El detrás de escena de la falta de azúcar y los saltos de su precio
En el último mes, las góndolas donde solían exponer paquetes de azúcar se muestran cada vez más vacías o, en caso de ofrecer algún producto, la variedad de marcas es sumamente limitada. En cuanto a la venta on line, las principales cadenas de supermercados muestran también una escueta disponibilidad e, incluso, una ausencia total de él.
En cuanto al precio, el azúcar inició junio rompiendo la barrera de los $600 en los hipermercados, mientras que, en los comercios de barrio, su valor puede llegar hasta los $900. Sin embargo, este producto de la canasta básica arrancó el 2023 costando unos $250 en promedio. Es decir que, durante el primer semestre, ya registró una suba del 58%, superando con esto al IPC general (el acumulado hasta mayo fue del 42,2%) y también por encima del avance del dólar libre (en torno al 30% tras el cierre del 23 de junio).
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Los mayores saltos se registraron en los últimos meses (abril y mayo). En ambos periodos, el alza fue superior al 20%, según los datos que brindó el Indec en su último informe. Desde el sector azucarero explican que se debe a una cuestión estacional debido al comienzo de una nueva zafra, la cual ha tenido inconvenientes en su inicio debido a que las intensas lluvias que se han registrado en las últimas semanas en Tucumán (principal productor de caña de azúcar del país) complica la cosecha.
Jorge Luis Feijóo, presidente del Centro Azucarero Argentino, señaló que en mayo suele producirse una tensión en el mercado. “Es un mes de transición entre lo que queda de la cosecha anterior y la nueva producción”, detalla. Es que, hasta noviembre, la industria azucarera se ocupa de elaborar el 100% de la materia prima de la que se dispondrá el resto del año. Sin embargo, no todo se trata de una industria excedentaria ya que parte de la producción se destina al bioetanol y a la exportación.
¿Atomizado o concentrado? Las distorsiones en la industria
En Argentina existen 19 ingenios (14 en Tucumán, 3 en Jujuy y 2 en Salta) y alrededor de 5 mil productores. La industria se maneja a través del proceso de maquila el cual implica que los productores lleven la materia prima a los ingenios y, tras su procesamiento, se queden con un porcentaje del producto, mientras que el resto queda en manos de la industria.
“El 58% es del cañero y el 42% de la industria. De manera que la oferta de azúcar es un mercado muy abierto, muy competitivo. Que suele tener mucha oferta y demanda. Es decir, no solamente está el producto que tiene la industria, también el que está en manos de los cañeros, ellos pueden vender, fraccionar o distribuir el azúcar a partir de su conveniencia. Es un mercado muy atomizado”, comentó Feijoó.
Según el empresario, si a este sistema se le suma que la cadena de valor hasta la góndola es muy amplia, el resultado es la distorsión de precios. Bajo este argumento sumó que la curva de incrementos que se ha dado en las góndolas no se corresponde con el que registró el producto en los picaderos. “La tensión en la cadena es tan alta que, incluso, en góndola muchas primeras marcas –producidas por los ingenios- mostraron precios más bajos que marcas desconocidas”, aseguró.
Sin embargo, el último informe producido por el Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán advierte que la bolsa de 50 kilos ha registrado a junio del 2023 el 133% de suba sobre la inflación registrada interanual. La escalada inició a mediados del 2022 y se ha pronunciado en los últimos meses.
Ya en 2022, el azúcar –en el mercado minorista- se había ubicado entre los 10 productos que habían incrementado más sus precios. Según los datos del Indec, la suba fue del 208,2% interanual, al pasar de $81,71 el kilo en diciembre de 2021 a $251,86 en el mismo mes de 2022.
Cuál es el comportamiento del consumidor
Rubén David, gerente general de Mayorista Oscar David, confirmó que existen faltantes de este producto en las últimas semanas sin embargo señaló que parte de este fenómeno se debe al particular comportamiento que tienen los consumidores ante este tipo de situaciones. “Cuando se empieza notar una menor oferta en un producto, la gente suele stockearse y eso provoca que haya faltantes”, explicó y sumó: “Si no hay desesperación y mayor consumo, no debería faltar”.
En cuanto al incremento en los valores del paquete, David calificó el precio del producto hace unos meses como “irrisorio” y comentó que este se encontraba retrasado. “No podía ser que un kilo de azúcar costara lo mismo de un alfajor”, agregó.