Reforma jubilatoria: el guiño del Fondo Monetario Internacional a Javier Milei
El Fondo Monetario Internacional (FMI) le dio en las últimas horas un guiño importante al gobierno de Javier Milei. A horas que se defina si el Congreso Nacional tratará (o no) la reforma de la fórmula de movilidad jubilatoria, el organismo que maneja Kristalina Giorgieva le confirmó al equipo económico de Luis "Toto" Caputo, que está contemplado en el acuerdo cerrado en enero pasado, un esfuerzo fiscal para contener al sector previsional. Y que si es necesario algún desvío fiscal a la meta pactada para todo el año de un azul de 2,1% del PBI, sería avalado por el FMI.
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No es novedad que el Fondo Monetario muestra preocupación por los costados sociales del severo ajuste que aplica Milei. Sin embargo, hasta ahora sólo habían sido declaraciones pública y privadas. Es la primera oportunidad donde, en contactos directos, se pone énfasis en el permiso para que el gobierno pueda acelerar fondos para el sector previsional, y así cubrir parte del ajuste sobre el rubro.
Según los cálculos compartidos entre el Palacio de Hacienda y el FMI, entre enero y marzo el ajuste sobre el rubro jubilaciones (en todos sus niveles), habría llegado a los US$ 2.300 millones; un nivel cercano al 0,4% del PBI. La idea del equipo de Caputo, es sostener ese porcentaje y comenzar a trabajar para que hacia delante los ingresos de jubilados (al menos los de las escalas mínimas) dejen de perder contra la inflación.
Este punto es el que contempla el proyecto de ley que el legislador generalmente dialoguista Miguel Angel Pichetto quiere llevar al recinto de Diputados y que, eventualmente, los propios libertarios y gran parte del PRO podrían terminar votando. Siempre y cuando forme parte de un acuerdo general donde en algún momento medianamente cercano se acepte discutir la idea general de Milei de discutir una reforma previsional general que incluya la alternativa del regreso triunfal de la jubilación privada.
En Buenos Aires se espera que el tema previsional sea parte de las negociaciones entre el Gobierno y el FMI que se darán en abril, asumiendo que la caída de ingresos del sector previsional del período enero-marzo se sostenga. Y que el 0,4% ganado quede en el estado contable. Habrá que ver si desde Washington se adelantan los tiempos y se reclama que la atención a los jubilados contemple también la pérdida vía licuación del primer trimestre.
Mientras tanto, el FMI reconoce que hasta el segundo mes del año Argentina sobrecumplió las promesas de ajuste fiscal comprometidas en enero pasado cuando se renegoció en enero pasado el Facilidades Extendidas hoy vigente. Y que la velocidad con la que las promesas fiscales (2,1% del PBI), monetarias (emisión cero) y de incremento en las reservas del Banco Central (US$ 10.000 millones totales), se perfilan para lograrse antes que cierre el primer semestre del 2024.
Sabe también el libertario que aún hay que esperar hasta la segunda parte del año para evaluar modificaciones de fondo en el acuerdo, al menos hasta comprobar que efectivamente el país está logrando las metas fijadas para el 2024.
Mientras tanto, continuará el monitoreo mensual reglamentario y las revisiones trimestrales comprometidas en el artículo IV del estatuto del organismo. Y pasar las siempre complicados exámenes del directorio del FMI, donde Argentina tiene el peor de los currículums.
En consecuencia, para que Argentina pueda negociar la llegada de más dinero desde Washington (el Santo Grial de las expectativas locales) tendrá que esperar. Se sabe que desde el Palacio de Hacienda están siempre en la mira esos US$ 9.000 millones que en teoría podrían estar disponibles para la Argentina. Es el cálculo de tomar en cuenta los US$ 55.000 millones que el organismo aprobó en el Stand By firmado (en dos versiones y dos momentos diferentes) durante el gobierno de Mauricio Macri, y los US$ 44.700 millones que efectivamente se enviaron hasta que Alberto Fernández decidió suspender el acuerdo y frenar los envíos de dinero.


