La era de la longevidad: retos y oportunidades para el futuro del trabajo
La creciente longevidad y el declive en la tasa de natalidad están generando presiones tanto en los gobiernos como en las organizaciones y los individuos para replantear la forma en que enfrentamos el envejecimiento. A medida que avanzamos hacia el futuro, se espera que los seres humanos vivan más años y tengan menos hijos. Esto está provocando un cambio en la estructura demográfica, con una inversión en la pirámide poblacional. Además, los avances tecnológicos están teniendo un impacto significativo en las estructuras laborales y en los sistemas de seguridad social.
El Silver Economy Forum LATAM, con sede en Buenos Aires, está abordando estas cuestiones en su próximo Summit en septiembre, buscando soluciones para estos desafíos. Según datos de la ONU, actualmente los menores de 9 años representan el 17,1% de la población mundial, mientras que los mayores de 60 años conforman el 13,6%. Se estima que para el año 2036, los menores de 9 años caerán al 15,2% y los mayores de 60 años superarán el 18% del total. La población mundial está creciendo a un ritmo del 0,8%, mientras que los mayores de 60 años están creciendo a un ritmo anual del 3,2%.
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Esto significa que en solo 15 años habrá más adultos mayores de 60 años que menores de 10 años. Ante esta realidad, se han desarrollado diversas iniciativas sociales y comerciales para abordar estas necesidades, desde campañas de concientización sobre el edadismo y los estereotipos, hasta programas que fomentan la participación activa de los adultos mayores en la fuerza laboral y reformas en los sistemas de jubilación para garantizar su sostenibilidad.
La llegada de la "Revolución 5.0", caracterizada por la convergencia de tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, el internet de las cosas, la robótica avanzada y la realidad virtual y aumentada, entre otras, está transformando rápidamente nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos. En este contexto, algunos trabajos tradicionales están desapareciendo debido a la automatización y la digitalización, pero también surgen nuevas oportunidades laborales en campos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, el análisis de datos, el desarrollo de software y la gestión de proyectos tecnológicos.
Para aprovechar estas oportunidades, es fundamental adaptarse a los cambios y adquirir nuevas habilidades que sean relevantes en este entorno dinámico. El aumento en la esperanza de vida y los desafíos económicos han impulsado el debate sobre el retraso en la edad de retiro en varios países miembros de la OCDE. Muchos gobiernos se enfrentan a la necesidad de aumentar la edad de elegibilidad para las pensiones y los beneficios de jubilación a fin de garantizar la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social.
Sin embargo, esto plantea desafíos en términos de equidad y condiciones laborales adecuadas para los trabajadores mayores. Por lo tanto, se requiere la implementación de políticas de apoyo y adaptación para garantizar una transición exitosa hacia un retiro prolongado y un envejecimiento activo. Según la OCDE, hacia 2050 se espera que el porcentaje de personas mayores de 65 años trabajando duplique en relación a las personas entre 15 y 64 años. Esto implica la necesidad de considerar estrategias para que las personas mayores de 45 años conserven sus puestos de trabajo en el contexto de la evolución tecnológica. La reconversión laboral (o reskilling) de los empleados mayores de 45 años se está volviendo cada vez más importante en un entorno laboral en constante cambio.
Brindar oportunidades de adquirir nuevas habilidades y conocimientos les permitirá mantenerse relevantes y competitivos. Esto no solo fortalece su empleabilidad, sino que también contribuye a mitigar el riesgo de desempleo y la pérdida de empleo debido a cambios en la industria. Es esencial implementar programas de capacitación y actualización profesional adaptados a las necesidades de los trabajadores mayores, fomentando una fuerza laboral diversa, inclusiva y sostenible.
El World Economic Forum (WEF) ha identificado esta cuestión como una de las prioridades para los próximos 5 años. Según el WEF, más del 50% de los empleados en todo el mundo necesitarán procesos de formación para adquirir nuevas habilidades de aquí a 2025, lo que equivale a más de 1 billón de personas. Además, han determinado que las habilidades y competencias de los empleados ahora cambian cada 5 años, en contraste con los cambios cada 15 años en el pasado.
Las empresas deben apoyar a su capital humano mediante la reconversión laboral y la formación continua, mientras que los gobiernos deben financiar programas de reskilling y upskilling. Las instituciones educativas deben diseñar programas adaptados a la mediana edad, y las empresas tecnológicas pueden proporcionar herramientas y soluciones digitales que faciliten la adaptación al cambio. Los sindicatos deben abogar por políticas y medidas que protejan los derechos y la seguridad de los trabajadores mayores, y las organizaciones civiles pueden impulsar cambios legislativos para promover un entorno laboral inclusivo y equitativo para todas las edades.
Trabajando juntos, estos actores pueden fomentar la empleabilidad y garantizar una transición exitosa hacia un futuro laboral en constante evolución, donde las personas puedan aprovechar al máximo su potencial a lo largo de su vida laboral.
* Andrea Falcone, abogada previsional.