Bitcoin: ¿es un bluf la promesa de Donald Trump?
Bitcoin. Foto: Imagen ilustrativa MDZ
En una reciente entrevista concedida a la cadena CNBC, Donald Trump reiteró que una de sus grandes ambiciones es que Estados Unidos cree una reserva estratégica de bitcoin capaz de rivalizar con sus reservas estratégicas de oro y petróleo.
"Vamos a hacer algo grande con las criptomonedas porque no queremos que China ni nadie esté por delante de nosotros", afirmó el presidente electo. Tras estos comentarios, el bitcoin alcanzó un nuevo máximo por encima de los 106.000 dólares. Si bien las declaraciones del líder republicano resultan estimulantes para el sector de los criptoactivos, no son nuevas y dicha propuesta está lejos de tener una aceptación generalizada.
Desde el grupo suizo Mirabaud señalan que los críticos dicen que el bitcoin carece de la importancia económica fundamental de materias primas clave como el petróleo, lo que lo hace menos práctico como activo de reserva. Según Mirabaud, la propuesta se considera un esfuerzo por institucionalizar y generalizar bitcoin, pero los críticos creen que exagera las capacidades actuales y la importancia estratégica de la criptomoneda reina.
Pero la iniciativa tiene entre sus principales ideólogos a la senadora republicana Cynthia Lummis, quien sostiene que ésta es la solución, ésta es la respuesta, éste es nuestro momento “compra de Luisiana", en referencia a la compra del estado de Luisiana en 1803, un movimiento que cimentó parte del crecimiento de EE.UU. hasta ser la potencia de hoy. Para Lummis, esta propuesta representa exactamente lo mismo.
Según el borrador de la ley elaborada por Lummis, conocido como "Ley Bitcoin de 2024", la idea es la de crear un "programa de compra de bitcoin", que no adquirirá más de 200.000 bitcoins al año durante un período de cinco años, hasta un millón de bitcoins (un 5% del suministro total). El objetivo: mantenerlo durante al menos 20 años para, entre otros, reducir la deuda estadounidense. Este plan estaría financiado, entre otros, por el oro de la Reserva Federal (Fed).
Se cree que el Senado planea priorizar la aprobación de este proyecto de ley dentro de los primeros 100 días de la presidencia de Trump. Claro que la propuesta necesitará de cierto grado de apoyo bipartidista para ser aprobada, pues la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y en el Senado no es suficiente por sí sola.
Si bien la propuesta de Trump parece novedosa, no lo es tanto, ya que los legisladores del estado de Pensilvania han presentado un proyecto de ley para permitir que el Tesoro asigne hasta el 10% de sus fondos, incluido el Fondo General, al bitcoin como cobertura contra la inflación. De hecho, el representante Mike Cabell, que propuso el proyecto de ley, citó el potencial de bitcoin para ofrecer estabilidad en condiciones económicas inciertas, destacando que gestoras de la talla de BlackRock y Fidelity utilizan bitcoin para gestionar la volatilidad económica.
"El proyecto de ley, copatrocinado por el representante Aaron Kaufer, se alinea con el marco de la Reserva Estratégica de Bitcoin del Fondo de Acción Satoshi, pero sus perspectivas de aprobación son inciertas. Además, Pensilvania aprobó recientemente el proyecto de ley HB 2481, que crea un marco regulador para la auto-tenencia y los pagos en criptodivisas", explican los estrategas de Mirabaud.
Pero no se trata de un fenómeno estadounidense, ya que el candidato presidencial polaco Slawomir Mentzen también se ha comprometido a crear una reserva de bitcoin si es elegido en las elecciones que se celebrarán en mayo de 2025. De hecho, Mentzen reiteró su compromiso de hacer de Polonia un país más favorable a las criptomonedas, en respuesta a una propuesta del director ejecutivo de Swap.ly, Lech Wilczynski, y confirmó su apoyo a la creación de una reserva de este tipo, haciendo hincapié en la urgente necesidad de aplicar políticas favorables a las criptomonedas y al sector de los activos digitales.
Además, y pese a la creencia popular, los gobiernos de todo el mundo ya poseen bitcoin. En concreto, los países controlan alrededor del 2,2% de la oferta total de la criptomoneda reina. EE.UU. está a la cabeza de esta lista, con 213.297 bitcoins, en gran parte incautados a empresas criminales como Silk Road. China le sigue con 190.000 bitcoins, en su mayoría procedentes del esquema Ponzi PlusToken, mientras que el Reino Unido posee 61.000 bitcoins procedentes de una operación de blanqueo de dinero.
Alemania también ha vendido en los últimos meses alrededor de 45.000 tokens de bitcoins, lo que en su momento provocó una significativa caída en los precios. Otros países como El Salvador están adoptando un enfoque distinto. El país centroamericano, que ha sido uno de los primeros países en aceptar bitcoins como moneda de curso legal, es un comprador activo de bitcoin y sus tenencias ascienden a 5.800 tokens.
Por su parte Ucrania ha recibido donaciones por un total de 1.336 bitcoins para apoyar sus esfuerzos en la guerra contra Rusia y está utilizando la mayor parte de estos fondos. "A medida que las criptodivisas se integran cada más en las finanzas mundiales, estas participaciones ponen de relieve la evolución de su papel en las estrategias económicas nacionales y mundiales", explican desde Mirabaud.
Pero pese a que la propuesta ha despertado la curiosidad de numerosos analistas e inversores, otros tantos reconocen que la propuesta tiene múltiples inconvenientes, que podrían no compensar su interés estratégico. Uno de los principales vectores de preocupación es la volatilidad.
Según Mirabaud, la estabilidad de precios sigue siendo un desafío importante para el bitcoin, ya que las fluctuaciones podrían reducir el valor de la reserva, comprometiendo su estabilidad como activo; además, los gobiernos que acumulen grandes cantidades de bitcoins corren el riesgo de concentrar el mercado, lo que podría distorsionarlo o crear una dinámica monopolística. Mientras que en el plano puramente técnico, asegurar la reserva plantea importantes riesgos de ciberseguridad, ya que requiere una infraestructura avanzada para evitar la piratería informática, el robo o la mala gestión de las claves privadas.
Además, la limitada oferta de bitcoins (solo pueden existir 21 millones cuando se termine de minar el último bloque) también podría provocar perturbaciones en el mercado o fomentar agresivas incautaciones de activos para adquirir reservas. La falta de una justificación u hoja de ruta claras plantea dudas sobre su viabilidad y sobre si es coherente con los objetivos económicos o de seguridad nacional, advierten desde Mirabaud.
De igual modo, la manipulación política es otro de los principales motivos de preocupación que identifica Mirabaud, y es que los gobiernos podrían influir demasiado en los precios de la criptomoneda reina con fines económicos o políticos, como se ha visto en los mercados del petróleo. Por último, el escepticismo público sobre la implicación del gobierno en las criptodivisas podría complicar su implantación y limitar la confianza del público en una reserva de este tipo.
El plan republicano prevé la reserva de 6.000 millones de dólares de cualquier ganancia neta remitida por la Fed al Tesoro entre los años fiscales 2025 y 2029, y reduciría el superávit discrecional de fondos de los bancos de la Fed a 2.400 millones de dólares desde los 6.825 millones de dólares.
En un artículo de opinión, The Wall Street Journal critica esta idea ya que los planes de Trump van en contra de los ideales fundacionales de bitcoin, como la independencia de los gobiernos.
"La libertad frente al gobierno no es lo que propone. Quiere que todo el bitcoin futuro se fabrique en EE.UU., lo que supone un límite a la libertad y requeriría una red eléctrica mucho mayor, ya que la minería de bitcoin consume mucha energía. Si las criptomonedas son realmente un vehículo libertario para invertir libre de veleidades políticas, entonces deberían operar por sí mismas sin ayuda del gobierno", afirma este diario.