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El impuesto PAIS y la venganza de Javier Milei: lo que dejó un martes amargo

El Gobierno está decidido a "castigar" el fracaso en la media sanción de la ley ómnibus en Diputados. Una vez más, las trasferencias a provincias son el garrote para domesticar a los gobernadores.

"Los legisladores piensan otra cosa". Gustavo Valdés fue claro esta mañana. El gobernador de Corrientes, radical de origen y circunstancia, confirmó que, si la votación de la ley ómnibus o "Bases" continuaba en el tiempo y llegaba al articulado sobre los tratamientos de transferencias fiscales a provincias, había acuerdo pluriparlamentario para aprobar el mayor de los temores de Javier Milei: la coparticipación lisa y llana del Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS).

Y no al 30% como había deslizado en algún momento el cordobés Martín Llaryora, sino al 51% que correspondería a las provincias según las normas de la coparticipación.

Valdés confirmó en declaraciones radiales, que en algún momento del debate de (quizá el jueves) al momento de votar por la cuestión, gran parte de los diputados radicales que obedecen a gobernadores del palo, más los peronistas cordobeces de Llaryora y del salteño Gustavo Sáenz y los multipartidarios que siguen al santafesino Maximiliano Pullaro, al neuquino Rolando Figueroa y el jujeño Carlos Sadir (también radical, línea Gerardo Morales) acompañarían al kirchnerismo en la mano alzada para aprobar la coparticipación del impuesto PAIS.

En otras palabras, los políticos de la oposición y la mayoría de los gobernadores argentinos avanzarían sobre un punto que no sólo no estaba dentro de "Bases", sino que además el propio Milei había adelantado que era una medida que hubiera sido automáticamente vetada por el Ejecutivo. Y, tal como adelantó MDZ, no sólo por cuestiones ideológicas y personales, sino también, y más importante, porque se comprometió por escrito ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) en que antes que termine el 2023 comenzaría el desmantelamiento del cepo cambiario, algo que incluye la eliminación total del impuesto PAIS.

La única duda sobre el tema es el tiempo. Si el impuesto se eyecta de manera inmediata junto con el cepo o si se instrumenta de manera gradual al ritmo del crecimiento de las reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Pero la decisión de Milei es que el cepo (y con él el impuesto PAIS), no terminen su gestión. Sueñan el Presidente y su ministro de Economía Luis "Toto" Caputo con ese día en el que en cadena nacional anunciarán el fin de las restricciones cambiarias, el comienzo de la era del dólar libre y la eyección definitiva del PAIS de la vida de los argentinos.

El Presidente dio hoy incluso un paso más en la promesa, y afirmó que hacia fin de año se podría pensar en el levantamiento del cepo. Una coparticipación de ese impuesto implicaría la inviabilidad de ese momento sagrado que piensa Milei para su gestión. Y el avance seguro de su aprobación en el Congreso, era un avance imposible de aceptar para el libertario.

Esto además de quedar en la historia como el gobierno que institucionalizó, para siempre, uno de los tributos más negativamente originales, odiados y distorsivos de la larga lista de impuestos creados en el sistema argentino de recaudación en la democracia moderna. Para peor, uno que fue inventado con otra función diferente a la de mejorar los ingresos: influir artificialmente en el precio del dólar.

En consecuencia, el jefe de Estado planifica su próximo paso. Con aires revanchistas. Milei piensa llevar a la ejecución real aquel anuncio de su primera semana de gestión, de suspender de manera inmediata las transferencias automáticas y no automáticas a las provincias, que estén por fuera de los coparticipado y presupuestado. Saben los gobernadores lo que esto significa, ya que en este capítulo pasaron su peor enero en años.

Según los datos publicados por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) que conduce Nadín Argañaraz, en enero las transferencias totales automáticas a provincias y Ciudad de Buenos Aires habrían terminado cayendo un 11% real interanual, registrando el menor valor real para enero de los últimos nueve años.

Según el informe, en enero de 2024 el Gobierno nacional envió al consolidado de provincias más CABA $2.290.000 millones ($2,29 billones) en concepto de coparticipación, leyes complementarias y compensaciones. Descontando el proceso inflacionario del período (calculando inflación mensual del 20% en enero), esto se traduciría en una caída real del 11,1%. Respecto a la estimación realizada por Iaraf con datos al 29 del mes, la diferencia es de 1,1 puntos porcentuales.

Esta caída es explicada principalmente por el mal desempeño en la recaudación del impuesto a las Ganancias (-39% real interanual). La recaudación de IVA, luego de la caída de diciembre, volvió a crecer en términos interanuales, con un incremento del 15% real.

Teniendo una perspectiva de los últimos nueve años, el monto de las transferencias automáticas reales totales de enero, de confirmarse la inflación supuesta del 20% mensual en enero, sería el peor enero de los últimos desde 2015.

Para peor, menciona también el trabajo de IARAF, no le fue mejor a las provincias en cuanto a la obligatoria coparticipación. En este ítem, en enero pasado el Gobierno nacional envió al consolidado de provincias más CABA $2.193.000 millones ($2,193 billones), frente a $676.000 millones enviados durante igual período del año anterior. Es decir, se observó una variación nominal del 224%.

Descontando el proceso inflacionario del período, esto se traduciría en una caída real del orden del 8%. Con mayores pérdidas en la provincia de Buenos Aires y menores en la Ciudad de Buenos Aires.

En síntesis, en el primer mes de gestión completa de Milei, las provincias perdieron 8% de ingresos por coparticipación, y 15% en cuanto a las transferencias automáticas. Pensar en qué sucedería si además estas últimas desaparecieran, anticipa el pánico de los gobernadores.