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Exclusivo: los términos fiscales, monetarios y políticos del acuerdo que se negocia con el FMI

Las razones por las que el Gobierno de Javier Milei propone un ajuste mucho más duro que el del propio Fondo y cuál es la respuesta del organismo. Avances en la definición de metas para el 2024.
Gita Gopinath, la número dos del Fondo, junto al jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro de Economía, Luis Caputo, durante un encuentro extraoficial en la sede del organismo en Washington. Foto: Télam
Gita Gopinath, la número dos del Fondo, junto al jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro de Economía, Luis Caputo, durante un encuentro extraoficial en la sede del organismo en Washington. Foto: Télam

El Ejecutivo confía. Y no duda. Aseguran desde Olivos que Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) llegarán más temprano que tarde a un acuerdo entre partes basado en la renegociación del programa de Facilidades Extendidas firmado en marzo de 2022 durante la gestión de Alberto Fernández, con Martín Guzmán como ministro de Economía, pero basado ahora en la impronta personal que Javier Milei que impone a su Gobierno.

Esto es, un sobreajuste importante en cuanto a las metas y objetivos cerrados hace casi dos años, superando largamente los compromisos firmados por Guzmán, considerados en su momento más que duros. Tan duros que hasta llegaron a provocar una crisis política, económica y hasta personal en el Gobierno de Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, de la que sólo se pudo salir por arriba con el ingreso al poder de Sergio Massa como hombre fuerte y casi plenipotenciario de la anterior gestión. 

Ahora, el Gobierno de Milei puso sobre la mesa ante los funcionarios del FMI que llegaron al país, el subdirector para el Hemisferio Occidental Luis Cubeddu y el flamante responsable del caso argentino Ashvin Ahuja, que se redobla la apuesta programada para 2024 en el orograma de Facilidades Extendidas original.

Y que no sólo mejorarán los números y porcentajes reclamados por el FMI en aquel acuerdo de 2022, sino que se compromete por escrito a ejecutar aquellas reformas estructurales que siempre se reclamaron desde la sede de Washington y los sucesivos gobiernos, desde Mauricio Macri hacia delante (y quizá desde Carlos Menem) por imposibilidad política o por negatividad ideológica, se rehusaron a aplicar.

Buen diálogo entre el los funcionarios del Fondo y el nuevo Gobierno argentino.

"Desde el FMI están fascinados. No pueden creer que haya un Gobierno que ante una crisis terminal esté dispuesto a hacer lo que hay que hacer. Y más también", exclaman desde el Gobierno explicando con estos argumentos que no habrá problemas desde el FMI en cerrar un nuevo y potente acuerdo, en términos muy diferentes a los que los negociadores del organismo que conduce Kristalina Georgieva estaban acostumbrados a mantener con los funcionarios argentinos de turno.

Esto quedó en claro en las primeras reuniones formales entre Cubeddu y Ahuja en Buenos Aires, con el jefe de Gabinete Nicolás Posse y el ministro de Economía Luis "Toto" Caputo de anfitriones. "Estábamos a punto de pegarnos una piña, demostramos que estamos dispuestos a asumir costos a los que nadie quiso responsabilizarse en este país por décadas y desde el FMI no lo pueden creer", completa la fuente.

Amenazas al acuerdo

Asumen desde Olivos que, sin embargo, hay un peligro para que las negociaciones finales con el FMI para cerrar el 2024 terminen en buen puerto. Se afirma que lo único que puede complicar la firma rápida de un acuerdo en los términos que Milei, Caputo y Posse le aseguraron a la gente de Washington, es que "la casta" (en términos libertarios) complique la situación y frene las reformas fiscales, monetarias, económicas, laborales, impositivas, previsionales y sociales que están en el Congreso para su tratamiento.

Según la visión de Olivos, la interpretación del FMI es que tiene lógica la negativa del kirchnerismo y parte del peronismo de aprobar las reformas. Pero lo que no se entendería desde la sede del Fondo en Washington, es que haya dudas desde los diferentes combos en que quedó dividido Juntos por el cambio (JxC) y algunos dirigentes provinciales, los que, a los ojos y memoria del FMI, siempre apoyaron las reformas negociadas con el organismo pero no pudieron avanzar con ellas en el momento en que tuvieron la oportunidad.

El Congreso será la caja de resonancia de la política y donde puede trabarse el acuerdo con el FMI.

Para el FMI, siempre un acuerdo profundo como el de Facilidades Extendidas vigente, más si tiene una propuesta de sobreajuste importante como la que promete Milei, amerita un apoyo político importante que garantice la ejecución de las reformas. O al menos que una parte de la oposición acompañe las propuestas de eliminación de subsidios a los servicios públicos, las reformas impositivas, la desregulación de la economía primaria, la reducción de planes de beneficios a sectores económicos protegidos, el déficit previsional, la liberación normalización y racionalización de la política cambiaria y la apertura general de la economía. 

Metas muy ambiciosas

¿Cuáles son los números y porcentajes definidos ante el organismo financiero? En lugar de la meta de déficit fiscal original firmada en marzo de 2022 de un desequilibrio permitido de 0,9%, Milei y su equipo afirman que este año habrá un leve superávit de entre 0,2 y 0,5% del PBI. La diferencia entre ambos porcentajes no es menor. Son casi US$5.000 millones de dólares de ajuste.

Si además se tiene en cuenta que el cierre del 2023 será de un desequilibrio estimado de 3% del PBI, el ajuste que le promete Milei al FMI es de unos US$20.000 millones, en un año. Un nivel inédito en la historia del país. Y casi el doble de lo que el Fondo le reclamaba al Gobierno anterior para que se lograra este año.

En cuanto a la emisión monetaria, el FMI pedía en el programa de Facilidades Extendidas del 2022 un tope de 0,4%. La meta se mantendría, pero con una salvedad. Ese nivel de emisión de pesos se concentraría únicamente para sostener el plan de contención social que el Gobierno actual quiere mantener durante este año, para que los efectos del ajuste en la población menos favorecida sean menos dolorosos.

Según los cálculos del Gobierno, aumentar en número y monto los planes sociales vigentes para contener los afectados por el ajuste e incrementar mensualmente las jubilaciones mínimas al ritmo de la inflación, requería el nivel impuesto por el FMI para la emisión de pesos para este año. Por otro lado, en las negociaciones mantenidas con el FMI en las últimas horas, el Gobierno argentino recibió desde el FMI una especie de guiño a este programa de Milei.

Envalentonado por el sólido triunfo electoral, el presidente Milei intenta aplicar un ajustazo inédito en la historia económica argentina.

No es una novedad en Buenos Aires. En su momento la número dos del organismo, Gita Gopinath, se lo exigió a los enviados a Buenos Aires para que sostengan en las negociaciones en el país. Para la economista de origen indio y nacionalidad norteamericana, el FMI debe velar para que un ajuste semejante como el que propone Milei no genere una espiral de pobreza, situación de la que serían finalmente tan responsables el Gobierno argentino actual como el propio organismo.

Es en esta línea que la emisión comprometida para el 2024 en el programa de Facilidades Extendidas original, se mantiene en el programa de Milei.

Con respecto al incremento en las reservas del Banco Central, el Ejecutivo afirma que en el 2024 volverán al azul. Y que si todo sale como esperan desde el Ministerio de Economía y la entidad que maneja Santiago Bausilli, el incremento de las reservas del Central crecerían algo más de US$10.000 millones, con lo que pasarían a tener un balance superavitario de entre US$3.000 y US$5.000 millones.

Se incluyen en este cálculo unos US$4.000 millones de piso que el propio FMI debería girar a la Argentina por los pagos no reembolsados del 2023 (incluyendo los US$960 millones que el país le liquidó el FMI con dinero de la CAF), más unos US$3.000 millones que el Fondo debería girar para el primer trimestre del 2024.

La esperanza oficial es que la campaña sojera cruzada con el nuevo esquema de retenciones, más el ahorro energético por la disminución de la necesidad de importar gas, se conviertan en una generación de divisas de año histórico. Lo que cruzado con la austeridad en cuanto a la necesidad de liquidar reservas por la mejora fiscal, provocará rápidamente un incremento en el nivel de divisas disponibles en el BCRA, ya en el primer trimestre del año. 

Gita Gopinath, reclama orden en las cuentas públicas pero asistiendo a jubilados y sectores más vulnerables de la sociedad. 

Las negociaciones entre Caputo y Posee con Cubeddu y Ahuja terminarán entre hoy y el viernes. Luego ambos volarán de regreso a Washington donde deberán rendir cuentas ante Gopinath y el director gerente para el Hemisferio Occidental Rodrigo Valdes. Finalmente, emitirán un informe sobre el 2023 y la necesidad de un waiver (perdón) que llegará al escritorio de Georgieva en algún momento de los próximos 10 días.

Será el momento en que desde Washington se llamará a Buenos Aires para mantener una conversación con contenidos tan económicos y fiscales como políticos, mano a mano, con Javier Milei. Será con Georgieva con la que cierre definitivamente el acuerdo con el FMI que regirá durante todo su Gobierno. Milei no hablará con nadie con menor rango que ella.