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Las razones por las que Sergio Massa todavía no viaja a Estados Unidos para sellar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional

La misión argentina en Washington no logra destrabar las negociaciones con un Fondo Monetario Internacional que exige que se cumplan algunos puntos para poder estampar la firma.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, a pesar de que un abultado equipo de funcionarios se encuentra en Washington negociando condiciones con la cúpula de la entidad, parece no encontrar viabilidad, por lo que el ministro de Economía, y precandidato a presidente, Sergio Massa, aun no arma la valija para subirse a un avión que lo deposite en los Estados Unidos para rubricar los papeles y estrecharse la mano con la búlgara Kristalina Georgieva.

A pesar de las "negativas" del FMI, el Gobierno argentino anunciaría el próximo lunes, a través del Boletín Oficial, la implementación de la cuarta generación del dólar soja y la aplicación de una especie de Impuesto PAIS a algunos ítems de la cartilla de importaciones, con lo cual los importadores dejarían de hacerlo al cambio oficial. Con estas medidas, el Palacio de Hacienda pretende abultar las reservas del Central, empobrecidas, sobre todo la última semana, por las constantes disparadas del dólar blue.

Todo esto, en medio del apremio con el que corre Argentina, que debe pagar dentro de 10 días un vencimiento de capital por U$S 2.700 millones y otro de U$S 830 millones por intereses, monto que es el más alto desde que el FMI le entregó al país el préstamo en 2018.

Las arduas negociaciones arrancaron el martes con la presencia del viceministro Gabriel Rubinstein y el vicepresidente del Banco Central, Lisandro Cleri, junto con el director de esa entidad, Jorge Carrera. El jueves, en tanto, se sumaron más refuerzos, cuando llegaron el jefe de asesores del Ministerio, Leonardo Madcur, y el secretario de Hacienda, Raúl Rigo.

Con el correr de los días, las negociaciones se endurecieron y por ahora no hay novedades sobre un viaje de Sergio Massa para cerrar un acuerdo.

Desde la entidad presidida por Giorgieva consultan constantemente el porqué del empecinamiento argentino en mantener los distintos tipos de cambio, a lo que Gabriel Rubinstein, el funcionario de mayor peso hoy en Washington, no se cansa de repetir que "no hay plataforma política que aguante eso a esta altura de la gestión".

El FMI está pidiendo, básicamente, una corrección del tipo de cambio y una mayor sostenibilidad fiscal, exigencias complicadas en medio de la campaña electoral, algo que dejó muy claro Gabriel Rubinstein.