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Precios altos y caída de consumo, el combo que atenta contra el vino

Las ventas de junio en el mercado interno volvieron a mostrar una caída al tiempo que los valores en góndola suben. La ecuación de un sector que viene golpeado por suba de insumos y baja en las exportaciones. Perspectivas para la segunda mitad del año.

El último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) mostró una caída del 10 por ciento en la venta de vinos en el mercado interno. Se trata de una baja interanual entre junio de 2023 y mismo mes del año anterior así como de una disminución se acumula entre enero y el sexto mes del año (-9,9%). Con un consumo muy atado a precios, las subas de los últimos meses por encima de la inflación atenta aún más contra la compra de vinos.

Si se deja de lado el segmento del tetra brick, el mayor porcentaje de las ventas de vino embotellado se lo lleva la gama media con precios en góndola en torno a los $1.600 la botella. Según un estudio de Vinodata, en junio el valor de este producto creció por encima de la inflación medida por el Indec.

Mientras el primero subió un promedio de 11,2%, el IPC lo hizo un 6% durante el sexto mes del año. Una tendencia similar había registrado para 2022 el Observatorio Vitivinícola Argentino y la industria aseguraba que se trataba más de una actualización por un precio que venía bastante atrasado.

Más allá de los datos del estudio, en la experiencia, algunos consumidores han encontrado aumentos de 30% y hasta de 50% en algunos tipos de productos vitivinícolas. Por este motivo, buena parte del consumo hoy se realiza a través de ofertas, dos por uno o promociones similares.

Fuente: INV

El problema es que muchos de quienes ven caro el vino, se pasan rápidamente a otras bebidas que tienen dinámicas distintas a la vitivinicultura, pero que igual impactan en un sector con dificultades en casi todos los frentes.

En esta línea, desde el sector advirtieron que en función del contexto de crisis existente, la baja del diez por ciento podría ser peor. Aunque no creen que el año termine con números positivos, tampoco esperan que la caída se profundice por debajo de lo que ya está. Pese a que hoy el precio del vino es alto en términos relativos, el avance de la inflación podría hacerlo quedar igual o por debajo de otros productos.

En este sentido, Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi), destacó que la mayoría de las bodegas no han aumentado al ritmo de la inflación. Por el contrario, buscan ir un poco por detrás debido a la importancia del valor a la hora de ser elegidos o no en las góndolas.

No obstante, por cuestiones administrativas de cada bodega, los métodos de ajuste no siempre son mensuales sino que muchos esperan algunos meses para aumentar y puede pasar que el cliente se encuentre con subas de 30% o más de un día para el otro. Esto se debe a que en teoría no hubo incrementos en los meses previos.

Perspectivas y esperanzas

Sobre este tema, Sergio Villanueva, presidente del Fondo Vitivinícola Argentino, recordó que este año se preveía aumento de precios por la cosecha baja. Del mismo modo, subrayó que hubo un incremento mayor a la inflación en lo que a insumos importados respecta y esto empuja sí o sí los precios.

Los consumidores buscan ofertas

A partir del 1 de junio se produjo la liberación del vino nuevo, lo que podría morigerar las subas debido a mayor existencia vínica en el mercado.  Hay que precisar que el precio del vino común de traslado, el que se paga al productor, no tiene incrementos desde hace tres meses y, en un ámbito inflacionario, es una caída en el precio real.

En esta línea, para el segundo semestre desde el sector creen que el mercado interno podría recomponerse y, aunque no tener números positivos, tampoco seguir la baja. “Esperamos que el consumo se mantenga, que no se caiga más”, comentó Ruggeri. Agregó que no es bueno que el vino de traslado esté quieto por lo que se buscará llevar al productor parte de lo que se ha aumentado en las góndolas.  

Sergio Villanueva, destacó que los números bajos se esperaban dado el contexto económico y el precio del vino. Sin embargo, desde su mirada hay que tener en cuenta el aspecto estructural de esta caída coyuntural. Porque si bien la crisis y el encarecimiento del producto son una mala combinación, el mercado debe tomar verdadera nota sobre las tendencias de consumo de bebidas más frescas, que se intensifican por temperaturas en alza.