Argentina, un país que vive de crisis en crisis y en donde nada dura un año
En Argentina ya casi nada dura un año. Ni los acuerdos con el FMI, que se rediseñan bajo la excusa de la guerra y la sequía; ni el plan de cuotas fijas -salvo excepciones solo quedaron los AHORA 3 o 6 cuotas sin interés-; ni las paritarias ni los presupuestos, ya sean públicos o privados.
La inflación en Argentina ya no era un fenómeno anual hace un tiempo. Siempre hablábamos de números mensuales. Ahora ya estamos en una etapa superadora y tenemos inflación semanal.
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Es un país en donde la pizarra de los dólares se actualizan a cada hora. Sí, eso. Los dólares. Los que importan. Los pesos son para comerciar en el día a día y gastarlos. El ahorro es en dólares, ladrillos o hasta autos, que por la inflación y la escasez de 0 km son un refugio inversor, además de objeto de disfrute.
Últimamente, se sumaron los consumos del hogar. Acopiar papel higiénico, servilletas de papel, alimentos no perecederos, o inclusive, productos que resisten meses en el freezer es una opción.
Igualmente, cómo marcó el Indec, el consumo también está en baja. En los súper, las ventas en diciembre cayeron un 2% en términos anuales y un 5,1% respecto a noviembre. Y un dato adicional es que las compras ya se hacen, principalmente, con tarjetas de crédito. Fueron más de $131.000 millones, algo superior a los $115.221 millones que se compraron con tarjeta de débito o los $ 100.390 millones que pusieron en cash los consumidores con dinero en efectivo. La clase media hasta empezó a pagar en cuotas las compras del súper. Signo del deterioro de consumo que le pegó a todos en el 2022.
En los autoservicios la situación no fue muy distinta, aunque la mayor parte de las compras se hacen en efectivo. Allí, duplicaron a las compras con tarjetas de crédito. Fueron más de $23.200 millones contra menos de $11.800 millones. Las ventas cayeron en 2022 en este segmento 0,6% respecto al 2021.
Paritarias mensuales
Un símbolo muy elocuente del mes a mes en el que viven la mayoría de los argentinos lo constituyen las paritarias con ajustes mensuales, que procuran firmar varios gremios estatales y también privados. Una indexación encubierta para enfrentar la incertidumbre del proceso electoral y el desgaste de ingresos que produce la alta inflación.
En Río Negro, por ejemplo, los docentes no comenzaron las clases pese a una oferta del gobierno que implicaba un aumento anual del 86,7% de los salarios con ajustes mensuales: 5,6% en febrero (salario inicial $ 138.758); aumentos superiores al 5% mensuales hasta julio y desde allí el 5% mensual. En enero de 2024 el docente de jornada simple en el nivel inicial cobraría $ 245.349. Los gremios llamaron a un paro de 72 horas. Lo mismo sucede en Santa Fe, donde propusieron un 33% semestral.
En Tierra del Fuego, los docentes aceptaron un 29,25% hasta mayo y seguir negociando en abril. En la provincia de Buenos Aires, que acordó anoche, los docentes firmaron un 40% escalonado hasta julio: 18% en marzo; 10% en mayo y 12% en julio. Estamos entrando a marzo, Acuerdos por 5 meses.
En el sector privado no es distinto. Todos incorporaron bonos y sumas no remunerativas para saltar el pago de Ganancias. Además, establecen revisiones a los acuerdos a los 3 meses de firmarlos. Nadie quiere quedar al margen si en la Argentina hay un evento económico no deseable o un salto cambiario. Vale la pena recordar que ya en 3 provincias hubo una inflación en 2022 arriba del 100%. No parece el escenario presente modificarse sustancialmente. El 60% de pauta oficial, no es más que eso. El mercado habla del 90 al 100%.
Las expectativas fluctúan mes a mes y al compás de la dinámica interna y el contexto internacional. Lo que no fluctúa es el corto plazo con el que miramos todo en Argentina. Porque así vivimos. Porque así parece que vamos a vivir por lo menos un buen tiempo más.