero lo cierto e indiscutible es que el país se estancó y hubo cuatro años económicamente casi perdidos. 
Alberto Fernández podrá decir que no fue el único. Y que su gestión no dista mucho de los resultados que mostraron la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner y, sobre todo, la gestión de Mauricio Macri.

Esta mediocre línea de resultados puede llevar a una triste conclusión: Argentina hace exactamente 12 años que no crece. Que se encuentra en el mismo lugar y que no muestra mejoras en su performance productiva.

Según la medición oficial, el crecimiento de la economía del país en el período 2011- 2023 registró un crecimiento total real de 0,8%, lo que implica un estancamiento virtual en todo el período, con obvias alzas y retrocesos anuales.

Hubo obvias fluctuaciones como un alza real del PBI en 2017 (récord del período con un PBI de 642,6 miles de millones de dólares) y una recuperación de la economía en el período pos pandemia; pero alzas luego destruidas por años negativos como el 2018- 2019 o el 2023. Lo que en algunos momentos se reconstruyó, luego se perdió y, en definitiva, se volvió al mismo lugar.

En números duros, en 2011 Argentina mostró un PBI de US$ 527,2 miles de millones, mientras que el ejercicio pasado cerró con un aumento de US$ 639 mil millones. Con un PBI per cápita que pasó de US$ 12.994  (medido en dólares corrientes) a US$ 12.249.

Para peor, las proyecciones para el 2024 no son mejores. Dado el fortísimo ajuste que el arranque de Javier Milei le impone a la economía argentina, y que permanecería al menos durante el primer semestre del año, la curva de un país con un producto sin reacción (o a la baja) completaría 13 períodos consecutivos, con algún serrucho eventual de años de subas y bajas, pero con un promedio de innegable estancamiento.

Demasiado para un país con necesidades irresueltas, una infraestructura estancada e inmóvil y una inflación que bombardea permanentemente el nivel de compra de los trabajadores, jubilados y empresas. Nadie podrá decir que fue culpa de una ideología de izquierda, derecha o todo lo que está en el medio, ya que el período analizado incluye gestiones de diversas representatividades políticas. Incluso extremas. Y de récords mundiales de vaivenes productivos, juicios en el exterior y desconfianzas múltiples cuando a las promesas de recuperaciones tanto dentro como fuera del país. Lo que se dice, un gran fracaso de la clase dirigente argentina.